Un crimen tan planificado que queda sin autor: Maxim Kuzminov, de desertor ruso a ser acribillado a disparos en Alicante

Maxim Kuzminov (también Maksim Kuzminov)
Maxim Kuzminov, el piloto ruso que desertó del Ejército del Kremlin y fue asesinado a tiros en Villajoyosa, en Alicante. Informativos Telecinco
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La justicia española ha archivado de forma provisional este mes de diciembre la investigación por el asesinato de Maxim Kuzminov, el piloto ruso que se ocultó en España tras desertar y fue abatido a tiros en la localidad alicantina de Villajoyosa.

Casi dos años de pesquisas no han permitido determinar quién disparó ni quién ordenó su ejecución, por lo que la titular del Juzgado del municipio alicantino decretó el sobreseimiento provisional de la causa tras recibir un informe de la Guardia Civil que concluye que "no ha sido posible concretar la autoría material o intelectual de los disparos contra la víctima". El caso permanece rodeado de incógnitas y mucho misterio, especialmente por la frialdad con la que se cometió el crimen.

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Maxim Kuzminov (también Maksim Kuzminov), de 28 años, desertó del Ejército ruso el 9 de agosto de 2023, durante la guerra en Ucrania. Era piloto de helicópteros y entregó un Mi‑8 militar a las fuerzas ucranianas, en lo que se conoció como una operación simbólica y de alto valor estratégico -Operation Synytsia-. La inteligencia ucraniana le ofreció protección, nuevos documentos y una compensación económica cercana a los 500.000 dólares. Su deserción fue celebrada por Kiev, pero desde Moscú fue catalogado como "un traidor" por Serguéi Narishkin, jefe del Servicio de Espionaje Exterior, quien llegó a describirlo como un "cadáver moral".

Su aislamiento no bastó tras huir de Rusia

Tras huir de Rusia, Kuzminov se instaló en España bajo una identidad falsa con pasaporte ucraniano. Llevaba un carnet con una edad de 33 años, que no era la suya, e intentó pasar desapercibido. Se instaló en un complejo de La Cala, un barrio residencial y turístico situado a unos cinco minutos en coche del centro de Villajoyosa en dirección a Finestrat. Su jugada pareció salir bien, ya que estaba en un lugar en el que contaba con seguridad y permanecía en el anonimato. Sin embargo, varios errores personales, entre ellos contactar con su exnovia, podrían haber facilitado que fuera localizado por las personas que le querían matar.

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Porque su aislamiento no bastó: el 13 de febrero de 2024 fue brutalmente asesinado. El piloto fue abordado en el garaje de su urbanización. Recibió seis disparos en el segundo sótano, intentó huir y cayó muerto en la rampa hacia el primer sótano. Además, su cuerpo fue atropellado por los presuntos autores (o autor) al abandonar el lugar. Un jardinero que trabajaba en el complejo no escuchó disparos, por lo que los investigadores sospecharon que se emplearon armas silenciadas. Las cámaras de vigilancia grabaron la entrada y salida del vehículo implicado en el crimen, que luego fue posteriormente hallado quemado en el barranco de la Solana, entre Vila y Campello.

Las sospechas sobre posibles autores y el archivo temporal del caso

Los detalles del homicidio alimentaron desde el primer momento las hipótesis de represalia internacional. Un dato curioso es que los disparos se realizaron con cartuchos Makárov, de origen soviético. En base a esto, se ha hablado desde los servicios de inteligencia rusos hasta contratistas o redes del crimen organizado vinculadas a Moscú. Incluso sobre la posibilidad de un ajuste de cuentas independiente, pero ninguna de estas hipótesis ha sido probada judicialmente. Se barajó que Kuzminov pudiera haber sido reconocido por algún ciudadano ruso en Villajoyosa o localidades cercanas como Altea, donde habitan diversos oligarcas, pero tampoco se ha podido certificar. Ni si quiera el Gobierno de España tenía constancia de que estaba en nuestro país.

Ninguna línea llevó a conclusiones firmes, y el cuerpo de Kuzminov nunca fue reclamado, permaneciendo en el Instituto Forense de Alicante, lo que reforzó la sensación de vulnerabilidad de la víctima. Las autoridades trataron de esclarecer lo ocurrido, pero hasta el momento no se ha podido. Por ello, el pasado 9 de diciembre, la jueza instructora decretó el sobreseimiento provisional de la causa por falta de autor conocido, basándose en un informe de la Guardia Civil que concluyó que "no ha sido posible concretar la autoría material o intelectual de los disparos". El archivo deja abiertas todas las incógnitas: quién lo mató, quién pudo ordenar su asesinato y si en algún momento habrá justicia para un caso que combina guerra, espionaje y crimen internacional en suelo español.