Cómo la lluvia incesante afecta al estado de ánimo: "Nos vuelve más irritables, más cansados y más apáticos"
Los expertos destacan la importancia de mantener rutinas, salir de casa aunque cueste y evitar el aislamiento
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Las lluvias no dan tregua en España. Galicia encadena ya 23 días seguidos de lluvia en algunos puntos, como A Coruña. Los vecinos lo reconocen: “La verdad es que es bastante desesperante”.
En Euskadi, el panorama no es mucho mejor: siete días de lluvia en enero y ya ocho en febrero. “Malísimo, horrible”, lamentan. En Extremadura, a 8 de febrero, ya suman ocho jornadas pasadas por agua. En Andalucía, la situación también desespera a muchos ciudadanos: “No podemos más con tanta lluvia”. Cuando parece que se sale de una borrasca, llega la siguiente.
El tiempo afecta a la salud mental
Este tiempo prolongado no solo afecta al ánimo de la calle, también tiene explicación psicológica. Lara Ferreiro, psicóloga, explica que “el 60% de los españoles son meteorosensibles y los cambios de tiempo les afectan muchísimo, hasta el punto de poder desarrollar un trastorno afectivo estacional”.
Según la psicóloga Silvia P. Manjavacas, los síntomas son claros: “Nos vuelve más irritables, más cansados y más apáticos. Es una forma de depresión leve o moderada que aparece cuando disminuye la luz natural, los días son más grises y pasamos más tiempo encerrados”.
Todo tiene una base fisiológica. Con el sol, el cuerpo genera serotonina, la hormona del bienestar. Con la falta de luz, esa serotonina disminuye y aumenta la melatonina, que favorece el sueño y el cansancio.
En la misma línea, la psicóloga Noelia Agustín señala que “la reducción de la luz solar altera nuestros ritmos circadianos, afecta a la segregación de cortisol y a la regulación de melatonina, serotonina y vitamina D”. Esto se traduce en somnolencia diurna y falta de energía.
Aun así, los expertos insisten en que se puede combatir el impacto del mal tiempo: mantener rutinas, salir de casa aunque cueste y evitar el aislamiento. Y un mensaje de calma para los más meteorosensibles: según las previsiones, lo peor ya estaría más cerca de terminar.