La familia de María Teresa, desaparecida en Granada en el año 2000, pide que se cree un Estatuto del Desaparecido "que ampare los derechos de los que no están"

Los familiares han pedido un estatuto para amparar los derechos de los que no están y sacar a las familias del desamparo legal
María Teresa Fernández desapareció en el año 2000 y su investigación sigue abierta
GranadaFamiliares de María Teresa Fernández, la joven de Motril, Granada, desaparecida en el año 2000 y cuya investigación sigue abierta, han pedido en un acto por el Día de las Personas Desaparecidas que se cree el Estatuto del Desaparecido para amparar los derechos de los que no están y sacar a las familias del desamparo legal.
La hermana de María Teresa, Mercedes Fernández, ha reivindicado que cuando una persona desaparece deja tras ella a una familia "rota de dolor" y un camino legal desconocido y muy complicado al que deben enfrentarse sin saber nada de leyes: "Nos consta que las cosas han cambiado mucho desde ese año 2000 que María Teresa salió de su casa para nunca volver, pero todavía falta mucho camino por recorrer", comenzaba.
"Por ello, necesitamos la creación del Estatuto del Desaparecido que ampare los derechos de los que no están y sacarnos de este modo del desamparo legal que existe a día de hoy. Cuando una persona desaparece, deja tras ella una familia rota de dolor y un camino legal desconocido y muy complicado al que debemos enfrentarnos sin saber nada de leyes. Por eso desde aquí queremos dar gracias a la Fundación 'Quién Sabe Dónde' por arroparnos, guiarnos y no dejarnos solos en esta lucha", continuaba.
El trabajo de la Fundación Quién Sabe Dónde
La Fundación Quién Sabe Dónde Global, que preside Paco Lobatón, aboga por la puesta en marcha de una fiscalía especial para que centralice todo lo relacionado con las personas desaparecidas. La Fundación está trabajando en la redacción de un estatuto como embrión de una futura ley en la que, entre otras cuestiones, se recoge la necesidad de "una ley que no hiera", que cambie el concepto por el de "desaparecido no retornado", sobre todo, a la hora de que las familias tengan que firmar las"declaraciones de fallecimiento", que implican un gran "palo emocional".
Las alrededor de 7.000 personas desaparecidas en España afectan de media a unas 4 ó 5 personas por cada una, según la Fundación, lo que "muestra el impacto social que tiene en nuestro país". Lobatón también ha considerado imprescindible considerar el impacto psicológico que "de manera individual"sufre cada uno de los familiares de una persona desaparecida.
Se trata, asegura, de "un pacto traumático equiparable al de un escenario bélico o al que sufren las mujeres víctimas de violencia de género".
Los familiares de personas desaparecidas, que nunca dejan de buscar, viven una "incertidumbre que no deja espacio para el duelo, viven una negación del duelo" y tienen "el legítimo derecho a saber no solo el paradero, sino la suerte que han corrido sus seres queridos desaparecidos".
