Sevilla se adelanta a la Semana Santa con las procesiones escolares del Viernes de Dolores

Cientos de escolares salen en procesión en Sevilla para celebrar el Viernes de Dolores
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El Viernes de Dolores ha vuelto a convertirse en una jornada marcada por la emoción en Sevilla, con un protagonismo muy especial: el de los más pequeños. Centenares de escolares de distintos colegios de la ciudad han salido a la calle para participar en sus propias procesiones, una tradición cada vez más consolidada que sirve de antesala a la Semana Santa.
Ataviados como nazarenos, costaleros, monaguillos o mantillas, los niños han recreado con gran detalle los elementos más característicos de las hermandades sevillanas. Los pasos, muchos de ellos elaborados en los propios centros educativos, han recorrido calles cercanas a los colegios en un ambiente festivo, pero también cargado de respeto y simbolismo.
Tradición, aprendizaje y emoción en la calle
Estas procesiones escolares no solo tienen un carácter lúdico, sino también educativo. A través de ellas, los alumnos conocen de primera mano el valor cultural, histórico y religioso de la Semana Santa en Sevilla, una de las celebraciones más emblemáticas de la ciudad. Profesores y familias acompañan el recorrido, implicándose activamente y reforzando el vínculo entre escuela y tradición.
Durante la mañana no han faltado cornetas, tambores ni saetas improvisadas, ni tampoco la organización propia de una procesión real, con tramos ordenados y pequeños costaleros esforzándose bajo los pasos. Todo ello ha contribuido a crear una estampa que, aunque protagonizada por niños, reproduce fielmente el espíritu de estos días.
“¡Vámonos para el cielo!”, la frase que resume la mañana
Entre la emoción y la espontaneidad, los pequeños han dejado también momentos entrañables. “¡Vámonos para el cielo!”, exclamaba uno de ellos con entusiasmo mientras avanzaba el paso, arrancando sonrisas entre los asistentes y reflejando la ilusión con la que viven esta experiencia.
Una jornada que demuestra que en Sevilla la Semana Santa no solo se celebra, sino que también se aprende y se transmite desde la infancia, asegurando así la continuidad de una tradición profundamente arraigada en la ciudad.
