La historia de Manuel y el agujero legal de las drogas al volante en España: solo el 0,8% de los positivos acaba como delito
Manuel fue arrollado por un conductor que iba drogado pero el caso se ha archivado
Las asociaciones de víctimas y los expertos en seguridad vial llevan años reclamando cambios normativos
Una prueba positiva en drogas al volante suele traducirse en una multa económica y la pérdida de puntos del carné. Sin embargo, son muy pocos los casos que terminan en los tribunales como delito contra la seguridad vial. Los datos reflejan esa diferencia: de los 57.580 conductores que dieron positivo en controles de drogas durante 2024, únicamente 470 casos derivaron en diligencias penales, lo que representa menos del 1% del total.
La principal diferencia respecto al alcohol está en la legislación. Mientras que para las bebidas alcohólicas existen límites concretos a partir de los cuales la conducta se considera delito, en el caso de las drogas no hay tasas establecidas. La ley castiga administrativamente la mera presencia de sustancias en el organismo, pero para que la conducta pase a la vía penal es necesario demostrar que el consumo influyó de forma efectiva en la capacidad de conducción. Esa exigencia probatoria dificulta que prosperen las condenas por esta vía.
Manuel fue arrollado por un conductor drogado: el caso se ha archivado
Las asociaciones de víctimas y los expertos en seguridad vial llevan años reclamando cambios normativos. Entre las propuestas figura la introducción de límites específicos para cada sustancia o incluso la penalización automática de determinados positivos, siguiendo modelos ya implantados en otros países europeos. Argumentan que la situación actual genera una sensación de impunidad y deja desprotegidas a muchas personas afectadas por accidentes provocados por conductores drogados.
Uno de esos casos es el de Manuel, un motorista que sufrió graves lesiones tras ser arrollado por un conductor que, según la investigación, había consumido varias sustancias estupefacientes. El accidente le ha obligado a someterse a diversas intervenciones quirúrgicas y a afrontar secuelas permanentes que han afectado a su vida laboral. Pese a la gravedad de los hechos, el procedimiento judicial fue archivado.
Una reforma que gana cada vez más apoyos
Las cifras muestran además que una parte importante de los positivos se detectan tras accidentes de tráfico, mientras que otros afloran durante controles preventivos o por infracciones de circulación. Organizaciones como Automovilistas Europeos Asociados defienden una reforma del Código Penal que permita equiparar el tratamiento de las drogas al del alcohol y facilite la persecución de las conductas más peligrosas al volante.
En países como Francia o Alemania, además, los conductores sancionados por consumo de drogas deben superar evaluaciones médicas antes de recuperar el permiso de conducción. Sus defensores consideran que este tipo de medidas ayudan a reducir la reincidencia y refuerzan la seguridad vial.