Enrique perdió a su hijo en un accidente de tráfico y sanó al conocer a Eduardo, que provocó una muerte: "Con él se me cerró el duelo"
La justicia restaurativa trata de que las personas víctimas de accidentes de tráfico puedan sanar sus heridas
La trágica muerte de Sara, de 16 años, en un accidente de tráfico: su hermana sobrevivió y su padre acabó abrazando el cuerpo
El teléfono 018 para ayudar a las personas que han sufrido un accidente de tráfico ya se ha puesto en marcha, con el objetivo de poder ayudar a las víctimas porque estos sucesos dejan heridas difíciles de sanar, que es lo que trata de conseguir la justicia restaurativa, promoviendo el encuentro entre las víctimas y los responsables de su dolor.
El hijo de Enrique falleció hace 19 años y guarda con mucho cariño un dibujo que hizo él mismo y que llevaba el día que murió trágicamente: "Una retroexcavadora no hizo el stop, mi hijo pasó por delante, le dio con la pala en el costado, lo arrancó de encima de la moto y lo partió en dos".
Una situación que no fue fácil de asimilar y que le costó mucho tiempo poder perdonar: "A los seis años intenté quitarme del medio", confiesa al equipo de Informativos Telecinco, pero conocer a Eduardo le ayudó a sanar sus heridas. Él está en un curso de recuperación de puntos porque "consumía marihuana, perdió el control del vehículo, invadió el carril contrario, falleció el conductor del primer vehículo".
Conocer su situación le ayudó a entender el sufrimiento que tenía la otra parte: "Vi la otra persona del otro lado, con él se me cerró el duelo" y para Eduardo también es un alivio a su dolor: "Alivia esa responsabilidad que tengo de del daño que he causado".
Tiene que ser un proceso supervisado y controlado
La historia de Enrique y Eduardo es lo que se conoce como justicia restaurativa, una vía que lo que busca no es que solo se produzca ese perdón, sino también reparar el daño psicológico que sufren las víctimas de los accidentes de tráfico o de los seres queridos que han perdido a alguien y que los culpables se hagan responsables viendo de frente el dolor del resto de personas: "Ayuda a ambas partes, tanto la revictimización como la reincidencia", confirma Yolanda Domenech, psicóloga y directora de la Asociación P(A)T.
Una simple sentencia no ayuda a sanar heridas
Pero todo tiene que estar supervisado por profesionales para evitar situaciones como las de Alba, una mujer que escribió una carta a la persona que le atropelló: "Me respondió en ese momento, 'ostras, ¿Tienes secuelas? Y claro yo es que me fracturé el cráneo, pero él no era consciente de que me abrió una herida". Y esta situación es la que trata de evitar esta herramienta, acabar con la frialdad después de una condena.
Ketty perdió a su hija de 17 años y explica que a ella una sentencia no le bastó para sanar la herida irreparable de la pérdida de su hija: A ti te dan dinero y ese dinero te duele. ¿Te han valorado tu hija en cuanto en 100.000 euros? Pues yo te doy el dinero y devuélveme a mi hija". Hay heridas invisibles que sólo se pueden reparar al escuchar y ser escuchado.