Cantabria

Final feliz para un perro que estuvo a punto de ahogarse en un canal de La Penilla de Cayón, en Cantabria

Agentes de la Guardia Civil rescataron al perro, que había quedado atrapado en un canal y corría riesgo de ahogarse. Guardia civil
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Agentes de la Guardia Civil lograron rescatar este miércoles a un grifón de unos tres años que había caído al agua y no podía salir por sus propios medios. El animal, que se había escapado mientras paseaba con su dueño, fue localizado exhausto y con evidentes signos de agotamiento. La intervención comenzó poco antes de las 18:00 horas, cuando la Guardia Civil recibió un aviso, gracias a la colaboración ciudadana, alertando de que un perro se encontraba atrapado en un canal y corría riesgo de ahogarse.

Una vez en el lugar, los agentes localizaron al animal oculto entre la vegetación, con solo la cabeza fuera del agua, el perro apenas podía mantenerse a flote y ya no tenía fuerzas para intentar salir del canal.

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Los agentes improvisaron un rescate

Ante la dificultad del terreno, los guardias civiles utilizaron unas vallas metálicas para construir una especie de rampa que permitiera al perro alcanzar la orilla, sin embargo, el animal estaba tan debilitado que fue incapaz de reaccionar. La situación obligó a uno de los agentes a tumbarse junto al canal para empujar cuidadosamente al perro hasta acercarlo a la improvisada escalera.

Ese impulso fue suficiente para que el grifón comenzara a ascender lentamente, momento que aprovechó otro de los agentes para sujetarlo y ponerlo definitivamente a salvo. Según el medio 'Diario Montañés' mientras se desarrollaba el rescate también se desplazó hasta la zona una dotación de bomberos, aunque cuando llegaron el perro ya había sido sacado del agua por la Guardia Civil, por lo que su intervención ya no fue necesaria.

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Poco después apareció un familiar del propietario del animal, que llevaba más de veinte minutos buscándolo tras perderle la pista durante el paseo. Aunque el perro presentaba síntomas evidentes de agotamiento e hipotermia, ya que no dejaba de tiritar tras el tiempo que permaneció en el agua, una primera inspección permitió comprobar que no había sufrido lesiones aparentes.

Finalmente, el animal no necesitó atención veterinaria y pudo regresar con su familia, poniendo fin a un rescate que evitó que terminara ahogado.