Multas

Tirar una colilla al suelo puede costar hasta 600€: la sanción que se está endureciendo

Una colilla de un cigarro tirada en la acera
Una colilla de un cigarro tirada en la acera. Europa Press
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Los fumadores son uno de los colectivos que más sujetos a restricciones están, pues su hábito influye mucho en el resto de la sociedad aunque otros no fumen, por lo que hay muchas y variadas prohibiciones dentro de nuestra legislación, tanto nacional como normativas locales. Hay comportamientos polémicos como fumar en los espacios públicos, donde aquellos que fuman exigen poder hacerlo y el Ministerio de Sanidad está sumando progresivamente restricciones y otras acciones que no deberían tener defensa ni entre quienes fuman al ser una falta fragante de civismo, como es ensuciar nuestras calles con un desecho tan desagradable como las colillas, las peores enemigas de los servicios de limpieza. Si eres de los que tira el cigarrillo al suelo cuando has acabado, que sepas que este comportamiento no sale gratis, sino que conlleva multas económicas bastante elevadas.

Los ayuntamientos endurecen sus sanciones

Este 2026 ha sido el año en el que muchos de los consistorios de nuestro país han decidido endurecer las ordenanzas municipales para incluir muchos de los comportamientos incívicos de sus ciudadanos que no son capaces de erradicar, por lo que se eleva la cuantía económica tratando de disuadir a la población de cometer dichas infracciones. En cuanto al tema de arrojar colillas a la calle, un gran ejemplo de las nuevas sanciones podría ser el del Ayuntamiento de Valencia, que este año sacó una nueva edición actualizada de su Ordenanza de Limpieza.

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En ella podemos leer que queda terminantemente prohibido “arrojar residuos de pequeño tamaño, tales como colillas, cáscaras, chicles, papeles o cualquier otro residuo de entidad similar sin utilizar las papeleras u otros elementos de mobiliario instalados y destinados específicamente para tal fin”. La sanción económica para este comportamiento puede ser de hasta 1.500 euros.

La cuantía de la sanción económica difiere dependiendo del ayuntamiento que sancione, al ser suyas las competencias por las infracciones en materia de limpieza de la vía pública. El caso de Valencia es uno de los nuevos estándares que comienzan a aplicarse para tratar de erradicar completamente estos actos que ensucian nuestras calles con multas muy elevadas que tratan de ser ejemplarizantes. En la mayoría de los ayuntamientos de nuestro país, estos hechos suelen castigarse con multas entre 600 y 750 euros, que tampoco es baladí.

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Las colillas de los cigarros no son solamente molestas al ser un residuo más en nuestras calles, sino que es uno especialmente delicado porque sus filtros conservan gran parte de los elementos nocivos del tabaco. De esta forma, cuando estos desperdicios acaban en nuestras calles, se está poniendo en peligro medioambiental a nuestro entorno. Como los cigarros contienen sustancias nocivas y tóxicas como cobalto, aluminio, arsénico, níquel, alquitrán, plomo y estroncio, es por ello que se incluyen dichos filtros. Sin embargo, tan útiles como pueden ser para no empeorar más la salud de los fumadores, esos componentes tóxicos quedan en las colillas, algo que hay que evitar y que puede ser todavía más nocivo en el caso de que sea ingerido por animales.

Según datos que aportó el Ministerio de Transición Ecológica en 2023, de los 900 millones de cigarros que se consumían en España, se estimaba que un 70% de los mismos acababa en el suelo, una brutal cifra de 630 millones de colillas ensuciando cada año nuestras calles. La gravedad del asunto no solamente se queda ahí, sino que esos desechos tienen que ser limpiados y eso supone un gasto que se podría ahorrar a las arcas públicas. Según estimaciones, la limpieza de esa millonada de cigarros en el suelo conlleva un gasto anual de 5 millones de euros que, de erradicar este comportamiento, podría ahorrar impuestos a los contribuyentes o que este dinero público fuera invertido en otras necesidades de la sociedad en la que vivimos.

El agravante de tirar colillas en playas

No todos los suelos son iguales y, dependiendo de dónde tire uno la colilla de un cigarro puede subir bastante la cuantía de la sanción por este comportamiento reprobable. Por ejemplo, cuando se realiza en las playas, un lugar de especial protección y más natural que la acera o el asfalto de una ciudad, la cuantía crece hasta el punto de que puede llegar a ser considerado un delito medioambiental.

Tomando como ejemplo el caso del Ayuntamiento de Mogán, en Gran Canaria, ha comenzado el verano de 2026 con una mayor carga sancionadora para quienes ensucien sus estupendas playas. Mediante sus nuevos dispositivos especiales de vigilancia en el litoral, se han puesto más de 100 denuncias en su primera semana de la campaña, de las que 62 corresponden a aquellos que han arrojado colillas en la arena. El castigo al que se enfrenta cada uno de estos infractores (y todos los que por desgracia lo harán durante el verano) es de multa económica de 1.800 euros por incumplimiento de su Ordenanza Municipal del uso y aprovechamiento de las playas. Hay que tener en cuenta que dicha normativa local prohíbe directamente fumar en la playa bajo multa de 450 euros, una prohibición cada vez más extendida.