La sequía y el estrés térmico reducen la productividad de las vacas hasta 7 litros por día

La sequía y el estrés térmico reducen la productividad de las vacas hasta 7 litros por día. Imagen: J. Rodríguez/D. Rodríguez
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En España, la situación no es tan dramática como en algunas zonas de Europa, pero la falta de lluvias de las últimas semanas empieza a mermar las reservas de agua. En Baiona ya se ha impedido el riego de jardines, tampoco sale agua de la ducha de las playas.

Baste un ejemplo. El embalse de Baiña que está al 43% de capacidad, el peor dato de los últimos 15 años. En las localidades turísticas que multiplican su población por tres, empiezan las restricciones. Ya hay municipios en alerta por sequía. "Yo llevo viniendo 28 naños, pero lo que no puede ser es que no tengamos agua", pero otros aceptan que si hay que cortar se corta.

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Desde el mes de mayo no ha caído una gota. La realidad de esta sequía es que los montes han perdido su color, y los ríos están secos. La primavera fría y la subida de temperaturas tienen al campo despistado. "No suele ser habitual porque estamos ante una realidad más propia de septiembre", explica Manuel Herrero, presidente de Asaja y ganadero.

Esta realidad también afecta a las vacas, que con menos forraje y debido al estrés térmico reducen su productividad hasta 7 litros por vaca y día. Iñaki Goenaga, presidente del grupo Enba y ganadero. "Nos va a perjudicar este año mucho".

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En la agricultura también "se ha perdido cantidad y calidad" y no pueden hacer grandes planes. "El tomate ya está rajado, feo, reconoce Maite Otaño, agricultora del caserío Gurutzeta. "No se sabe cuándo va a llover o no para preparar nuestras tierras y cosechar". Es la huella de la sequía en sectores clave de nuestra economía.