Eclipse

Burgos volverá a disfrutar de un eclipse solar total como el que atrajo a Alfonso XIII en 1905

Burgos volverá a disfrutar de un eclipse solar total como el que atrajo a Alfonso XIII en 1905
El rey Alfonso XIII se desplazó hasta Burgos para ver en directo el eclipse solar de 1905. Archivo Municipal de Burgos
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El eclipse total que España esperaba desde hace más de un siglo ya está aquí. Tras meses de preparativos, previsiones y expectación, comienza la semana del fenómeno astronómico que, con esta calidad, no se veía en la península desde 1905. Entonces, aquel eclipse convirtió a Burgos en un inesperado epicentro científico y mediático, con una visita real incluida.

En 1905, Burgos aprovechó el acontecimiento para situarse en el centro del mundo. La ciudad recibió a Alfonso XIII, que acudió para presenciar el eclipse solar y respaldar la labor de los astrónomos que se desplazaron allí para estudiarlo. La imagen del monarca observando el cielo, rodeado de equipos científicos y curiosos, simbolizó el impacto que aquel fenómeno tuvo en la España de principios del siglo XX.

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El eclipse podía verse desde una franja ancha de la Península, pero la presencia de la realeza unía en Burgos lo científico con lo social para deleite de la prensa de la época. "No se cubría solo un eclipse, lo que se cubría era el rey y la familia viendo el eclipse", señala María José Zaparain, profesora de Historia del Arte de la Universidad de Burgos. El rey lo vio pasados minutos de la una de la tarde y el sol estaba muy alto. "Se vio desde cualquier punto de la ciudad".

La última tecnología usada para ver el eclipse en Burgos en 1905
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Astrónomos jesuítas viendo el eclipse de 1905
Globos aerostáticos en el eclipse de 1905

En las afueras, equipos de científicos llegados desde todo el mundo empleaban la última tecnología de la época. Había militares o astrónomos jesuítas con un material imponente. Y se volaron globos aerostáticos con fines científicos. "Al mismo tiempo se convierte en un espectáculo público para la gente".

Hasta tal punto que se dieron varios días de fiesta en la ciudad en torno al eclipse. "Y hubo gente que hasta cedió habitaciones de sus casas para que la gente pudiera dormir", señala Beatriz Sanz de Acedo, técnica de Turismo del Ayuntamiento de Burgos. "Se puso a Burgos en el mapa", añade.

Se supo entender que había que aprovechar este prodigio del cielo también en lo terrenal.