Eclipse

José Jiménez, CEO de Astroándalus, nos explica por qué este eclipse ha sido: "El más fotogénico de la historia"

Una de las imágenes compartidas del eclipse de este 12 de agosto. Informativos Telecinco
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El eclipse de este miércoles ha sido el protagonista en muchos móviles que se han llenado de imágenes más o menos acertadas. Porque fotografiar este fenómeno astronómico exige algo más que apuntar nuestro dispositivo al cielo y hacer click, algo que todos hemos podido comprobar al ver las tomas.

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Un eclipse de condiciones excepcionales para la fotografía

Los expertos recuerdan que el cielo durante el eclipse cambia en cuestión de milésimas y obliga a ajustar parámetros con precisión, tanto en dispositivos móviles como en cámaras semiprofesionales y profesionales. Así lo explica José Jiménez, CEO de Astroándalus, quien destaca que este fenómeno ha ofrecido condiciones excepcionales para obtener imágenes icónicas gracias a su posición baja en el horizonte y a la posibilidad de crear composiciones muy potentes.

Jiménez recuerda que muchos aficionados quedan deslumbrados por esas fotografías que capturan un instante irrepetible y que pasan a formar parte de la memoria visual de cualquier observador. En esta ocasión, las coordenadas del eclipse permitieron encuadres que, según el experto, “posiblemente este haya sido el eclipse más fotogénico de la historia, en el sentido de que ha estado tan bajo en el horizonte que ha permitido composiciones que van a ser absolutamente icónicas”. Un reto incluso para la inteligencia artificial, como demuestran las imágenes tomadas en Zaragoza y en otros puntos donde el cielo se oscureció por completo.

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El especialista subraya que el cambio de luz es radical: “en cuestión de milésimas, pasa de un entorno en el que hay muchísima luz a la fase de totalidad”. Por eso, para obtener la mejor fotografía es imprescindible ajustar la cámara y, en muchos casos, trabajar con varios equipos a la vez. Los profesionales recurren a diferentes lentes o incluso a telescopios astronómicos acoplados a la cámara, una técnica que permite capturar detalles muy concretos. “Se puede utilizar las propias lentes que trae la cámara o puedes quitarle las lentes y utilizar un telescopio astronómico como si fuera una lente”, explica.

La tecnología actual facilita registrar elementos como las manchas solares visibles en la superficie o la llamada perla de Bailey, ese destello característico que aparece justo antes de que se revele la corona. Un conjunto de técnicas y recursos que, bien aplicados, convierten cada eclipse en una oportunidad única para obtener imágenes de enorme valor visual y científico.