La familia pide reabrir el caso de la desaparición de José Antonio en Tenerife hace diez años: "Necesitamos empezar de cero"
"La incertidumbre nos está matando, ya no vivimos, sobrevivimos": es el mensaje de alarma de Conchi, la hermana de José Antonio
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"Necesitamos que haya otra batida y que la Policía pueda empezar de cero. En el Puerto de la Cruz hay muchas cuevas que en su momento no se revisaron, y hoy en día hay drones, lo necesitamos porque la incertidumbre nos está matando, ya no vivimos, sobrevivimos". Es el mensaje de alarma de Conchi, la hermana de José Antonio, desaparecido en Tenerife en 2016. La Asociación SOS desaparecidos informaba a principios de esta semana que la familia reclama que el juzgado de La Orotava reabra la investigación para que puedan retomarse las pesquisas y realizar nuevas búsquedas y comprobaciones.
La organización detalla en una nota que José Antonio tenía 39 años cuando desapareció. Vivía junto a sus padres en el municipio de La Orotava y su hermana Conchi, que también residía con él, quien recuerda que el 5 de junio de 2016, cuando su hermano salió del domicilio, una vecina que vivía enfrente lo vio en el exterior y llevaba una rebeca al hombro y se dirigía a su coche, un "Opel Astra" de color negro.
La Guardia Civil averiguó que más tarde se desplazó hacia un bar de La Laguna, donde tomó un dulce y un café en compañía de su pareja y a partir de entonces, se perdió su rastro.
Su coche fue encontrado con una nota dirigida a su hermana
El coche fue encontrado ocho días después de su desaparición, en Martiánez, a la salida de un túnel cercano al Puerto de la Cruz. En su interior se encontró el cargador de su teléfono móvil, colillas en los asientos del conductor y del copiloto y una nota manuscrita dirigida a Conchi, en la que le pedía que se sacara el carnet de conducir, vendiera el vehículo y se comprara uno más pequeño para ayudar a sus padres.
La denuncia por la desaparición de José Antonio se presentó transcurridos los tres primeros días y según recuerda la familia, tanto los investigadores de la Guardia Civil -que en un primer momento estuvieron al frente de la investigación- como las autoridades municipales de La Orotava, clasificaron la ausencia como voluntaria.
José Antonio tenía diagnosticado un trastorno bipolar desde 2013 y, por tanto, era una persona vulnerable, señala la asociación. Además había un testigo, un hombre que había aparcado su furgoneta en las inmediaciones y que afirmó haber visto a José Antonio deambular por la acera contigua al túnel y mirar hacia arriba. Desde entonces no se sabe nada de él.