Un altar con velas y mensajes en recuerdo a Maricarmen frente a la casa de la que fue desahuciada: "Jamás pensé ver esto en España"

La calle donde vivió Maricarmen se convierte en un lugar de recuerdo y homenaje a la anciana desahuciada con 87 años
Flores, velas y mensajes a las puertas de la vivienda de la calle de Sainz de Baranda en Madrid de la que fue desahuciada Maricarmen. Imagen: EFE / Vídeo: Informativos Telecinco
  • Vecinos y curiosos han levantado un pequeño altar frente a su casa con velas encendidas y mensajes en recuerdo de la anciana desahuciada

  • Todo sobre la muerte de Maricarmen

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A escasos metros de la casa donde vivió Maricarme Abascal hoy ha aparecido un pequeño altar lleno de velas y mensajes. Hace 71 años que llegó al hogar del que salió desahuciada para morir en un hospital madrileño. La octogenaria fallecida este miércoles en el hospital. Tenía solo 17 cuando entró en su casa con sus padres y tras la muerte de su madre, ella decide quedarse en el piso que siguió siendo de renta antigua. Años después comenzó el periplo judicial y tres intentos de desahucio hasta que la propiedad consiguió echarla.

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Mensajes de recuerdo por Maricarmen

Hasta este punto está llegando muchísima gente que se acerca para darle muchas muestras de cariño a la anciana de 87 años. Aquí se acumulan las velas encendidas, los ramos de flores e innumerables mensajes de condolencia como “te queremos, no te olvidaremos, gracias” y uno muy especial con la frase más emblemática de Mari Carmen, “luchad por lo que es vuestro hasta que el cuerpo aguante”.

Hay quien llega con la voz rota como una mujer que asegura entre sollozos que “Jamás pensé ver esto en España. Es que no puedo más, lo siento”.

Otras personas se acercan hasta este punto para recordar a la anciana desahuciada y contar experiencias similares vividas en primera persona como una mujer que recuerda lo que le ocurrió a su madre “desde el año 92, luchando porque no se fuera de su casa. Yo le pedí que se quedara en su casa y se muriera en mis brazos en su cama y me hubiera gustado que a ella le hubiera pasado lo mismo”.

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Late la empatía frente al altar improvisado en la calle Sainz de Baranda, a pocos metros del portal adornado con dos ramos de flores, en un barrio hoy de clase alta y alto poder adquisitivo, pero que en los años 50 era un límite de la ciudad aún con chabolas, vías de tren y solares. Aquí llegó Mari Carmen en el 56 con sus padres y aquí ha vivido hasta ese 23 de septiembre que todo cambió. Le dijeron que tenía que irse ya en 2020 y en 2024, pero ella siempre se opuso a su desahucio recordando que “a la gente mayor se ha de respetar” o confirmado que “yo voy a luchar hasta el final.

Nos contaba su caso, plena de una energía que aún conservaba y que se notaba en la firmeza de su voz, algo muy diferente a cómo sonaba en la víspera de su desahucio, cuando la edad y el calvario del último año y unas horas terribles mermaron rápidamente su salud. Aún así tuvo fuerzas para mandar a otros mensajes de apoyo, pero esas palabras de “valor, luchar, defender lo que es vuestro”, llegaron desde el hospital, fuera de la casa a la que nunca pudo regresar.