Rocío Carrasco habla por primera vez del infierno que vivió con Antonio David: "La verdad para seguir viva"

  • Rocío Carrasco ha narrado los malos tratos sufridos por Antonio David

  • El documental se ha convertido en el programa más visto del año en Tele 5

  • 'Rocío, la verdad para seguir viva', es el título del documental

Rocío Carrasco ha hablado en el primer capítulo sobre los primeros episodios de malos tratos que sufrió con Antonio David, pero antes ha explicado como deja todo para irse con el que pensaba era el amor de su vida: "El día que cumplo 18 años cometo la torpeza de dejar el curso y me cogí un avión y me fui a Barcelona y cometí la fatalidad de dejar a mi madre llorando en el suelo ‘no te vayas, te vas arrepentir, va a ser su perdición’ y la dejé llorando en el suelo y me fui".

Esta decisión, Rocío la califica como una de las cosas que peor hizo en la vida, de hecho sus padres le aconsejaron que no lo hiciera: "Es una de las cosas más me arrepiento en la vida, de haberle hecho eso así de esa manera. Mi padre me dijo ‘te va a arruinar la vida y vas a volver con una barriga porque es lo que quiere’ no se equivocaron ninguno de los dos".

De esa manera, la hija de la Jurado dejó de tener todo a nada: "Me fui a una casa con dos guardias civiles, el dueño de la casa, él y yo. No tenía trabajo allí ni nada" y una vez alejada de su familia: "La convivencia en un principio empieza bien, pero muy pronto me empiezo a dar cuenta que las cosas que a mi me llamaban y me decían podían ser verdad".

"Tú en ese momento no quieres pensar que has metido la pata hasta el fondo" ha confesado Rocío Carrasco, pero la bomba mediática viene con el episodio de Antonio David en el que es multado por haberse quedado con el dinero de un individuo al que habían denunciado, pero él: "Empieza a decirme porque es mi novio, que se la tienen jurada, una historia que al final es la que ha ido narrando con el paso de los años. Todo menos decir ‘he multado a un tío, me he quedado con 25 y el marco con otras 25’. Entonces yo me partía la cara con cualquiera y hacía lo que fuera necesario".

Más tarde, Rocío Carrasco tiene un accidente con una amiga y: "Estuve un año con una bota ortopédica después de la operación, la convalecencia... pues yo estaba impedida, no me podía mover con soltura" pero llega a su vida: "entonces teníamos en Argentona una pareja, Cristina Cárdenas y su marido" con los que se va a vivir para estar cuidada las 24 horas del día.

Es en esa casa donde empiezan los malos tratos: "Recuerdo un tirón de pelos, a mí me coge del pelo y me da para abajo. En ese momento siento por un lado, me quiero ir, lo cual no voy a hacer y por otro lado, dices estoy aquí con una pata que no me puedo mover, pero yo me levanto y le reviento, pero no haces ninguna de las dos cosas".

Y de ese episodio, a otro donde empleó más fuerza: "De ese episodio me acuerdo que ocurrió una cosa determinada, yo estaba sentada en un sofá como una mesa camilla y el me agarra del pelo y me pega un tirón de pelos y me dio con la cabeza en la mesa y subió echándome a mí la culpa de todo lo que le ocurría en ese momento".

'Rocío, la verdad para seguir viva', se convierte en programa más visto del año en Tele 5

La confesión de la hija de Rocío Jurado nos ha puesto los pelos de punta y que, para muchos ha cambiado la imagen que hasta ahora tenían tanto de Antonio David como de Rocío Carrasco.

Ha supuesto casi un año de trabajo en secreto y unas duras negociaciones económicas para conseguir el testimonio de una de las personas más buscadas en los últimos años, que nunca hasta ahora se había sincerado así sobre su matrimonio y sobre la relación con sus hijos Rocío y David.

Y es que los dos primeros capítulos de 'Rocío, la verdad para seguir viva' se han convertido en la emisión más vista del año en la cadena presidida por Paolo Vasile. Con un 33.2 de share, el documental congregó ante la pequeña pantalla a 3.787.000 personas, una cifra espectacular teniendo en cuenta que se emitía un domingo por la noche y que acabó a altas horas de la madrugada de un día en el que tradicionalmente la audiencia se acuesta a una hora prudencial para afrontar con energías la semana.