El bebé de un mes maltratado por sus padres en Barcelona pasó por un centro de salud y tres hospitales antes de llegar al Vall d'Hebron
Fue en el hospital del Vall d'Hebron donde detectaron los presuntos abusos sexuales y la gravedad de las lesiones
Prohíben el acceso de la familia a la UCI donde está el bebé de un mes ingresado por abusos y maltrato en Barcelona
El bebé de seis semanas maltratado por sus padres, un hombre de 42 años y una mujer de 43, ambos en prisión acusados de lesiones muy graves, agresión sexual y maltrato habitual al menor, fue atendido en un centro de atención primaria y en tres hospitales de Barcelona antes de acudir a Vall d'Hebron, según declaró la madre del pequeño.
Fue en el hospital de Vall d'Hebron donde detectaron los presuntos abusos sexuales y la gravedad de las lesiones que presentaba el niño y avisaron a los Mossos d'Esquadra y a la justicia, que procedieron inmediatamente a detener y a encarcelar a los padres.
La Consejería de Salud ha abierto una investigación
Las fuentes consultadas, entre las que se encuentran declaraciones hechas a 'El Periódico', por personas conocedoras de los hechos, han explicado que los padres llevaron al pequeño a su CAP y también al Hospital del Mar, al Hospital Sant Joan de Déu y, en dos ocasiones, al Hospital de Sant Pau.
Fueron los responsables de este último centro sanitario quienes, el pasado 16 de marzo, en la segunda visita, y a la vista de las fracturas, golpes y otras heridas, derivaron al bebé a Vall d'Hebron, centro sanitario de referencia en el ámbito de los abusos a la infancia, activando así el protocolo.
Los progenitores del niño habían acudido en días anteriores a su detención al ambulatorio y a los hospitales mencionados, sin que en un primer momento los médicos detectaran la posible violencia infantil. La Consejería de Salud ha abierto una investigación para aclarar lo ocurrido.
Malos tratos continuados
Los investigadores, con ayuda de los forenses y de la pediatra que trató al bebé, que declararon en el juzgado por videoconferencia, comprobaron que el menor tenía lesiones "evolutivas", es decir, que fueron provocadas a lo largo del tiempo, seis semanas de vida, y no solamente el día del arresto.
De ahí que se considere que hay indicios de que los malos tratos fueron continuados. También descartaron, siempre según las fuentes consultadas, que el bebé padeciera algún tipo de enfermedad que pudiera provocarle las fracturas y las lesiones que padecía por todo el cuerpo.
Fuentes cercanas a la investigación han destacado que los sanitarios y la dirección del Hospital Vall d'Hebrón actuaron con diligencia y que, en este caso, el protocolo de actuación funcionó perfectamente, pudiendo detener a los padres del bebé rápidamente.
Fuentes policiales aseguran que los registros al domicilio y la inspección de los móviles de los padres no aportaron más datos ni indicios de que hubiera más implicados o de que las lesiones estén relacionadas con la elaboración de imágenes de explotación infantil.
El pequeño se encuentra ingresado en la uci neonatal de Vall d'Hebron, hospital en el que trabajaba su madre, enfermera en la planta de Traumatología y en el que nació el pequeño. Según informó la consejera de Salud, Olga Pané: "El bebé sobrevivirá pero le quedarán secuelas derivadas de los abusos. En concreto, podría tener daños neurológicos y en otros órganos corporales".
¿Qué explica el protocolo?
En Catalunya, existe un protocolo sanitario específico de actuación ante sospecha o confirmación de maltrato y abusos, incluidas agresiones sexuales y físicas, pero también la negligencia y el maltrato emocional en la infancia y fija cómo actuar en los centros de atención primaria (CAP) y en los hospitales.
Este protocolo se trata del 'Protocolo de actuación ante el maltrato infantil y adolescente', del Departamento de Salud, aunque ha sido coordinado también con las consejerías de Derechos Sociales, Educación y Justicia.
El documento distingue varios tipos de maltrato: el físico, negligencia/abandono, maltrato psicológico o emocional, abuso sexual, maltrato prenatal, además de explotación, violencia digital y otras formas de violencia contra menores.
La idea clave de este protocolo es que cualquier signo obliga a actuar de inmediato. El profesional debe valorar lesiones, conductas del menor, conducta de los progenitores o cuidadores y contexto familiar y no limitarse solo a la lesión física. La valoración final debe ser interdisciplinaria, combinando la visión sanitaria y psicosocial.
En el caso del maltrato físico, el protocolo considera especialmente sospechosos los relatos incoherentes, el retraso en buscar atención, las lesiones incompatibles con la explicación dada, las fracturas en niños que no caminan y ciertos patrones de hematomas, quemaduras o fracturas. En menores pequeños, sobre todo lactantes, cualquier traumatismo o hematoma obliga a pensar en maltrato.
En los casos agudos de abuso sexual, la exploración debe hacerse, idealmente, en un único acto conjunto entre personal médico de urgencias y médico forense. Una parte muy importante es la notificación obligatoria. El protocolo dice que todos los casos de sospecha o certeza deben registrarse en el RUMI, el Registro unificado de maltratos infantiles, gestionada por Derechos Sociales y que la comunicación judicial es una obligación legal del profesional sanitario.
Además, cuando hay riesgo grave o urgencia, debe contactarse con la DGAIA y, según el caso, con Fiscalía, juzgado o Mossos. Todo eso se produjo en cuanto Vall d'Hebron detectó los abusos.
Un bebé muy buscado por la pareja
El bebé es fruto de un tratamiento de reproducción asistida, según ha sabido 'El Periódico'. De ahí la extrañeza de los investigadores ante lo ocurrido, dado que el pequeño en principio era un hijo muy buscado por la pareja. Tras la detención, subrayan las fuentes, el comportamiento de los progenitores fue "extraño".
Por ahora, se desconoce el motivo por el que una familia "aparentemente normal" presuntamente habría provocado tales malos tratos a su hijo.
Ante la gravedad de las lesiones y tras confirmarse que las mismas no eran producto de una dolencia, la Fiscalía de Barcelona solicitó el ingreso en prisión de los dos progenitores, que, de entrada, declararon que no se explicaban cómo habían aparecido esas heridas en el bebé. El juez no solo les encarceló, sino que también les retiró la patria potestad.
Prevención y Protección a la Infancia y Adolescencia (DGPPIA) ha prohibido a la familia materna y paterna acceder a la uci donde está ingresado el menor. El bebé se encuentra bajo la tutela de la DGPPiA.
La consejera de Derechos Sociales, Mónica Martínez Bravo, explicó este pasado miércoles 25 que se está estudiando si el bebé puede quedarse con algún miembro de la llamada familia extensa o con alguna familia de acogida de urgencia, para que no ingrese en un centro de menores. "Está bajo la tutela de la DGPPIA desde el primer minuto, y nos dejaremos la piel para que tenga la mejor protección y entorno posibles", ha subrayado Martínez Bravo.