La historia de 'Manu White', el depredador de Sevilla: una condena por tres agresiones en vilo, una muerte por negligencia y la sombra de 50 víctimas
El guía sevillano Manuel Blanco Vela, condenado por tres agresiones sexuales a estudiantes de EEUU, podría sumar hasta 50 víctimas
Manuel Blanco Vela, el 'depredador de Sevilla', en libertad provisional mientras sus víctimas cuentan su relato
Durante años, numerosas estudiantes estadounidenses que cursaban programas universitarios en España contrataron viajes organizados a destinos como Marruecos o Portugal con Manuel Blanco Vela. El guía sevillano, que aprovechaba su posición para ganarse la confianza de las jóvenes, acabó siendo condenado en 2025 por tres agresiones sexuales durante estas escapadas. Pese a la gravedad de las penas, el entorno de impunidad persiste para las víctimas, ya que el procesado todavía no ha ingresado en prisión y permanece en libertad provisional.
El caso de ‘Manu White’, como era conocido entre las estudiantes, trasciende con creces los episodios juzgados de Tánger y Lagos. Alrededor de 50 mujeres han relatado experiencias similares bajo un mismo patrón de conducta, según diversas investigaciones periodísticas internacionales. Sin embargo, las barreras burocráticas y la dispersión geográfica han provocado que solo una mínima parte de estos testimonios haya logrado alcanzar una resolución en los tribunales.
De guía para estudiantes a figura clave del caso
Manuel Blanco Vela, de unos 45 años, trabajó y dirigió entre 2010 y 2018 Discover Excursions (Voodoo Travel S.L.U como sociedad mercantil), una agencia que tenía su sede en el centro de Sevilla, en la calle Joaquín Guillot, que ofrecía viajes económicos dirigidos a estudiantes extranjeros, especialmente estadounidenses. No se trataba de turistas que recorrieran distintos países por su cuenta, sino de jóvenes que ya vivían en ciudades como Sevilla o Salamanca bajo programas de estudios en el extranjero (study abroad) y que contrataban excursiones organizadas durante su estancia académica. Él preparaba el gancho con el "todo incluido"; mantenía una captación activa, incluso repartiendo folletos por universidades de todo el país.
En ese contexto, el guía se presentaba como alguien cercano, con facilidad para generar confianza y plenamente integrado en el ambiente universitario internacional. De hecho, en los carteles a la entrada de su establecimiento estaban los escudos de todas las universidades estadounidense. Esa relación de proximidad con los grupos aparece de forma reiterada en los testimonios posteriores, que describen un patrón basado en la confianza previa, la convivencia durante los viajes y el uso de alcohol.
El primer caso: Marruecos, 2013
El primer episodio juzgado se remonta a noviembre de 2013. Durante un viaje por el norte de Marruecos, en la zona de Tánger y sus alrededores, la estudiante estadounidense Gabrielle Vega denunció haber sido violada por Manuel Blanco Vela en el hotel donde se alojaba junto a dos amigas. Según la sentencia de la Audiencia Nacional, el acusado entró en la habitación de las jóvenes y aprovechó el estado de embriaguez y vulnerabilidad de Gabrielle, quien llegó a perder el conocimiento sin saber cómo. La víctima se despertó posteriormente con signos físicos compatibles con una agresión sexual con penetración, cometida mientras se encontraba en ese estado de inconsciencia o anulación de la voluntad.
Aunque los hechos ocurrieron en 2013, Vega no rompió su silencio hasta años después. En diciembre de 2017 decidió hacer público su testimonio en Facebook y, apenas dos días después, comenzó a recibir mensajes de otras mujeres que aseguraban haber vivido situaciones similares. En una entrevista en 2018 en el programa Megyn Kelly 'Today', explicó que al menos ocho mujeres se pusieron en contacto con ella en ese primer momento. Ese paso fue el detonante que permitió conectar múltiples relatos y dio origen a una investigación que culminaría en la condena de 'Manu White' por la violación de Gabrielle.
El segundo episodio: Portugal, 2017
Los otros hechos juzgados tuvieron lugar en mayo de 2017, durante un viaje a Lagos, en Portugal. Las estudiantes estadounidenses Hayley McAleese y Carly Van Ostenbridge denunciaron comportamientos de carácter sexual por parte de Blanco Vela en una habitación de hotel. Según los hechos probados, el guía las invitó a una supuesta fiesta que finalmente resultó ser un encuentro a solas, donde comenzó a hacer insinuaciones sexuales, a desnudarse parcialmente y a presionarlas para participar en juegos de contenido sexual.
La sentencia recoge que el acusado llegó a inmovilizarlas en un momento determinado e intentó forzar el contacto físico, situación de la que las jóvenes lograron salir tras insistir en marcharse. A pesar de denunciar poco después, su caso no prosperó hasta que contactaron con Gabrielle Vega. Junto al caso de Marruecos, reflejan un mismo patrón: estudiantes jóvenes en el extranjero captadas en Sevilla, confianza previa con el guía, bebidas y situaciones que se producen en los últimos momentos del viaje, cuando la capacidad de reacción de las víctimas es menor.
La muerte de Lauren Bajorek: un episodio clave previo al estallido del caso
Antes de que las denuncias por agresión sexual salieran a la luz, el nombre de Manuel Blanco Vela ya había aparecido vinculado a un suceso trágico. En julio de 2015, la estudiante estadounidense Lauren Bajorek murió tras precipitarse desde la terraza de la vivienda del guía, en el barrio sevillano del Juncal, durante la madrugada posterior a la celebración de su 21 cumpleaños.
La investigación concluyó que se produjo una caída accidental en un contexto de elevada intoxicación alcohólica y el caso fue archivado en vía penal, a pesar de las discrepancias de la defensa, que afirmaba que había detalles suficientes para seguir investigando (como que la joven cayó desde la azotea sin haberse apoyado en el muro, porque no había huellas suyas). No obstante, años después, la justicia civil condenó al guía sevillano a indemnizar a la familia con más de 73.000 euros por negligencia, al considerar que dejó sola a la joven en una situación de riesgo evidente. La madre de la joven siempre manifestó que la mataron y murió tras conocer la sentencia, a los pocos días de dictarse. Las autoridades descartaron el suicidio de Lauren y no se pudieron esclarecer por completo las circunstancias del suceso.
Un efecto en cadena: más de 50 testimonios
El punto de inflexión para estrechar el cerco sobre 'Manu White' ocurrió cuando Gabrielle Vega habló en redes sociales. Su valentía generó una reacción en cadena sin precedentes: en pocos meses, más de 50 mujeres de diversos países (como EEUU, Canadá y Australia) compartieron relatos que describían un mismo modus operandi por parte de Manuel Blanco Vela, tras haber contratado viajes con la misma agencia.
No obstante, las inmensas trabas burocráticas, la dificultad de litigar desde el extranjero por hechos ocurridos en terceros países y la falta de pruebas físicas tras el paso de los años ha impedido que la mayor parte de estas historias lleguen a los tribunales. El caso se convirtió en un símbolo de la lucha contra la impunidad en delitos transnacionales. Provocó un movimiento 'Me Too' en torno a 'Manu White'.
Juicio, libertad provisional y situación actual
El caso judicial contra Manuel Blanco Vela se construyó de forma progresiva. Tras los primeros relatos públicos en 2017, la investigación tomó impulso en 2018 al llegar a la Audiencia Nacional por su carácter internacional. Un año después, en 2019, el Gobierno de Estados Unidos emitió una inusual alerta de seguridad mencionándolo expresamente, advirtiendo a sus ciudadanas sobre el riesgo de agresiones vinculadas a este guía. El procedimiento avanzó lentamente debido a la complejidad de tomar declaración a las perjudicadas desde el extranjero, desembocando en el juicio de enero de 2025. En febrero de ese año, la Audiencia Nacional dictó una primera sentencia: nueve años de prisión por agredir sexualmente a tres estudiantes estadounidenses. Las penas se estructuraron en dos bloques (una pena de seis años de cárcel como autor de un delito de agresión sexual en Marruecos y dos penas de un año y medio de prisión por dos delitos (más leves) también de agresión sexual en Portugal). Una cuarta víctima, Amanda Gormsen, presentó una denuncia y un recurso de súplica para que se tuviera en cuenta su testimonio, pero fue desestimado en el litigio.
El proceso no terminó ahí. La defensa recurrió la condena y, el 1 de abril, la Sala de Apelación confirmó la culpabilidad, pero rebajó la pena a ocho años y medio al aplicar la atenuante de dilaciones indebidas. Paralelamente, el tribunal rechazó su ingreso inmediato en prisión, al considerar que no existía riesgo de fuga, manteniendo así su libertad provisional bajo medidas cautelares como la retirada del pasaporte, la prohibición de salir de España y comparecencias periódicas. Actualmente, el caso se encuentra pendiente de resolución en el Tribunal Supremo, tras el recurso de casación interpuesto por la defensa. Mientras tanto, el asunto ha vuelto al primer plano mediático en 2026 con el estreno de la docuserie de Netflix 'El depredador de Sevilla', que pone el foco tanto en los hechos probados como en la magnitud de los testimonios que nunca han llegado a juicio.