Las desgarradoras palabras de los hijos de Tulia, asesinada en Córdoba: "Hoy ha sido mi madre, otro día puede ser otra mujer"
Una gran multitud se concentró en la plaza de la Juventud de Córdoba para condenar el crimen machista de La Fuensanta
Córdoba se vistió de luto y gritó a viva voz contra la violencia machista tras el asesinato de Tulia Ester
Después de la muerte de Tulia, la mujer de 64 años que fue asesinada por su pareja a machetazos el pasado lunes 13 de abril, una gran multitud de personas se concentró durante ese mismo día en la plaza de la Juventud de Córdoba para condenar este crimen machista sucedido en La Fuensanta, Córdoba.
En un ambiente de dolor mezclado con denuncia, y mientras el acusado de asesinar a Tulia Ester con un arma blanca se encontraba dentro del domicilio custodiado por la Policía Nacional para reconstruir los hechos, Córdoba se vistió de luto y gritó a viva voz contra la violencia machista.
Palabras de dolor y críticas al sistema
La indignación tomó forma de proclama y la Plataforma Contra la Violencia a las Mujeres, que convocó la concentración, ha insistido en que "ni una vez más lleguemos tarde". La concentración se convirtió en denuncia desesperada y, en medio de ese clamor, la voz de su hija, Lili, irrumpió desgarrada, incapaz de comprender cómo "él ha salido a la calle una hora después de haber sido arrestado".
Con estas palabras, Lili se refirió al fin de semana pasado, cuando fue detenido por malos tratos a su madre. De hecho, fue asesinada solo una hora antes de un juicio rápido que iba a celebrar el juzgado de Violencia sobre la Mujer. Mientras su hija hablada en el acto, dos furgones de la Policía Nacional salían del domicilio al grito de "asesino" e "hijo de puta" de unos vecinos hartos y en un ambiente que se tornó tenso por unos minutos.
Su hijo, por su parte, tomó la palabra para convertir el dolor en advertencia: "Hoy ha sido mi madre, otro día puede ser otra mujer" y ha denunciado que "la justicia no hace nada para frenar esto, no ayuda a las mujeres maltratadas" y que espera que el asesinato de madre "al menos sirva para cambiar algo, que no sirva solo para ser parte de un conteo más". Otra persona que tomó la palabra pidió "que las penas se endurezcan. No a la reinserción de violadores y asesinos, porque un hombre que mata no tiene derecho a volver a ver la luz".
Control, castigo y perdón forzado
La hermana de Tulia también quiso tomar la palabra para recordar su historia, para arropar a sus sobrinos, que hoy quedan huérfanos. "Mi hermana vino hace 30 años a este país (desde Colombia), me la traje a hacer un doctorado de Derecho Internacional y este desgraciado se le cruzó por el camino. Desde que estuvo con él fue una mujer maltratada", ha asegurado.
Tulia Ester sufrió de cáncer, en diciembre del 2024 le encontraron un bulto y fue operada. "Estuvo tres meses conmigo allí y se estuvo recuperando y regresó a su casa porque no tenía otro sitio", ha explicado su hermana. La pareja vivía en dos pisos separados pero en el mismo bloque de la calleja Virgen de Luna.
Es entonces cuando apareció entonces el patrón repetido de la violencia: control, castigo y perdón forzado, "un maltrato de libro" que se intensificó cuando ella intentaba recuperar su vida tras superar el cáncer "con mucha valentía" y la libertad cotidiana, como salir, caminar -con su grupo de senderismo, presente en el acto- vivir, lo que se convirtió para su asesino en motivo de castigo, según ha relatado su hermana, que ha aprovechado para preguntarse "cómo es posible que lo dejan libre, la desprotegieron".
Una amiga, a los vecinos: "Es asunto de todos"
Esa indignación colectiva volvió a ampliarse: "No neguemos que se siguen asesinando mujeres por el hecho de ser mujeres", pidió la plataforma. Durante la concentración una amiga de su hija interpeló a los vecinos directamente: lo que ocurre tras una pared "es asunto de todos, todos los que estamos aquí, a la mínima que escuchemos algún ruido extraño de las paredes al lado, no digamos que no es nuestro asunto, porque es asunto de todos".
La concentración finalizó con un aplauso extendido hasta "allá donde estés" y para clamar con fuerza que no haya una más, ni una menos.
Según la Plataforma Cordobesa contra la Violencia a las Mujeres diez cordobesas han sido asesinadas desde el año 2000 y han recordado que cada día 25 de cada mes hacen concentraciones en distintos puntos de la ciudad. "Las mujeres de Córdoba, el feminismo de Córdoba no va a olvidar esto y lo seguirá denunciando como lo llevamos haciendo 30 años", han expresado.