El abogado de la madre de Anna y Olivia, las niñas de Tenerife, cinco años después: "El caso fue paradigmático y sirvió para detectar antes la violencia vicaria"

José Manuel Niederleytner, abogado de Beatriz Zimmermann, subraya que el caso de Anna y Olivia fue "paradigmático" en España
La alerta de Tomás Gimeno "se mantendrá hasta que cumpla 110 años de edad, cesa de oficio"
El caso de Anna y Olivia conmocionó a España el 27 de abril de 2021, cuando las dos hermanas, de uno y seis años, desaparecieron en Tenerife junto a su padre, Tomás Gimeno. Horas antes, el hombre de 37 años había expresado su rechazo a que las niñas convivieran con la nueva pareja de su madre, Beatriz Zimmermann, y llegó a advertirle de que no volvería a verlas.
Lo que comenzó como una desaparición activó pronto las alertas por un posible caso de violencia vicaria. La búsqueda mantuvo en vilo al país hasta que, el 10 de junio, el buque Ángeles Alvariño localizó en el océano el cuerpo de Olivia. No obstante, el de Anna nunca fue hallado, como tampoco el de su padre. La investigación confirmó así el peor desenlace y convirtió el caso en un símbolo del impacto extremo de esta violencia, con una respuesta social y mediática sin precedentes.
Cinco años después, el abogado de la madre de las niñas, José Manuel Niederleytner, subraya el impacto que tuvo el caso en la detección de este tipo de violencia. En declaraciones a la web de 'Informativos Telecinco', lo define como un "caso paradigmático", en el sentido de que marcó un precedente. "Sirvió para que se detecten antes las alertas de violencia vicaria y para actuar con mayor rapidez en situaciones similares", explica, recordando la consternación que se vivió en todo el país. El letrado mantiene una buena relación con Beatriz, quien retomó su vida con normalidad junto a su marido y se centra en su hija Elsa.

La prevención real no debe recaer solo en la víctima, sino también en su entorno
Sin embargo, no todas las voces comparten una visión tan positiva sobre la evolución desde entonces. Joaquín Amills, presidente de SOS Desaparecidos y portavoz de Zimmermann durante la búsqueda, considera que las medidas adoptadas no han sido suficientes y reclama una reflexión colectiva. "Más allá del recuerdo, es una fecha para pensar en el propósito de lo ocurrido y lograr que la sociedad cambie. El caso nos enseñó el valor del amor de una madre. Un amor puro en Beatriz que se impuso al odio y a la venganza y que llegó a todos los que compartimos el dolor, la incertidumbre y la esperanza. También sirvió para que los medios de comunicación trabajaran con el máximo respeto a la situación, sin distorsionar la información".

Amills reconoce ese impacto, pero lamenta que no se tradujera en cambios estructurales profundos. "El caso marcó un antes y un después, pero el problema es que se quedó en algo inmediato. Las promesas y los recursos de las administraciones suelen durar lo que dura la noticia y luego se diluyen", señala. A su juicio, la sociedad reclamó entonces una protección más activa y eficaz, lo que hacía necesaria también la formación de la población: "Se necesita una enseñanza que vaya más allá de lo protocolario —que hace falta— para no tener que esperar a que las ‘luces rojas’ sean advertidas solo por la víctima. La prevención real no debe recaer solo en ella, sino también en su entorno: familia, vecinos y amigos".
El papel de Joaquín Amills y su esposa en el caso
Según apunta, se presentaron iniciativas en esa línea tras lo ocurrido, pero la voluntad institucional fue limitada en el tiempo: "Seguimos conviviendo con la tragedia de la violencia de género y la violencia vicaria y, ante eso, las instituciones responden con titulares y protocolos, olvidando algo esencial: saber escuchar, no solo oír".

En este aniversario, el presidente de la asociación pide la "máxima solidaridad con Beatriz" y destaca un apoyo constante tanto en lo personal como en lo profesional. "Es una fecha especial tanto para mí como para mi esposa, que colaboró muy activamente en esta labor y posteriormente como responsable de psicología de nuestra asociación". También subraya que es un día para agradecer a la Guardia Civil, al buque Ángeles Alvariño y, especialmente, a los miles de niños que enviaron dibujos y dedicatorias para la madre y las niñas: "Qué lástima que ninguna institución pensara en organizar una exposición con aquellos mensajes. Eran lecciones para los adultos". Asimismo, quiere dar las gracias a Beatriz por su "confianza", algo que "fue fundamental junto a la esperanza".
