El FBI detiene a David Rush, ex alto cargo de la CIA, con 40 millones de dólares en lingotes de oro en su casa
David Rush ha puesto en evidencia las medidas de seguridad interna de los Servicios de Seguridad Nacional de EEUU.
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El caso David Rush puede cambiar de forma drástica el control interno de agencias como la CIA y el FBI. Porque lo que desvela esta caso es que se seguridad ha tenido una brecha descomunal. Desde hace tiempo.
La historia acaba con una detención, la de David Rush, un ex alto cargo de la CIA. Arrestado en su propia casa de Virginia con nada menos que 40 millones de dólares de oro, además de dos millones de dólares en efectivo y unos 35 relojes de lujo. Los documentos judiciales describen a Rush como un “exempleado de nivel de servicio ejecutivo superior en una agencia gubernamental de Estados Unidos”. Personas familiarizadas con la investigación afirman que hasta hace muy poco ocupaba un alto cargo en la CIA, según el New York Times, y tenía acceso a información ultrasecreta. Nada menos.
Estamos ante uno de los mayores casos de la historia de presunta malversación registrados en la estructura de inteligencia del país. Porque todo el contenido que Rush tenía en su casa pertenecía a la agencia. Las autoridades federales han presentado cargos por robo de dinero público y fraude. La magnitud del decomiso y la posición ocupada por el acusado han intensificado el debate sobre los controles internos en los organismos estadounidenses encargados de la seguridad nacional.
Las mentiras de David Rush llevaron a su detención
De acuerdo con información desvelada por AP News y Fox News, la investigación comenzó a raíz de una revisión interna realizada por la Agencia Central de Inteligencia (CIA), que detectó inconsistencias en las solicitudes de fondos presentadas por Rush.
En un comunicado conjunto, la CIA y el FBI dijeron que la detención se produjo el 19 de mayo, después de que la agencia alertara al FBI. “Después de que una investigación interna de la CIA identificó posibles infracciones de la ley, el director de la CIA, John Ratcliffe, remitió la información al FBI para que realizara una investigación policial”, decía el comunicado.
La NBC y la ABC han desvelado que el caso reveló las deficiencias en los mecanismos de control y verificación en los procesos de ingreso, ascenso y monitoreo de empleados con acceso a información clasificada. El programa de “vigilancia continua”, implementado por la Oficina del Director de Inteligencia Nacional, busca detectar irregularidades en los registros y movimientos financieros de empleados federales, aunque el caso Rush ha puesto en duda la eficacia de estos procedimientos.
Rush pidió divisas y oro para gastos relacionados con el trabajo
Entre noviembre y marzo pasados, según los documentos judiciales, Rush pidió y recibió “una importante cantidad de divisas y decenas de millones de dólares en lingotes de oro para gastos relacionados con el trabajo”. Y aquí empieza una trama que deja en mal lugar a muchos. Todo lo incautado se lo había llevado David Rush de un almacén de trabajo a casa.
Desde noviembre pasado hasta marzo de este año, Rush presentó varias solicitudes a su empleador para "una cantidad significativa de moneda extranjera y decenas de millones de dólares en lingotes de oro para gastos relacionados con el trabajo". Pero nadie pudo acreditar a qué trabajos se refería. Rush recibió el efectivo y el oro, sin aportar más información sobre por qué los necesitaba. Otro dato que se deberá investigar.
Ahora a la vista de estos hechos también se sabe que David Rush era un maestro de la mentira. Una investigación del FBI determinó que Rush había proporcionado información falsa sobre su formación académica -dijo que tenía un título de grado de la Universidad de Clemson y una maestría del Instituto Politécnico Rensselaer (RPI)- .e historial militar en su solicitud de empleo y el hecho de haber servido como piloto en la Marina. Realmente, como informa el diario Clarín, sus verdaderas labores en la Marina se limitaron a trabajar como técnico de sistemas de información.
También defraudó a la hora de facilitar registros horarios y obtuvo 77.000 dólares en pagos por licencias militares al declarar falsamente que era miembro de la reserva de la Marina. Y con todo y con ello, logró un puesto relevante en la CIA.
El caso, que ha golpeado a las agencias de inteligencia americana como pocos, puede servir como precedente para reforzar la transparencia y la rendición de cuentas en la administración pública federal.