Celeste, la madre del triple asesino de Nottingham, rompe su silencio: "Se falló al tratar su salud mental y destrozó la vida a siete familias"
Valdo Calocane mató a tres personas, hirió de gravedad a otras tres: Gran Bretaña investiga errores en el tratamiento de su salud mental
La relación entre problemas de salud mental y adicción exige que las personas reciban un "tratamiento integral"
Valdo Calocane, de 32 años, apuñaló mortalmente a Barnaby Webber y Grace O'Malley-Kumar , dos estudiantes de 19 años en plena calle y a otro hombre de 65 años, Ian Coates, para robarle su furgoneta. Con ella embestió a otras tres personas a las que hirió gravemente. Tras hacerlo llamó a su hermano Elías: "No me verás más, el daño está hecho". Este pensó que se iba a hacer daño a él mismo, pero nunca que acababa de matar a tres personas e intentarlo con otras tres.
Siete familias quedaron destrozadas ese junio de 2024 en el que la esquizofrenia de Valdo le llevó a asesinar a otros. Los tribunales decidieron, tras analizar su estado mental, que debía permanecer ingresado de por vida en el hospital de alta seguridad de Ashworth. No se iba a curar jamás. No todas las familias afectadas recibiron el fallo de buen grado.
Ahora, la madre de Valdo, alza la voz en The Independent poniendo encima de la mesa, antes de nada, el dolor que le causa el daño causado por su hijo a otras familias, pero creyendo que de la tragedia se desprende que el sistema falló, no cuidó a una persona enferma, ni dio las herramientas necesarias para que su estado mental no acabara en muerte. “El gobierno necesita sentarse y revisar sus prioridades porque la salud mental puede afectar otras vidas si algo sale mal, como en el caso de Valdo. Lo que le pasó a Valdo no solo cambió mi vida. Cambió la de otras siete familias, incluida la nuestra.”
La madre de Valdo incide en la necesidad de cuidar y seguir a las personas con problemas mentales para que se no se repitan este tipo de tragedias. "Esto va más allá de un fracaso personal. Se trata de un fallo sistémico que se ha prolongado demasiado y que está destruyendo vidas; hay que acabar con esto”.
Como madre, la mirada hacia su hijo tiene un antes y un después del desarrollo de su enfermedad. "Mucha gente solo verá a Valdo por lo que hizo, y es completamente comprensible, dado lo devastador que ha sido esto para todos los involucrados: los familiares de las víctimas, los sobrevivientes... sus vidas han cambiado para siempre, ¿verdad?. No sé cómo explicar a las personas que no están familiarizadas con ella lo devastadora que es una enfermedad como la esquizofrenia, cuánto cambia a una persona o cuánto puede cambiarla si no se trata. "Como siempre digo, he criado a tres hijos maravillosos: brillantes, con valores y bondadosos, siempre con respeto. La única diferencia es que uno de ellos desarrolló esquizofrenia paranoide".
Elías, de 30 años, hermano de Valdo, describió la atención médica que recibía su hermano como si el sistema estuviera "apagando incendios" en un sistema diseñado para reaccionar ante pacientes en crisis, estabilizarlos y darles el alta, en lugar de evitar que las cosas empeoren, lo que dejó a la familia con una sensación de "desesperanza". “El sistema hizo exactamente lo que se supone que debe hacer en este caso: apagar incendios. No previene incendios. Reacciona cuando el incendio está presente. Pero no evita que los pacientes empeoren. Eso es una moneda al aire".
Las familias de los asesinados por su hijo también tiene para la familia de Valdo críticas rotundas. "Valdo debería haber recibido más apoyo de su familia. Su madre solo visitó a su hijo en contadas ocasiones en los tres años previos a los ataques", recuerda Sanjoy Kumar, padre de Grace, una de las asesinadas;: "Está muy bien culpar al sistema de salud mental, pero no cuando ese sistema también depende de que la familia sea parte integral de la cura; eso sería hipócrita".
Kumar no esconde que el sistema también falló y su hija, inocente, pagó por ello junto con los otros dos fallecidos y las tres personas heridas. "Casi todos los psiquiatras no cumplieron con su deber adecuadamente. Esto no se debió a la falta de financiación, sino a que los profesionales de la salud mental que entraron en contacto con él no hicieron bien su trabajo.” Humar está convencido de que Valdo debería haber sido internado en un centro psiquiátrico, que el personal debería haber comprobado que tomaba su medicación y que no deberían haberle dado el alta.
Valdo comenzó a escuchar voces en su cabeza en 2019, y ya contaba con un historial médico por enfermedad mental. Pero nadie hizo con él un seguimiento adecuado para tratar la enfermedad, tampoco su propia familia. La investigación sobre los errores cometidos que acabaron en una tragedia que nadie de la ciudad olvidará nunca, concluirá la próxima semana con la presentación de pruebas públicas y examinará si los ataques eran evitables. Todo ello tras revelarse que hubo múltiples fallos en la atención que recibió Calocane por parte del Nottinghamshire Healthcare NHS Foundation Trust antes de que se produjera el ataque.
La Comisión de Calidad de la Atención emitió otro informe en el que afirmaba que las personas atendidas por la entidad "tenían dificultades para acceder a la atención que necesitaban cuando la necesitaban, poniéndose a sí mismas y potencialmente a otros miembros del público en riesgo de sufrir daños".
La realidad es que la mayoría de los pacientes con esquizofrenia no cometen actos violentos, y un estudio de 2022 de la Universidad de Oxford sugirió que el riesgo general es bajo. Las directrices de la organización benéfica británica de salud mental Mind indican que las personas con esquizofrenia tienen más probabilidades de ser víctimas de un delito o de autolesionarse que dañar a otras personas. Pero el caso de Valdo demuestra que prevenir siempre es mejor que intentar dar respuestas tras una tragedia.