El asesinato de Isabel Raducanu, un crimen por el que fue encarcelado su marido y que se atribuye a 'El Tuvi': "Ahora empezamos a ver la luz"
Este 11 de junio se cumplen siete años del asesinato de Isabel Raducanu, un crimen por el Fiscalía pide 36 años de cárcel para 'El Tuvi'
El episodio 14 de 'En guardia' trata el caso de Wafaa Sebbah, asesinada por 'El Tuvi': puedes verlo en abierto en este enlace de Mediaset Infinity
Juan Vicente A. N., la pareja de Isabel Raducanu, y David Soler Oltra, alias 'El Tuvi', el hombre que hoy figura como único acusado de su asesinato, "trabajaron en la misma empresa". Los testimonios incorporados a la investigación sostienen que "nunca fueron vistos juntos" y ni siquiera está claro que coincidieran en ella durante el mismo periodo, pero el dato es "muy llamativo". Es lo que esgrimen los abogados de la familia de la mujer rumana de 36 años y embarazada de seis meses que fue asesinada con 37 puñaladas en su domicilio de Xàtiva el 11 de junio de 2019.
Este jueves se cumplen siete años de aquel crimen. El caso ha transitado por caminos muy distintos en los últimos años. Juan Vicente llegó a pasar cerca de 11 meses en prisión provisional antes de quedar en libertad por falta de pruebas. Posteriormente, el foco de la investigación se desplazó hacia David Soler Oltra. La identificación de varias muestras biológicas atribuidas a 'El Tuvi' y los avances obtenidos durante la investigación del asesinato de Wafaa Sebbah, cometido cinco meses después del crimen de Isabel, acabaron situándolo en el centro de las pesquisas. Las acusaciones sostienen que existen pruebas biológicas y testimonios que apuntan a su presunta implicación en la muerte de Isabel, aunque este extremo sigue sin acreditarse judicialmente.
El principal interrogante, apuntan los abogados de la familia de Isabel, sigue siendo quién fue el responsable del asesinato y las circunstancias en las que se produjo. Tras años de retrasos, la Fiscalía ha presentado esta semana su escrito de acusación, coincidiendo con el aniversario, y solicita para 'El Tuvi' una pena de 36 años de prisión por el asesinato de Isabel y de la hija que esperaba. Además, reclama una indemnización de 280.000 euros para los dos hijos vivos de la víctima y otros 50.000 para Juan Vicente, inicialmente investigado por el crimen y actualmente procesado en una causa separada por los presuntos malos tratos que Isabel sufrió antes de morir. Pese a este avance, el procedimiento sigue pendiente de una fecha de juicio y la familia denuncia una demora que considera injustificable.
"Era una chica feliz"
Antes de convertirse en un nombre más dentro de un procedimiento judicial interminable, Isabel Raducanu era una mujer que esperaba con ilusión la llegada de su tercer hijo, su segunda niña. Previamente había sido madre de un chico y una chica. En las últimas semanas de su vida compartía fotografías de sus ecografías con su familia y hablaba constantemente del embarazo. Su hermano Gavril todavía conserva algunos de aquellos mensajes, como explica a la web de 'Informativos Telecinco'.
"Me envió una ecografía de la niña que esperaba y me dijo que quería llamarla Brianna o Laura", recuerda Gavril. Laura no era un nombre elegido al azar. Era también el segundo nombre de su madre. Apenas unos días antes del asesinato, Isabel volvió a escribir a su hermano. Le envió una fotografía en la que aparecía sonriendo mientras mostraba su avanzado estado de gestación. "Estaba feliz, decía riéndose que iba a engordar mucho. Se sentía orgullosa", rememora.
Los hermanos, nacidos en Târgoviște, cerca de Bucarest, habían seguido caminos distintos desde que abandonaron Rumanía. Isabel se instaló en España y Gavril en Reino Unido. No siempre mantuvieron una relación cercana, pero los recuerdos que conserva de ella permanecen intactos. "Era una chica muy alegre y misteriosa, en cierto modo. No hablaba mucho de su vida privada", explica Gavril. Aun así, recuerda con cariño unos breves días que pasó junto a ella y su familia en España poco antes de que todo cambiara para siempre.
El hijo mayor de Isabel, que tenía 16 años en el momento del crimen, continuó con su vida en una etapa adulta, mientras que su otra hija, que tenía seis, afrontó un proceso muy complicado. Ahora tiene 14 años, vive en Rumanía, donde ha crecido, y sigue manteniendo contacto con su familia materna: "Está bien, va al colegio y está aprendiendo bien", cuenta Gavril. La adolescente guarda muchos recuerdos de Isabel: "Me ha dicho muchas veces que se acuerda de ella". Conversar con su sobrina sobre lo ocurrido "es complicado". Gavril se encontraba ya en Inglaterra cuando ocurrió el crimen. Al ser alertado por su madre de que su hermana no respondía, contactó con el padre de su sobrina para preguntarle qué ocurría y este le informó que había visto a través de las noticias que Isabel había sido víctima de un asesinato. Aquel momento no lo olvida.
Del arresto de Juan Vicente al giro que llevó hasta 'El Tuvi'
Isabel Elena Raducanu fue asesinada el 11 de junio de 2019 en su domicilio de Xàtiva, en la calle Francisco Gozalbes. Según la autopsia, primero fue reducida mediante una maniobra de estrangulamiento conocida como mataleón, que la dejó inconsciente, y después recibió 37 puñaladas. Juan Vicente, su pareja, aseguró que encontró el cuerpo al regresar del trabajo y que avisó a una vecina para llamar a Emergencias. Aunque inicialmente no despertó sospechas, acabó siendo detenido en marzo de 2020 tras la aparición de diversos indicios tecnológicos, contradicciones en sus declaraciones y antecedentes de violencia que llevaron a los investigadores a situarlo en el centro de las pesquisas.
Juan Vicente pasó cerca de 11 meses en prisión provisional antes de quedar en libertad en marzo de 2021. Mientras tanto, la investigación comenzó a cambiar de rumbo. Entre las pruebas recogidas en la escena del crimen figuraban varias muestras biológicas de un varón desconocido localizadas en un calzoncillo hallado junto al cadáver, en las muñecas de la víctima y bajo algunas de sus uñas. Ese perfil genético no pudo identificarse hasta enero de 2021, cuando fue incorporado a las bases policiales tras la detención de David Soler Oltra meses antes por intentar matar a una expareja con un mataleón. La coincidencia situó por primera vez a 'El Tuvi' en el foco de la investigación.
El giro se consolidó pocos meses después. El 11 de junio de 2021, exactamente dos años después del asesinato de Isabel, 'El Tuvi' fue detenido por la desaparición de Wafaa Sebbah. Seis días más tarde condujo a los agentes hasta el pozo de una finca familiar donde había ocultado el cuerpo de la joven argelina, desaparecida desde el 17 de noviembre de 2019. Aquel hallazgo reforzó las sospechas sobre él y acabó convirtiéndolo en el principal investigado también por el crimen de Xàtiva.
Posteriormente, 'El Tuvi' fue condenado a prisión permanente revisable por el asesinato y la agresión sexual de Wafaa, una pena ratificada este año por el Tribunal Supremo. Además, en 2024 recibió una nueva condena de tres años por la brutal agresión a su expareja. En el caso de Isabel, los investigadores sostienen que la carga indiciaria contra él va más allá del ADN hallado en la escena del crimen. A ello se suma el testimonio de una persona que aseguró a la Policía que 'El Tuvi' le confesó haber matado a una mujer que ejercía la prostitución en Xàtiva, una afirmación que encajaría con las fechas del crimen, y "varias búsquedas en internet sobre cómo deshacerse de un cuerpo", así como "la desaparición de un iPhone de color rosa que creen que pertenecía a Isabel", destaca a este medio Sergio Noguero, uno de los abogados de la familia de Isabel. La jueza terminó retirando la imputación por asesinato a Juan Vicente, que continúa procesado únicamente por los presuntos malos tratos sufridos por la víctima antes de morir.
Las dudas que nunca desaparecieron
El cambio de rumbo de la investigación no despejó todas las incógnitas que rodean el crimen de Xàtiva. El entorno de Isabel y la acusación particular continúan planteando interrogantes sobre lo ocurrido aquella noche y sobre el desarrollo de las pesquisas durante los primeros años. "Creo que hubo algunos errores en la investigación. Siento que el piso del crimen se debería haber investigado más a fondo y que las pesquisas debieron permanecer más en secreto. Quizá había algo más detrás", sostiene Gavril.
Entre los elementos que siguen llamando la atención de la familia figura la coincidencia que destaca Florentina Marín, la otra abogada de la familia de Isabel: Juan Vicente y 'El Tuvi' trabajaron en la misma empresa, un dato que no ha sido trascendente para las autoridades judiciales, pero que la letrada considera relevante: "No es algo que vaya a decidir un juicio, pero es llamativo", resume.
El equipo legal de la familia de Isabel presentó sus dudas incluso ante la defensa de Juan Vicente, pero esta rechazó categóricamente que su representado estuviera implicado. Según Marín, existe documentación que situaría su teléfono móvil en las inmediaciones del domicilio en un momento compatible con el crimen, pese a que él aseguró encontrarse trabajando. Tanto los letrados de la mujer rumana como de su pareja presentaron peritajes para acreditar sus versiones y finalmente acabó resolviéndose a favor de Juan Vicente. "El nuestro no se tomó en cuenta", lamenta Marín, que subraya que su objetivo es esclarecer "quién mató a Isabel y qué ocurrió realmente". La complejidad para delimitar las responsabilidades tras el vuelco del caso es evidente. "No sé si Juan Vicente estuvo implicado o no, pero ya no está imputado. Lo que está claro es que hay pruebas suficientes contra 'El Tuvi'", subraya Sergio Noguero.
Al margen del asesinato, Juan Vicente continúa vinculado a una causa separada por los presuntos malos tratos físicos y psicológicos que Isabel habría sufrido antes de morir. Parte de los indicios fueron recuperados por el Grupo de Homicidios a través del análisis del teléfono móvil de la víctima. Florentina Marín, que representa en España a compatriotas como Isabel desde 2012, reclama que se investiguen los presuntos delitos de abuso y agresión sexual que Isabel relató a personas de su entorno. Tanto ese procedimiento como el juicio por el asesinato siguen pendientes de nuevos pasos judiciales.
Siete años después, la espera continúa
La presentación del escrito de acusación por parte de la Fiscalía esta semana ha supuesto un avance relevante en una causa marcada por los retrasos. Sin embargo, siete años después del asesinato, el procedimiento continúa sin fecha de juicio. Gavril reconoce que el paso del tiempo ha erosionado la confianza de la familia en las instituciones y lamenta que su madre falleciera sin llegar a conocer una resolución judicial sobre la muerte de su hija.
"El juicio lo quería hace muchos años. No sé qué está pasando, tenemos pruebas", afirma el hermano de Isabel. También recuerda que el crimen dejó dos víctimas mortales: su hermana y la niña que esperaba. Al mismo tiempo, insiste en que la principal deuda pendiente sigue siendo esclarecer por completo quién mató a su hermana y cómo ocurrió.
La frustración también alcanza a la acusación particular. Sergio Noguero recuerda que la instrucción permaneció bloqueada durante largos periodos y asegura haber presentado numerosos escritos para intentar impulsar el procedimiento. A su juicio, el hecho de que 'El Tuvi' ya estuviera cumpliendo una prisión permanente revisable por el asesinato de Wafaa Sebbah contribuyó a que la causa de Isabel avanzara con una lentitud difícil de entender para la familia. De hecho, la medida de prisión provisional acordada específicamente por este crimen ya habría agotado el plazo máximo legal de cuatro años sin que se hubiera llegado siquiera a fijar una fecha de juicio, una circunstancia que tanto la familia como sus abogados consideran especialmente grave.
Gavril denuncia además la falta de avances en el procedimiento relacionado con los presuntos malos tratos que sufrió Isabel antes de morir. "Hay un expediente abierto por cómo la maltrató y abusó de ella, y también se está retrasando. No entiendo nada", lamenta. Siete años después del crimen, la familia sigue reclamando que se esclarezcan todas las responsabilidades, que se celebre por fin el juicio y que una sentencia permita empezar a cerrar una herida que continúa abierta. "Al menos ahora empezamos a ver la luz", sentencia Noguero.