El misterio de la desaparición de Carla Anderson en EEUU: llegó a casa, dejó una película en la videograbadora y desapareció

El misterio de la desaparición de Carla Anderson, llegó a casa, dejó una película en la videograbadora y desapareció
La desaparición de Carla Anderson en EEUU sigue siendo un misterio décadas después.. Departamento de Seguridad Pública de Minnesota
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Carla Anderson tenía 23 años. En noviembre de 1987 llegó a casa, dejó una película en la videograbadora y desapareció de su apartamento en Wadena, Minnesota. La puerta del apartamento estaba cerrada con su bolso adentro. La joven, y esto no deja de ser una paradoja, acababa de pasar la noche con su madre y su padrastro celebrando que la habían elegido empleada del mes en Hardee’s.

La familia, incluidos los tres hermanos y los padres de Carla, se emplearon a fondo en su búsqueda. Nada dio resultado. “Mi mamá quedó convencida muy pronto de que ya no estaba viva”, dijo Dan Anderson a CNN el viernes. Antes de su muerte, Roberta Wells, la madre de Carla, había dispuesto una lápida compartida para Carla y su hermano Scott, quien murió en 2007.

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Una nueva recompensa de 25.000 dólares por información sobre su desaparición ha reavivado la esperanza de que los miembros de la pequeña y unida ciudad ayuden a reconstruir lo que sucedió esa noche de noviembre. La jefa de policía de Wadena, Naomi Plautz, está segura de una cosa: “Alguien sabe lo que pasó”.  Y esperan que esta recompensa vuelva a abrir pistas sobre lo que realmente ocurrió con Carla.

La familia de Carla siempre estuvo preocupada de que por su estatura y una discapacidad de aprendizaje fuera demasiado vulnerable para vivir sola, pero Dan demostró a toda la familia ser “fieramente independiente” y muy válida para labrarse su propio futuro. Pero esa noche de noviembre de 1987 todo saltó en mil pedazos.

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Su madre, a la que estaba muy unida, fue la primera en darse cuenta que algo iba mal. No contestaba a sus llamadas. Así que fue a su apartamento. Estaba vacío, intacto, no había signos de violencia ni robo. Sus llaves y una chaqueta de Hardee’s con arcoíris que acababa de recibir por ser empleada del mes eran las únicas pertenencias que faltaban.

Los investigadores creyeron en un primer momento en la posibilidad de que la joven pudiera haber ido a ver un incendio en un pantano cercano y que pudo ir a verlo. Según pasó el tiempo, los investigadores ya pensaron que algo oscuro podría haber pasado. Un coche fue robado en la zona ese mismo día, pero no se pudo conectar esto con la desaparición. El novio de Carla y los miembros de la familia fueron descartados después de pasar las pruebas de polígrafo. El FBI se involucró en la investigación de lo que las autoridades creían que posiblemente era un secuestro. Pero nada dio sus frutos.

Ahora, se confía en que las pruebas de ADN puedan aportar alguna luz al caso. “Es bastante asombroso ver que esa dedicación sigue intacta y que no han disminuido el ritmo ni un poco”, dice la familia, que ya solo espera que se localice el cuerpo de la joven.