Muere David Horrillo, el exfutbolista y profesor premiado sevillano, a los 32 años por leucemia: "Luchaste de manera incansable"

El joven estaba esperando ser trasplantado, pero la enfermedad avanzó y estuvo ingresado hasta su fallecimiento
Muere un futbolista tras recibir un brutal rodillazo en el pecho en pleno partido en Ghana
David Horrillo, el que fue centrocampista en algunos clubes como el UD Tomares, en Sevilla o el Castilleja CF, ha fallecido a los 32 años tras estar luchando durante dos años luchando contra la leucemia. Una batalla que iba mostrando a través de su perfil en redes sociales, donde su familia ha confirmado la peor de las noticias.
Hace unas horas, con una fotografía de David y su hijo, confirmaban que el profesor había fallecido después de “dos años de lucha infinita contra la enfermedad”: “Has sido todo un ejemplo, has luchado de manera incansable cada uno de los días desde aquel 5 de julio de 2024. Te vas cargado de amor, y con muchas cosas por hacer, pero con muchas cosas bien hechas. Gracias por tu generosidad, por tu lucha, por tu resiliencia, y por cada lección de vida que nos has ido dando a lo largo de este camino”.
Con estas palabras, su mujer e hijo se despedían de él y confesaban a todos sus seguidores lo que llevaban unos días esperando, concretamente desde hace cuatro días cuando el joven felicitó el cumpleaños a su mujer con un texto donde decía que “este cumpleaños y aniversario será el último”: “Sabemos que las cosas se nos han torcido y que la vida nos va a separar seguramente pronto”.
Estaba ingresado después de un empeoramiento
David escribió este emotivo texto desde “las paredes blancas del hospital” donde permanecía ingresado por un empeoramiento de su estado de salud. Además de querer felicitarle el cumpleaños y su aniversario, con sus palabras David se despedía de ella y de su familia públicamente cuatro días antes de fallecer.
Hace dos semanas que el joven explicaba a sus seguidores, muy contento al saber que sus resultados habían salido bien y que todo estaba preparado para su trasplante. Pero la vida le dio un nuevo golpe duro y días después explicó que finalmente no le pudieron hacer el trasplante por “una infiltración de la enfermedad en el lugar menos esperado, en el sistema nervioso”. Entonces, los médicos decidieron ingresarle para intentar probar otros tratamientos y seguir haciéndole pruebas, pero David no se rendía, sobre todo por su mujer e hijo: “No pienso morir, no pienso no sentirlos cerca y no pienso tirar la toalla”.
