Lindsay Clancy llamó dos veces a la línea antisuicidios y nadie le hizo caso y su psiquiatra la trataba por videoconfencia

Lindsay Clancy llora al ver las bandas elásticas con las que estranguló a sus hijos
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Ha comenzado la tercera semana del juicio por el asesinato de Lindsay Clancy, con la comparecencia de la doctora Jennifer Tufts, su primera psiquiatra. Ella trató a Lindsay Clancy en los meses previos a que estrangulara a sus hijos, llevaba tan solo un mes ejerciendo de forma independiente cuando comenzó a tratarla.

Ante su falta de experiencia, Tufts se defendió señalando que, durante sus cuatro años de residencia médica, probablemente trató a unas 50 mujeres en el posparto. Pero la defensa no ha tenido piedad con ella. En enero, Clancy y su exmarido, Patrick Clancy, demandaron por separado a Tufts por venderse como experta en tratamientos psicológicos postparto teniendo en cuenta su escasa experiencia y las consecuencias de su tratamiento. Una de las objeciones es que siempre la trató por viodeconferencia.

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En su primera cita, el 15 de septiembre de 2022, Clancy le comentó a Tufts que la ansiedad y el insomnio eran dos problemas con los que estaba lidiando. La doctora la recetó Zoloft, que incluye el insomnio como posible efecto secundario.

Lindsay tenía miedo de tomar medicamentos psiquiátricos, había llamado a una línea de ayuda para la prevención del suicidio y había informado que estaba "a punto" de tener pensamientos suicidas. Hechos que sorprendieron a la psiquiatra que la trataba.

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No obstante, la doctora Jennifer Tufts sí que admitió el lunes que se "preocupó" durante una cita en octubre de 2022 con Lindsay Clancy después de que la madre, que entonces tenía 32 años y acababa de dar a luz, enumerara una serie de síntomas que tenía por tomar Zoloft. En esa consulta por videoconferencia después de tomar el antidepresivo durante poco más de una semana, la madre informó a su psquiatra de una gran variedad de síntomas derivados del aumento de la dosis tras una semana completa con una dosis menor, tal como se le había recetado.

Clancy confesó que "estuvo llorando todo el día" antes de la cita, y que tenía confusión mental, pensamientos acelerados y ansiedad. Clancy le comentó a Tufts que tenía "paranoia de tener pensamientos suicidas" y temía que ocurriera algo malo. La psquiatra le dio alternativas al medicamento.