Obesidad

Victoria convive con obesidad desde la infancia: "El juicio constante de los demás te expone a situaciones de humillación"

Victoria Buiza relata cómo el estigma marca la vida de las personas con obesidad. Cedida
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Victoria Buiza tiene 61 años, ha trabajado toda su vida en el ámbito sanitario y convive con la obesidad desde la infancia. Hace muchos años —tantos que no recuerda con exactitud— se sometió a una cirugía bariátrica. Entonces pesaba 164 kilos. Tras la intervención, un cambio en la alimentación y la incorporación progresiva de actividad física —algo que antes le resultaba imposible— logró bajar hasta los 90 kilos.

"Cuando tenía 164 kilos era como si llevase a una persona a hombros todo el día. Me costaba caminar, no podía trabajar ni jugar con mis sobrinos. Veía que eso no era vida y la decisión fue clara", cuenta en una entrevista con la web de 'Informativos Telecinco', con motivo del Día Mundial de la Obesidad, que se celebra cada 4 de marzo.

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Después llegaron otros problemas de salud. Ha pasado por 13 intervenciones quirúrgicas que la dejaron un tiempo sin poder caminar y que hicieron que recuperase parte del peso perdido. "Esto es una enfermedad. No es un hueso que se rompe, se opera y se cura. Tú vives con la obesidad para siempre", explica.

Actualmente, Victoria pesa 115 kilos. "Estoy en un peso no saludable y desde hace un par de meses intento bajarlo con tratamiento farmacológico, siempre guiada por la endocrina que me sigue desde hace muchos años", señala.

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Hoy es secretaria de la Asociación Nacional de Personas que Viven con Obesidad (ANPO), de la que anteriormente fue presidenta. La asociación nació en Sevilla en 2012 bajo el nombre de Asociación Bariátrica Híspalis Nacional. Un grupo de personas, entre ellas Victoria, decidió unirse tras la cirugía bariátrica porque se sentían desinformadas y desamparadas. "Después de la operación no teníamos a quién recurrir", recuerda. Con el tiempo, la entidad fue creciendo a nivel nacional y europeo hasta convertirse en ANPO.

Expertos y pacientes reclaman su reconocimiento como enfermedad

En Europa, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), la obesidad afecta aproximadamente a uno de cada seis adultos. En España, el 18,7 % de la población adulta y el 10 % de los menores de entre 2 y 17 años presentan obesidad, según el estudio ENE-COVID de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN).

Especialistas y pacientes llevan años reclamando que la obesidad sea reconocida como una enfermedad. "Tiene bases biológicas, mecanismos fisiopatológicos propios, manifestaciones clínicas y una evolución sostenida en el tiempo. No es una cuestión estética ni un problema de voluntad", explica el doctor Alfredo Michán, coordinador del Grupo de Trabajo de Diabetes, Obesidad y Nutrición de la Sociedad Española de Medicina Interna (SEMI). "Es una alteración compleja del equilibrio energético y del sistema inmunometabólico que exige diagnóstico, tratamiento estructurado y seguimiento continuado".

El estigma, una carga constante

Victoria se define como una persona alegre, con carácter y con facilidad para sobrellevar las dificultades. Aun así, el estigma asociado a la obesidad ha marcado su vida. "Bastante", reconoce.

Durante la adolescencia, uno de los aspectos que más le afectó fue la ropa. "Quería vestirme como el resto de personas de mi edad y no podía. No existía esa opción". Gracias a que su madre cosía, podía apañarse un poco, "porque entonces era mucho más difícil encontrar ropa".

Admite que la obesidad también influyó en otros ámbitos. "En el colegio eras 'la gorda'. En casa intentan ayudarte, pero no saben cómo, y te ponen un bocadillo más pequeño que al resto".

"La obesidad es algo que se ve y te expone constantemente a situaciones de humillación", relata. "La gente se gira por la calle, escuchas comentarios como 'qué pena la muchacha'. Llegas a una parada de autobús y no puedes sentarte, no cabes. En los bares, en el cine o incluso en algo tan básico como una consulta médica, no entras en la silla".

Desde la asociación, cuenta casos de personas que nunca han ido a una piscina por vergüenza, a las que se les ha negado la entrada a una discoteca por no "dar el tipo" o que llevan años sin salir de casa.

Una investigación de la clínica Yazen, realizada a 1.346 pacientes, revela que el estigma y la vergüenza siguen siendo una de las grandes barreras para el tratamiento. El 46 % de los pacientes con obesidad encuestados asegura sufrir estigmatización social incluso estando en tratamiento médico.

La atención psicológica, la gran ausente

Victoria afirma que nunca le han ofrecido apoyo psicológico, pese a considerarlo fundamental. "Es necesario antes, durante y después. La obesidad tiene un gran componente psicológico y el acompañamiento es clave para evitar el fracaso", subraya.

"La tristeza, los problemas de sueño y la tensión permanente son frecuentes entre estos pacientes, y apenas un 14,4 % ha recibido recomendación de apoyo psicológico", señala Federico Luis Moya, presidente de ANPO, durante una jornada organizada por la Alianza por la Obesidad. Ignorar la salud mental, añade, "es condenar a las personas a un ciclo de intentos frustrados y baja adherencia".

Por ello, defienden modelos de atención integrales y multidisciplinares en los que la nutrición, la medicina, la actividad física adaptada y la salud mental formen parte inseparable del tratamiento.

Un sistema sanitario que no siempre responde

"Las personas con obesidad no estamos bien tratadas desde el inicio", denuncia Victoria. "Todo depende de tener la suerte de dar con un buen médico de atención primaria que sepa derivarte a un buen endocrino. No sirve que te den una fotocopia con 'haga usted dieta y muévase'. Cada paciente es diferente".

Reivindica que no se trate a estos pacientes con obesidad como "de segunda categoría" y lamenta la falta de protocolos claros. "La obesidad es una enfermedad, no un problema de voluntad. Falta mucho por hacer desde la administración pública y también desde una sociedad que ha machacado a estas personas toda la vida".

"A mí lo que más me habría ayudado es que me dijeran desde el principio que tenía una enfermedad, que lo que podían ofrecerme era un tratamiento para controlarla, no para curarla. Operarte o tomar fármacos no hace que la obesidad desaparezca, se controla, pero no se va", insiste.

El reconocimiento como enfermedad permitiría, según explica, mayores garantías dentro del sistema sanitario. "Por ejemplo, en la cirugía no hay plazos garantizados. Entras en una lista de espera que es un limbo. Hay personas que han estado cuatro o cinco años esperando". También cuestiona por qué algunos medicamentos no están financiados cuando se prescriben para obesidad, obligando a los pacientes a asumir el coste.

El doctor Diego Bellido, presidente de la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (SEEDO), recuerda que la obesidad es una enfermedad crónica, progresiva y recurrente, con alteraciones en los mecanismos que regulan el apetito y el gasto energético. "Esto obliga a plantear un seguimiento a largo plazo, como ocurre con otras enfermedades metabólicas".

La Alianza por la Obesidad ha definido como prioridades la creación de una Estrategia Nacional, la implantación de unidades multidisciplinares en todas las comunidades autónomas, la financiación de tratamientos y la reducción de las listas de espera quirúrgicas, además de integrar la atención psicológica como parte estructural del abordaje.

"Ojalá, después de tantos años de lucha, pueda verlo"

"A otras personas que viven con obesidad siempre les digo que se acerquen a las asociaciones. Es donde puedes encontrar respuestas a muchas de las dudas que tienes, pero también a gente que está pasando por lo mismo que tú, que te entiende y no te juzga", explica. "Además, es la manera de unirnos para conseguir mejoras y avanzar en todo lo que todavía queda por hacer".

"Mi mayor deseo es que la obesidad se reconozca de una vez como una enfermedad —algo que la Organización Mundial de la Salud lleva años señalando—. Creo que solo desde ahí se puede empezar a trabajar de verdad. Ojalá, después de tantos años de lucha, pueda verlo", concluye Victoria.