La sucesión cada vez más frecuente de borrascas, temporales, sequías e incendios cuesta miles de millones a las arcas públicas
Una cuarta parte del coste total asociado a estos eventos se ha concentrado en los últimos años, especialmente debido a las inundaciones
La DANA de Valencia, una de las catástrofes naturales más caras de todo el mundo
La sucesión de borrascas y temporales que atraviesan España y Europa en los últimos meses no tiene precedentes. Meteorólogos y organismos internacionales coinciden en que la frecuencia y la intensidad de los fenómenos adversos están aumentando a un ritmo acelerado, en paralelo al avance del cambio climático y con un coste que es cada vez más alto.
Según datos publicados por The Washington Post a partir de registros de la NASA, la temperatura global ha experimentado un crecimiento sostenido desde 1980. A finales del siglo pasado, el calentamiento avanzaba a un ritmo de 0,19 grados por década. Sin embargo, desde 2020 la tendencia se ha intensificado: las mediciones actuales sitúan el incremento en 0,25 grados por década, una aceleración que los expertos consideran especialmente preocupante.
Fenómenos más extremos y más frecuentes
Este aumento térmico está modificando el comportamiento de la atmósfera. Los meteorólogos señalan que los episodios de lluvia, viento o calor se manifiestan ahora de forma más extrema: cuando llueve, lo hace con mayor intensidad; cuando se producen temporales, estos son más violentos y persistentes. La relación entre el calentamiento global y la dinámica atmosférica es hoy uno de los principales campos de estudio científico.
Los datos confirman esta evolución. Desde el año 2000 se han registrado más de 600 fenómenos meteorológicos extremos en Europa. De las 23 olas de calor documentadas en el continente, 19 han ocurrido en los últimos 25 años, un indicador claro de la tendencia al alza.
El impacto económico también se ha disparado. Una cuarta parte del coste total asociado a estos eventos se ha concentrado en los últimos años, especialmente debido a las inundaciones. Los daños en infraestructuras, viviendas, cultivos y redes de transporte suponen ya miles de millones en pérdidas anuales, una cifra que continúa creciendo a medida que los episodios se intensifican.
Los expertos advierten de que esta combinación de fenómenos más frecuentes y más severos obliga a reforzar las políticas de prevención, adaptación y gestión del riesgo. Mientras tanto, la sucesión de temporales confirma que el cambio climático ya no es una amenaza futura, sino una realidad que está transformando el clima y la economía a escala global.