Masculinidad tóxica y cultura del 'like', la combinación que se esconde tras la presunta violación grupal compartida de Valencia
Los expertos reconocen que la viralidad de un vídeo depende de que contenga o no imágenes de agresividad o violencia
Tres menores de 14 y 15 años, detenidos por violar a otra menor en Valencia: difundieron las imágenes de la agresión
La detención de tres adolescentes por la presunta violación grupal de una compañera de colegio en los baños de un centro comercial de Valencia ha reabierto el debate sobre la presión de la redes sociales entre los más jóvenes que anteponen la cultura del 'like' al respeto por sus compañeros. En esta presunta agresión sexual en manada a otra menor, los expertos creen que hay entre los adolescentes varones determinada presión por la exhibición y ciertos modelos de masculinidad tóxica que influyen en su conducta de los jóvenes. El caso, en el que también está implicado un cuarto menor de 13 años —inimputable por su edad—, incluye además la grabación y difusión del vídeo de la agresión, lo que agrava las posibles penas por delitos contra la intimidad y revelación de secretos.
Expertos consultados por Informativos Telecinco coinciden en que este tipo de conductas no pueden entenderse sin analizar el contexto social y digital en el que crecen los adolescente. En esta dirección apunta el psicólogo forense, Javier Urra, que habla de “una patología social” que nos lleva a la necesidad de “educar en la sensibilidad” sobre todo a menores varones imbuidos de una masculinidad tóxica”.
Ideal masculino de "exhibir potencia sexual” y “superioridad”
En ese sentido coincide también Mayra Martínez Avidad, profesora de Sociología de la Universidad Camilo José Cela de Madrid, que señala a un supuesto “ideal de exhibir potencia sexual” “superioridad” que se traduce en un afán de exhibición amplificado en las redes, y “donde un vídeo se hace viral si hay una agresividad o hay violencia”, explica el psicólogo Enric Valls.
En tiempos en los que resulta muy fácil difundir conductas que germinan por el acceso demasiado sencillo a una pornografía que distorsiona, Urra habla en este sentido de “pornografía violenta, de abuso que les lleva a creer que esa es la sexualidad”.
En contacto directo con ellos, María Mozas, orientadora en Galicia en el instituto Santa Irene, intenta en sus clases ayudar a alumnos y alumnas adolescentes a entender lo que es el consentimiento y tener una percepción más clara “de lo que está pasando” para así aclarar conceptos fundamentales para su desarrollo.
El objetivo, según esta experta es que “entiendan que el afecto sexual es la base de una salud, de un bienestar necesario”. Pero no basta con las tareas en los centros escolares. La misión incumbe a toda la sociedad para evitar hechos como los ocurridos en el centro comercial de Valencia. Porque, como recuerda Urra, “si no sensibilizamos a los varones en el cuidado, en el cariño, en el respeto, tendremos problemas” que, en ocasiones serán irreparables.