Nueva crisis en la familia real británica: la policía investiga a más de 20 agentes de seguridad de Buckingham por mala conducta

La investigación afecta a miembros de la Royalty and Specialist Protection, encargado de la seguridad de los reyes, el príncipe Guillermo y Kate Middleton
El rey Carlos III, tres años después de su coronación: silencio sobre su cáncer, en crisis por su hermano y su actual fortuna
La familia real británica vuelve a estar en problemas. Cuando parecía que la Casa Real empezaba a estabilizarse tras meses de tensión, polémicas y el eterno escándalo del expríncipe Andrés, una nueva crisis amenaza con sacudir los cimientos de Buckingham Palace: más de 20 agentes encargados de proteger al rey Carlos III están siendo investigados por mala conducta mientras custodiaban algunas de las residencias más sensibles de los Windsor.
La investigación, abierta por la Policía Metropolitana de Londres, afecta a miembros de la unidad de protección especializada conocida como Royalty and Specialist Protection, el cuerpo encargado de la seguridad de Carlos III, de la reina Camila, del príncipe Guillermo, de Kate Middleton y del resto de miembros activos de la familia real.

Según varios medios británicos, entre ellos 'The Guardian' y 'The Sun', los agentes habrían cometido faltas graves, incluyendo quedarse dormidos durante el servicio, abandonar puestos de vigilancia y descuidar protocolos clave de seguridad en residencias como Windsor Castle y Buckingham Palace.
El escándalo que sacude la seguridad de Buckingham
La magnitud del caso ha provocado auténtica alarma en Reino Unido. Las primeras informaciones apuntaban a una veintena de agentes destinados en el castillo de Windsor, pero la investigación se ha ampliado y ya alcanza también a efectivos desplegados en Buckingham y otras propiedades reales.
En total, 23 policías han recibido notificaciones formales por conducta inapropiada y al menos 21 han sido apartados temporalmente o relegados a tareas restringidas mientras continúan las pesquisas internas.
El caso está siendo dirigido por la Dirección de Estándares Profesionales de Scotland Yard, que considera delicadas las acusaciones debido al contexto de amenaza permanente en el que vive la familia real británica.
Las autoridades temen que los fallos detectados hayan dejado expuestos a miembros de la Corona en varios actos públicos y desplazamientos oficiales.

Fuentes policiales citadas por la prensa británica aseguran que la investigación podría haber comenzado tras una denuncia interna de un 'whistleblower', un informante que alertó sobre prácticas irregulares dentro de la unidad.
El comandante Adam Slonecki, responsable de la protección real, ha lanzado un mensaje contundente a sus agentes recordando la necesidad de mantener "la máxima profesionalidad y vigilancia" en este momento tan sensible para la institución.
Este nuevo drama llega más de dos años después de que los Windsor se encuentren atravesando una de las etapas más delicadas de las últimas décadas.
La todavía enfermedad de Carlos III, el cáncer -ya en remisión- de la princesa de Gales, la presión mediática sobre la sucesión y la guerra abierta entre Buckingham y los duques de Sussex han erosionado la imagen de estabilidad que tradicionalmente proyectaba la Corona. Pero el gran fantasma que sigue persiguiendo a la institución tiene nombre propio: Andrés de York.

El eterno 'caso Andrés'
Mientras Buckingham lidia con el escándalo policial, la situación judicial del hermano del rey se complica cada vez más. En las últimas semanas, las autoridades investigan nuevas acusaciones relacionadas con su antigua amistad con Jeffrey Epstein y posibles delitos sexuales cometidos durante su etapa como representante comercial británico.
La policía británica analiza presuntos casos de conducta inapropiada, corrupción y posible abuso de poder vinculados al período en el que Andrés actuó como enviado comercial del Reino Unido entre 2001 y 2011.

La investigación se habría intensificado tras la aparición de documentación relacionada con los llamados 'Epstein Files', donde aparecen referencias a intercambios de información confidencial entre Andrés y Epstein.
El duque fue arrestado e interrogado bajo cautela policial durante más de 11 horas el pasado mes de febrero, algo sin precedentes modernos dentro de la familia real británica.
Aunque Andrés niega todas las acusaciones, el daño reputacional es enorme. Carlos III estaría intentando salvar la institución tras apartar a su hermano de la Corona, retirarle los títulos y obligarle a abandonar su mansión para trastadarle a otra más modesta.
