Interceptan un dron con el que trataban de introducir dos teléfonos inteligentes en la cárcel de Picassent, Valencia
Denuncian la entrada de drogas y móviles en cárceles catalanas mediante drones: "Bajo ataque por tierra y aire"
Es la primera vez que se intercepta un dron en la cárcel valenciana, aunque está práctica es habitual en prisiones del sur de España y ya se ha convertido en uno de los principales problemas a los que se enfrenta el sistema penitenciario
Un error de pilotaje permitió a los funcionarios de prisiones de la cárcel de Picassent interceptar un dron con el que trataban de introducir dos teléfonos inteligentes en el centro penitenciario.
Los hechos se produjeron el pasado sábado cuando los funcionarios localizaron un dron que se había quedado enredado en un foco del módulo 6 de la prisión valenciana, ocupado por presos ya condenados. La aeronave llevaba atada una bolsa que contenía dos teléfonos móviles inteligentes, tarjetas SIM y los correspondientes cargadores, que permitirían a los receptores hacer y recibir llamadas, además de contar con acceso a internet.
Los funcionarios entregaron inmediatamente el dron a la Guardia Civil que ha iniciado una investigación para tratar de determinar el origen de la aeronave y los posibles destinatarios de la entrega.
Es la primera vez que se intercepta un dron en la prisión de Picassent, la cárcel con más presos de España. En 2025 ya se avistaron dos drones en las inmediaciones del centro penitenciario valenciano, aunque no llegaron a acceder al recinto. No obstante, desde el sindicato Acaip no descartan que otros drones hayan podido acceder con éxito a la prisión.
Práctica habitual
En el caso de la prisión de Picassent es la primera vez que se intercepta un dron, aunque fuentes sindicales revelan que esta práctica es cada vez más habitual en cárceles de toda España como Málaga, Ceuta, Algeciras y Barcelona. De hecho, el uso de estas nuevas tecnologías ya se ha convertido en uno de los principales problemas a los que se enfrenta el sistema penitenciario.
Los sindicatos apuntan que detrás del incremento de este método para introducir productos y sustancias ilegales en las prisiones, está la alta efectividad de esta práctica y el bajo riesgo que supone tanto para los receptores de la mercancía como para aquellos que tratan de introducirla.