Los vecinos del Cabanyal, hartos de los turistas 'low cost': "Toman el sol en pelotas en los tejados"
Los vecinos reclaman una normativa específica para poner freno a las actitudes incívicas de este turismo de low cost que impide la llegada de un turismo de calidad y expulsa a los habitantes de siempre
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En el barrio valenciano del Cabanyal-Canyamelar, considerado uno de los barrios más cool de Europa, hay 19.400 vecinos y más de 600 pisos turísticos, lo que representa un inmueble de este tipo por cada 30 habitantes. Una presión turística que ha provocado el hartazgo de los vecinos ante las actitudes incívicas que proliferan entre los visitantes. "Van en calzoncillos por las calles, toman el sol en pelotas en los tejados de las viviendas y eso dificulta la convivencia", explica Daniel Stell, presidente de la Asociación de vecinos Cabañal Cañamelar.
Este vecindario situado junto a las playas de Valencia es uno de los destinos más buscados. Una localización privilegiada en la que está proliferando la llegada de un turismo de bajo coste. "Los explotadores turísticos están fomentando la llegada de estos visitantes y te lo tienes que comer. El problema es que no solo nos afecta a los habitantes, también impide la llegada de un turismo de calidad", señala Stell.
La realidad es el aumento de incidentes protagonizados por algunos de los miles de jóvenes extranjeros que llegan con ganas de fiesta. "Cuando van cargaditos de alcohol ya es otra cosa y las situaciones se desmadran", lamenta Susana, vecina del barrio.
Unas actitudes actitudes indecorosas que se extienden al resto de la ciudad, donde se ha llegado a ver a turistas en top less por el centro de Valencia.
Nuevas ordenanzas para acabar con el incivismo
Los vecinos reclaman que desde el Ayuntamiento de Valencia se copie la normativa que ya existe en otras ciudades turísticas como Alicante o Barcelona para controlar estas actitudes incívicas. "La policía intenta poner coto a estas situaciones, pero están desbordados y no pueden controlarlo ante la llegada masiva de jóvenes turistas", asegura Vicente Gayá, miembro de la asociación vecinos.
La principal consecuencia que trasciende de este fenómeno es el malestar que genera entre los vecinos de toda la vida. "Tenemos la sensación de que empezamos a molestar. Nos sentimos expulsados, abandonados y olvidados", concluye Vicente Gayá.