Manifestaciones

Alicante se prepara para salir a la calle contra el modelo turístico y reclamar una ciudad más habitable

Ayuntamiento de Alicante
Uno de los principales argumentos de las organizaciones que han convocado la marcha está relacionado con el acceso a la vivienda.. EUROPA PRESS / ARCHIVO
  • La marcha comenzará a las 19:00 horas en la Plaça Palmeretes-Plaza Castelló y recorrerá las calles de Alicante bajo el lema «Alacant al límit. Menys negoci, més vida».

  • Tres colectivos han convocado una manifestación para el próximo 19 de septiembre con la vivienda, las condiciones laborales y la transformación de los barrios como algunas de sus principales reivindicaciones.

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ValenciaLa ciudad de Alicante volverá a tener una movilización en sus calles para poner sobre la mesa uno de los debates que más preocupa a los colectivos convocantes, que no es otro que, hasta dónde puede crecer el turismo sin que ese crecimiento termine condicionando la vida de quienes residen en la ciudad. La protesta está prevista para el próximo 19 de septiembre y partirá a las 19:00 horas de la Plaça Palmeretes-Plaza Castelló, en una convocatoria promovida por la Plataforma Alicante Dónde Vas, el Sindicat de Vivenda de Carolines y el Sindicat de Vivenda de la Zona Nord. La manifestación nace con una reclamación amplia, pero con un punto común, los organizadores cuestionan que la actividad turística se haya convertido en uno de los principales ejes sobre los que se organiza Alicante y defienden un modelo de ciudad en el que la vivienda, los barrios y las condiciones de vida de la población tengan mayor peso. De ahí el lema elegido para la protesta, Alacant al límit. Menys negoci, més vida, con el que pretenden resumir una crítica que va más allá del número de visitantes y se dirige a las consecuencias que, según sostienen, está teniendo la actual orientación turística de la ciudad.

Una protesta que pone la vivienda en el centro del debate

Uno de los principales argumentos de las organizaciones que han convocado la marcha está relacionado con el acceso a la vivienda. Los colectivos consideran que el crecimiento de las actividades vinculadas al turismo está contribuyendo a tensionar un mercado inmobiliario que dificulta cada vez más que las familias trabajadoras puedan permanecer en los barrios donde han desarrollado su vida. A esta situación suman las condiciones laborales del sector servicios. Según denuncian los convocantes, buena parte de los empleos relacionados con la actividad turística están marcados por salarios bajos, jornadas extensas e inestabilidad, una combinación que, a su juicio, termina agravando las dificultades de quienes necesitan una vivienda y dependen de esos ingresos para mantenerse en la ciudad. Pero la protesta no se limita al precio de los alquileres ni al empleo. Los colectivos también ponen el foco en la transformación que están experimentando algunos barrios y en el cambio de los negocios de proximidad. Su denuncia apunta a la sustitución de establecimientos destinados a las necesidades cotidianas de los vecinos por negocios orientados a un público turístico, un proceso que, según explican, modifica poco a poco la identidad y la vida diaria de determinadas zonas de Alicante. En esa misma línea, cuestionan que los servicios municipales y la planificación de la ciudad puedan quedar condicionados por las necesidades de la industria turística mientras otros barrios reciben, según su valoración, menos atención. La crítica alcanza también al patrimonio, tanto arquitectónico como cultural y ambiental, que las organizaciones consideran que debe protegerse independientemente de su posible rentabilidad como atractivo para los visitantes.

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Los convocantes reclaman otra forma de entender Alicante

Detrás de todas estas reivindicaciones hay una idea que los tres colectivos quieren trasladar con la manifestación: no plantean el debate únicamente en términos de turismo, sino sobre qué ciudad quieren construir para quienes viven en ella. Por eso reclaman que las decisiones sobre vivienda, espacios públicos, comercio, patrimonio y servicios no estén subordinadas al crecimiento de una actividad económica concreta. Los organizadores tampoco presentan Alicante como una ciudad cerrada al visitante. Al contrario, defienden que la ciudad puede seguir siendo un destino acogedor y recibir a personas de otros lugares, pero consideran que esa actividad debe convivir con las necesidades de la población residente y no imponerse sobre ellas. Su propuesta pasa, por tanto, por buscar un equilibrio diferente entre quienes visitan Alicante y quienes viven y trabajan en ella durante todo el año.

María Cueva, del sindicato Vivenda Carolines, y portavoz de esta manifestación remarca que desde el consistorio no han recibido ninguna respuesta, más allá de tildarlos de "turismofóbicas/os y patidístas" y de atacar un sector que genera empleo. Frente a esas críticas la plataforma insiste en que si reivindicación no pretende cuestionar el turismo, sino el modelo de la ciudad. La cita espera superar las 5000 personas que, según la plataforma, participaron en la anterior manifestación, y reclamar que Alicante avance hacia una economía más diversificada y unos servicios pensados también para quienes nacieron, crecieron y viven en la capital todo el año.