Votaciones

Las campanas volverán a repicar por la noche en La Granja de la Costera, Valencia: la tradición se impone al silencio nocturno

La tradición de más de cuarenta años de antigüedad se ha impuesto frente al conflicto. Informativos Telecinco
  • Las campanas de la iglesia volverán a sonar las 24 horas del día, también durante la noche, tras un referéndum no vinculante que se ha saldado con 84 votos a favor y 20 en contra

  • El conflicto comenzó después de la suspensión del repique nocturno ordenado por el ayuntamiento tras la queja de uno de los vecinos

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Las campanas de la iglesia vuelven a sonar por la noche en la localidad de La Granja de la Costera, en Valencia. Así lo han decidido sus vecinos en una votación celebrada este lunes ante la queja de algunos de ellos, quienes pedían silencio durante las horas de sueño.

La tradición de más de cuarenta años de antigüedad se ha impuesto frente al conflicto por el toque horario nocturno, con 84 votos a favor y 20 en contra. La opción de apagarlas completamente no ha recibido ningún voto, por lo que, a partir de ahora, las campanas volverán a sonar las 24 horas del día, también durante la noche.

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Una polémica suspensión por la queja de un vecino

El conflicto comenzó hace tres años, cuando un vecino llegó de la ciudad exigiendo silencio durante las horas de descanso. Según el afectado, el sonido de las señales horarias superaba el límite de decibelios establecidos en la ordenanza local que regula las normas de convivencia.

En ella se establece que para "reducir la contaminación acústica y evitar molestias a los ciudadanos, singularmente en las horas destinadas al descanso nocturno, desde las 23 horas a las 8 horas del día siguiente, se fija, con carácter supletorio y a falta de otra regulación específica, como nivel máximo de transmisión a colindantes el de 35 dB en esa franja horaria".

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La queja no gustó a los habitantes del pueblo valenciano, sin embargo, el ayuntamiento escuchó sus exigencias y ordenó reprogramar el reloj para silenciar el repique nocturno. Esto enfadó aún más a muchos residentes acostumbrados al sonido de las campanas.

Para solucionar las discrepancias, se organizó un referéndum no vinculante para justificar su regreso en este pueblo de 300 habitantes, que se ha saldado con una mayoría de votos a favor de "campanas sí, como siempre", tal y como alega una de las vecinas.