Kiko Matamoros: "Con Makoke he sentado la cabeza, antes tenía una vida disoluta"

"Con Makoke he sentado la cabeza, llevaba una vida disoluta que no echo de menos"
telecinco.es
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Tras ver las disputas más sonadas reconoce que “no soy una alma de la caridad y me cuesta callarme pero también hay muchas veces en las que uno se muerde la lengua. Yo chillo pero el resto también”, asegura.

El colaborador intenta no llevarse el trabajo a casa. “Disgustos para casa procuro llevarme pocos. Socialmente tiene un coste tremendo y de esta aventura vamos a salir con cicatrices de noventa centímetros”, reconoce.

La situación más desagradable fue cuando tuvo que hacer un ejercicio de contención en el plató de a tu lado porque en una publicidad fue abofeteado por Lara Rodríguez.

El Kiko Matamoros más íntimo

No creo que la gente me conozca bien porque todos guardamos algo de privacidad aunque damos mucho en plató tenemos una infravida que no tiene nada que ver con lo que hacemos en la televisión”, alega .

Dos monaguillos muy gamberros

Mi hermano y yo éramos monaguillos porque al cura le hacía ilusión tener allí dos gemelos pero ya descreíamos y abusábamos del cargo. Cuando pasábamos el cepillo hacíamos la recaudación”, manifiesta entre risas.

Confirma de forma rotunda que a las mujeres les gustan los golfos. “Os gustan los canallas porque ofrecen por lo menos un horizonte de intensidad y otras emociones que la gente formal no puede dar. No es una cuestión de machismo. La mujer por un instinto pide elegir el mejor elemento para la reproducción por mandato genético”.

Reconoce que siente compasión todos los días. “El otro día me daba pena del hijo de Ortega Cano y Ortega Cano. Isabel Pantoja en el banquillo no me despierta compasión porque no mueve a la compasión. Conozco de cada uno lo suficiente para que me despierten compasión o no”, asevera.

Kiko, sentimental

Con Makoke he sentado la cabeza. Llevaba una vida disoluta que no hecho de menos, al revés la echo de más. Cuando uno elige una vida en compañía debe ser con todas las consecuencias.”.

Kiko también ha hablado de su hermano. “No solo pensaba que eso era imposible sino que además me tuve que llevar la desagradable sorpresa de que si lo era. No me reconozco culpable, me limité a defenderme de unos ataques”.

Kiko suele escribir poemas de amor a Makoke. “Uno es un triunfador para lo que verdaderamente siente vocación. Yo tenía vocación de decorador”, confiesa.