Miguel Ángel Revilla: "Soy un político de vocación"

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En sus memorias habla del rey Don Juan Carlos, de José María Aznar o Emilio Botin. Del actual presidente, Mariano Rajoy apenas habla “porque solo lo he visto un par de veces, nos hemos saludado y le he regalado un puro”, reconoce entre risas.

Diplomado en Ciencias Económicas, Banca y Bolsa habla también de la crisis económica: “España está esperando ejemplaridad de la clase política. En nuestro país se juntan dos crisis, la económica y la política”.

Soy un político de vocación”, reconoce. “Yo tiré por la borda tener los fines de semana libre, un buen trabajo y navegar en mi barquito para ser uno de los dos diputados de 39, para recuperar el nombre de Cantabria cosa que conseguí”. Además, sostiene que la gente sabe sus enfermedades y vicios porque asegura que es fundamental que “la gente lo sepa todo de los políticos”.

Ha confesado que el libro querían que lo escribiese hace tres años. “En Cantabria durante los veranos va mucha gente de Madrid y Barcelona y hacen una cena, ahora ya no me invitan a ninguna y no podía escribirlo porque no tenía tiempo y como presidente no podía contar esas cosas porque tenía que hacerle la pelota a zapatero para que nos pusiesen el Ave”, confiesa con una amplia sonrisa.

Malos ratos

El Ave es de los acontecimientos más desagradables que le ocurrieron. “En los pueblos de Cantabria hace treinta años en la feria de Torrelavega se hacían los tratos dando la mano y no había notarios y eso iba a misa. Y un ministro firma que tal día se empiezan las obras y llega la fecha y dice que es mentira. Si con firma y todo no se hacen las cosas, ya en un discurso… El mentiroso es José Blanco al que no le encomendaría que me custodiara la cartera ni cuidara de mis hijos”, asegura contundente el expresidentes.

Otro momento traumático fue en 2005. “Yo quería traer a Zapatero quince días a Cantabria para ser noticia y sacarle alguna obra e invertí muchas horas en ello. Le dije que había una finca de 500 hectáreas que no le iba a va a costar nada al contribuyente y al ir a verlo le cautivó pero me dijo que el no pintaba nada y que quien tomaba esas decisiones era Sonsoles. Así que la escribí una carta de mi puño y letra de cuatro folios y no me contesto”, reconoce indignado.

“No me gusta la gente prepotente”

El título de su libro ‘Nadie es más que nadie’ en realidad no es verdad pero “tenemos que intentar que lo sea”, reconoce.

Revilla se sincera: “Me ha gustado este libro como me ha quedado” y añade “no echo de menos la política y me he demostrado que puedo escribir un libro”.

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