GH DÚO, en directo: Raquel no va a comer las lentejas de Cristina
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La división en la casa se ha hecho evidente. La gala del domingo dejó como resultado dos grupos en apariencia unidos, aunque se entreven cismas internos. Todo esto deja un panorama de relaciones inestables con la amenaza de estar todo a punto de estallar. La próxima expulsión del jueves tiene nombres nuevos respecto a las anteriores y eso solo aumenta el nerviosismo. Los señalados de esta semana son Cristina Piaget y Sonia Madoc, por un lado, y Antonio Canales y Sandra Barrios, por otro. Ellos, después de la salvación de Carlos Lozano y Raquel Salazar. Hay tensión con la expulsión y en la casa esperan la gala de esta noche para poder saber un poco más a qué atenerse. Solo que no habrá gala hoy. Lo que habrá es una sorpresa el jueves que le hace presentarse como un superjueves. Vamos con calma, que quedan días por delante. Conectamos con la casa.
Momentos clave
Por ahora no hay rastro de las lentejas de Cristina
En el salón vuelve a salir el tema de las lentejas. Insiste Raquel que ella no se va a comer las lentejas de Cristina, "lo mismo que ella está en su derecho de no querer comer lo que yo cocine". "Pero las está haciendo al final?", pregunta Anita. "No creo", contesta Raquel. Critica de inmediato que Cristina quiera usar carne en las lentejas. Ella tiene otras ideas para esa carne. Por algún motivo enlaza con lo siguiente: "ella no come mucho mejor que yo, lo que pasa que tiene una mejor genética".
Con genética o sin ella, Cristina ahora mismo está haciendo yoga en el gimnasio.
Hablando de celos... se habla de bulos
En el agujero del salón hablan de celos. Dice Gloria que ella no es celosa, ahora bien, si le mienten, no da una segunda oportunidad. "¿Cómo se llama eso?", pregunta. "Pues que no te gusta la mentira", resuelve Raquel. Pasa a contar que ella no admite que su marido se vaya a tomar un café con ninguna amiga. Les cuenta también que hace unos años se divulgó un bulo que decía que se había liado con un cámara. Dice que menos mal que ni su familia ni la de él se lo creyó.
Manuel cuenta que a él le han llegado a decir que tiene relaciones con su hermana. Dice Gloria que algo de ese calibre no le afecta porque piensa que quien lo dice no está muy allá. Manuel lo achaca a buscar la manera sí o sí de conseguir una respuesta. "Lo que se dice es lo que se piensa", dice Raquel, que no habla de sí misma.
Mal comienzo con las filloas
En el agujero del salón comentan que las primeras filloas de Canales han salido quemadas. A parte que asegura Raquel que la batidora huele a perro muerto. Dice esto mientras Canales echa otro cazo a la sartén, que se pega sin remedio y ahora está fregando la sartén.
Anita se acuerda de su hijo
Sonia le habla a Anita y a Sandra de sus gastos y les explica que ella tiene que organizar muy bien su economía porque a veces entre que le llega un bolo pasa tiempo.
Anita le confiesa a Sandra que está pensando en su hijo y que ahora mismo se arrepiente de haberle dicho a su madre que no se lo pasara al teléfono. "Es que si hablo con él, me arrepiento", explica respecto a su decisión de regresar al concurso después de su accidente.
Canales no entiende la obsesión por la comida
"No sé por qué tanta obsesión con la comida. Es que hay una obsesión. No entiendo", dice Canales mientras hace más masa para crepes para todos. El mismo Canales que ha repartido las patatas por persona hace un par de horas.
En el vestidor Sandra y Anita le echan un par de manos a Sonia con las extensiones. Raquel se les une y atiende.
"Tú lo hiciste primero"
En la cocina Antonio está haciendo filloas para todos mientras Cristina corta en trozos un chuletón. Llega Carlos: "al final estás guardando el chuletón". "Es que es muy desagradable estar todo el rato mirando a ver si te han quitado algo", explica ella. Y le recuerda que cuando les quitaron comida la otra vez ella les advirtió: "Se enfadaron conmigo por avisarles y siempre dicen que yo lo hice el primer día. Sí, y ya visteis las consecuencias", Cristina no ve eso de que tú lo hiciste primero, ahora yo lo hago el doble.
Por si acaso hay brujería en las lentejas, Raquel tiene la solución
"Tiene mucho afán porque comáis. Así que antes de comer decid: Dios mío líbrame de todo mal", Raquel se acerca a Andrea y a Gloria y les advierte de no sé qué brujería que teme de Cristina.
"Me ha dicho: las hago yo. Luego me ha dicho: no, tú. Y otra vez: no, yo". Luego lo rebaja un poco: "A ver, malas no las va a hacer. Todo el mundo sabe hacer lentejas. Tampoco podemos pedir mucho porque no hay muchos ingredientes. Pues que haga lo que le dé la gana. Ha dicho: yo voy a hacer las lentejas. Con la negra", sigue Raquel. "Bueno, pues que haga lo que ella quiera para quien lo quiera", es la frase de Gloria, que no especifica si comerá o no.
Raquel no va a comer nada de lo que cocine Cristina
Cristina protesta en el vestidor. No le dejan cocinar nada, protesta. Pone garbanzos a remojo y se los tiran. Y las croquetas que tenía reservadas, han sido comidas. "Y hay ahí una carne buenísima que se va tirar", sigue. Sonia pregunta si han cogido para hacer ensalada. Pero Carlos le hace ver que las verduras iban por delante de una lechuga. "Fíjate que el cacao es carísimo, la crema de cacao. Podíamos haber comprado... pero por los niños, lo dejamos por los jóvenes. Yo hubiera comprado fiambre", sigue Carlos.
Pasa todo esto al mismo tiempo que Raquel les dice a los jóvenes (con Canales circulando en los fogones) que ella no va a comer nada de lo que cocine Cristina. Una vez queda dicho pasa a justificar que ella hace unas lentejas como nadie porque ha cogido trucos de todo el mundo.
Cuchara y media
En la mesa pequeña de la cocina Sandra les cuenta a Gloria y a Manuel que Sonia defendía que cada cual se guardara su leche porque "dice que todo el mundo le dice".
Mientras tanto Carlos ha rizado el rizo y le toma el pelo a Sonia. "Todavía no se ha repartido el cacao. Tocamos a una cucharada y media por persona. ¿Tú cómo lo quieres, en la cuchara o en la servilleta?", le dice.
De vuelta a la cocina Raquel les explica a los jóvenes que no están escondiendo comida, que lo que han hecho es racionar la comida. "Si yo lo tengo guardado ahí, quien quiera cogérmelo, me lo quita de ahí". En cuanto a lo de poner nombre a los huevos, les dice que si alguien quiere robar un huevo, hay muchas maneras de escaquear la culpa. Le quita el nombre y listo. O dice que no lo ha visto y hasta luegui.
"Y una cosa, tenemos que reconocer que Cristina ha comprado bien", les dice Raquel. "Creo que falta tomate, pero lo demás bien", Anita se ha relajado. O se ha relajado en esta conversación con Raquel. "Yo he echado de menos las pipas de calabaza", salta Gloria.
Cristina pide que no abran todos los cartones a la vez
Cristina intenta que los demás entren en razón. Explica que ha comprado cartones de leche de litro y medio porque salen más baratos, pero resulta que cada cual ha cogido su cartón y se lo quieren abrir, cada uno el suyo, para que nadie les quite ni un sorbo. Cristina les pide que al menos abran uno para cada dos. "¿No decís que no se puede comer nada de un día para otro?", pregunta Cristina.
Les dice que si abren todos los cartones hoy, en cuatro días tienen que tirar la leche. "Yo ya sé cómo hacer con mi leche", asegura Canales, que tiene intención de congelarla (la suya). "A mí no me toques mis cosas", le dice también a Cristina. Y Cristina opta por desistir. O eso dice.
Exactas
El reparto de la compra está cogiendo tintes pitagóricos. Lo de contar galletas no es la primera vez que se ve. Pero Canales está repartiendo incluso las patatas. Sale a patata grande por persona, o dos pequeñas en el peor de los casos. Gloria se ha llevado su leche a su habitación y, aunque le dice su hermano que se le va a poner mala, dice que le da igual. Prefiere tomársela mala a no tomársela, asegura.
A Carlos y a Anita les parece surrealista. En esto coinciden. Hasta que llega el asunto de los huevos. Anita y Cristina opinan que hay que dejarlos en el almacén. "Pero que nadie va a robar, que hay muchísimos huevos", dice Cristina temiendo que con el calor de la casa los huevos se autofecunden o algo. "Se nos va a llenar la casa de pollitos", teme. "Que me da igual. Que yo voy a hacer lo que hacen todos, yo me llevo mis 10 huevos", dice Carlos sacando sus diez huevos del almacén.
A Sonia le persigue una voz en off
Anita sigue con sus críticas a la compra de Cristina. Ahora en el vestidor. Resulta que Cristina ha comprado cebolla y Anita no entiende por qué no la ha comprado congelada. O sea, en resumen no entiende por qué Cristina no ha hecho lo que haría ella.
"Me faltan brochas, me voy a empezar a cabrear", cambia de tema. "Nosotras no hemos sido", le dice Sandra. "No, vosotras no. Pero ¿quién ha sido?", dice Anita que no le importa que le toquen las cosas, pero que se las dejen en el mismo sitio.
Llega Sonia contenta porque Cristina ha comprado avena. Eso sí, opina que cada cual debiera distribuirse sus cosas. Sobre todo la leche. Explica que está venga a escuchar una voz en off (así la ha llamado) criticando que ella toma muchos cafés, pero resulta que ella se toma muchos cafés pero sólo le echa medio vaso de leche al primero. El resto los toma con agua. De modo que opina que lo mejor es que cada uno tenga su leche y así ella se evita escuchar esa voz en off que le anda contando cuántos cafés se toma.
Anita vuelve a la compra de Cristina. Dice que no ha comprado las galletas que a ella le gustan. "Hay de las dos, las está repartiendo Antonio", le dice Sonia. Pero ni con esto Anita se lo cree e insiste: "las que ha comprado a mí no me gustan".
Sonia vuelve al tema de la leche porque Sandra y Anita le dicen que está criticando y que diga de quién habla cuando dice que alguien le dice que toma mucha leche. Pero Sonia corta la conversación. Dice que no quiere estar justificándose cada vez que toma leche y que por eso ha propuesto lo de que cada cual se gestione su leche. Y hasta aquí quiere leer. Anita la acusa de lanzar la piedra y esconder la mano.
"Yo en mi casa"
Canales empieza el reparto de las galletas. Sonia por su parte se queja de que no hay leche suficiente. Y ante el temor de que no dé ni a un cartón por persona, propone que se dé a cada uno la leche que le corresponde y cada cual se regule. Cristina la anima y le dice que sí que le va a dar. Y lo que no le dice es que con dos euros y medio al día por persona, da para lo que da.
Raquel le dice a Cristina que lo ha hecho bien
Resulta que a unos les parece que hay poca carne y a otros una barbaridad. Cristina opina que hay muchísima carne y quiere congelar un pollo entero. No entiende por qué esta semana los pollos son mucho más pequeños que los de la semana pasada.
"Lo que hay, hay y lo has hecho bien", le dice Raquel a Cristina. Cristina responde contenta al refuerzo positivo y muestra todas las adquisiciones que hizo ayer.
Manuel sospecha que Cristina es prima de Santa Klaus
Anita abraza a Manuel en el baño y poco después salen al salón, donde les dicen que la compra ya ha llegado. "¿Pero ha comprado bien o mal? Venga, vamos a ver qué compra ha hecho", Anita recoge a Manuel y a Juanpi y van directos al frigo y después al almacén.
"Vamos, que de carne...", Anita ya tiene crítica y es tan solo la primera. "¿Sólo ha comprado tres de tomate?". "Atún, no entiendo". "En vez de atún podía haber comprado...". "Pero las galletas no eran esas". "Madre mía".
Cuando salen Juanpi, Anita y Manuel de la despensa se encuentran a Cristina. "Una compra fantástica, Fantástica con efe", felicita Manuel, quién sabe si lo piensa o no. Cristina responde con una sonrisa y les dice que les va a hacer unas lentejas si le dejan. "Y con sorpresita que tengo yo guardada", añade. "No sabía que era prima de Santa Klaus", barrunta Manuel por lo bajini a Anita y a Juanpi, que le ríen la gracia. Cristina no puede confirmar el parentesco porque no lo ha oído.
"Sus secuaces"
Cristina amanece por segunda vez hoy. Le dice a Carlos que le gustaría hablar con Canales, pero que le da miedo. "Canales es otro, esta nuevo", la anima Carlos. Cristina sigue dudando. Dice que quiere hablar con él de buenas maneras y que a él no le siente mal. Pero algo la retiene. Es clave saber que la reacción del otro no la tiene en su mano.
Pasa a decir Cristina lo mucho que le llama la atención que sus compañeros no hayan arropado a Canales. "Sus secuaces", corrige Carlos. Para añadir: "Yo sigo en mi linea con ellos y no la voy a cambiar hasta que me vaya de aquí. Mira que lo he intentado. Pero ya no lo intento más".
Causas probables de un orzuelo
A Canales le ha salido un orzuelo en el ojo. Pero para qué pensar en el estrés o una simple infección cuando tenemos causas mucho más sugestivas. Por ejemplo, que una embarazada se ha enamorado de ti. O que una embarazada te ha nombrado. O que le has negado algo a una embarazada. O que te han echado mal de ojo.
"A ver si vamos a tener una embarazada en la casa y no lo sabemos", Canales ha elegido causa. Al menos está encantado con su ropa nueva y así se lo comunica a la cámara de la cocina. Que durante el comunicado alce un tenedor en la mano es algo que se me escapa.
Mensajes a contrapelo
"Tienen una ansiedad por la comida que yo no sé. Mira, que se coman todo lo que quieran que eso que me quito yo", le dice Raquel a Gloria una vez Gloria ha desistido en encontrar quién le chupó la mano por la noche. Tiemblo. Esperan su turno de ducha en el banquillo con Manuel sentado frente a ellas en un sillón.
En el vestidor hay alguien bajo una manta que le hace mimitos a Juanpi. Es Anita y ahora que miro mejor no son mimitos. Anita aprovecha el contrapelo del terciopelo del sofá para escribir mensajes a Juanpi. Cada vez que él lee, Anita borra lo escrito pasando el dorso de la mano y escribe otra vez. Así hasta que el Super les llama la atención y le recuerda a Anita que la está esperando en el confe.
Hay alguien que chupa manos por las noches
"Ayer me chupaste la mano, que lo sé yo. Por los piercings", es Gloria la que da esta inquietante información. Con las manos en jarra creo que acaba de acusar a su mejor opción. "Te lo juro por mi hijo que yo no te chupé la mano. Y yo por mi hijo no juro", Anita es pura contradicción. "¿Entonces quién me chupó la mano?", pregunta Gloria.
Eso digo yo.
Piropos con canciones
Canales le habla a primera hora de la mañana a Carlos de una especie de decepción con los más jóvenes pero no puede evitar entrar cantando en el dormitorio cuando el Super pone la música. "Mira qué feliz la no nominada", "Manuel, qué guapo", "esta es mi canción favorita". Son frases de Canales mientras baila.
El Super da los buenos días a todos e informa del comienzo de la hora de agua caliente.
