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GH DÚO

Andrea Sabatini se ofrece para seguir provocando a Cristina Piaget

La tensión en la casa sigue escalando y las discusiones ya no parecen fruto del desgaste, sino de una estrategia calculada. Provocar al rival hasta forzar un error se perfila como el atajo elegido por quienes no confían en ganar el concurso por sí mismos.

Andrea Sabatini
Andrea Sabatini. telecinco.es

Analizar ‘realities’ es para el gato tan satisfactorio como formar parte de ellos para sus concursantes. El placer de ver frente al de ser visto.

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El pasado sábado Andrea Sabatini se ofrecía para seguir provocando a Cristina Piaget con el fin de que ella le agrediera. Saben que pierde los papeles con facilidad y quieren sacar renta de ello. De hecho, ese mismo día el italiano discutía con la modelo. El tono de las discusiones en esta edición está siendo duro y no tienen reparo en entrar en descalificaciones e insultos a menudo intolerables. El problema es que solo algunos se dan cuenta y rectifican después, aunque sea demasiado tarde. Si algún concursante pasara de las palabras agresivas al ataque físico sería automáticamente expulsado disciplinariamente. A sabiendas de ello, persiguen deshacerse de Cristina utilizando un atajo en lugar de vencerla en buena lid.

Andrea está dispuesto a “sacrificarse” provocando a Cristina. Es un juego sucio que solo se puede corresponder con una mentalidad retorcida incapaz de afrontar el concurso sanamente. A ningún deportista de élite le gusta ganar por incomparecencia, lesión o incapacidad del contrario. Estos no solo celebrarían su eliminación independientemente al motivo de esta, sino que están dispuestos a hacer ese “sacrificio” y tensar la cuerda hasta conseguir una reacción contraria a las normas del programa. No sabría decir si es o no una estrategia lícita, pero no me cabe duda de que es la más clara demostración de la falta de confianza en ellos mismos y la situación desesperada en la que les pone ver salvarse a esa rival cada semana.

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Andrea, Manuel, Gloria, Juanpi y Sandra

La misma cobardía que revela plantear la provocación al contrario para lograr su salida obligada del programa se puede observar en la reacción ante las imprecaciones del rival. Da igual que Cristina responda a una descalificación de Gloria González si lo hace con un insulto grave. Pero no conviene perder de vista que a Cristina la han llamado de todo, sin que nadie lo convirtiese en un escándalo. Recuerde el lector lo que le decía Antonio Canales y sus razones. El pecado de Cristina era haber cogido de la cocina o la suite una tila, una manzana y algunas chuches. El grupo justificó una reacción tan enérgica argumentando que perjudicaba al grupo ya que les sancionarían por acceder a zonas a la casa que estaban entonces vedadas a todos excepto a los habitantes de la suite.

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No han considerado que es igualmente grave robar ahora de todo, desde bollos hasta el bocadillo de salmón de Carlos que vi después meterse entre pecho y espalda a Raquel Salazar. Las víctimas han sido quienes tienen ahora el privilegio de habitar la suite. Y los autores de los robos, igualmente insolidarios, ponen también en peligro al grupo. No ha sido algo ocasional porque lo han estado haciendo a diario, lo cual ha merecido la misma sanción, de hecho (presupuesto del 50 %, pese a haber superado la prueba de las bolitas). ¿Imagina el lector que cuando les castigaron aquella vez hubiera reaccionado Cristina riéndose en la cara del presentador? Eso hicieron anoche Canales y el resto. Se reían satisfechos de su fechoría. Tienen la vara de medir estropeada.

Es un caso extremo de cinismo que pongan verde a Cristina porque localiza el aceite que ellos han escondido. No estaba más que recuperando para todo el grupo un bien de uso común que pretendían disfrutar de manera privativa, es decir, tan solo unos cuantos. Pero las burlas van para Cristina, que se lleva casi siempre la peor parte. No excuso que esta concursante robase el segundo día de concurso. Tampoco que utilice palabras demasiado gruesas en las discusiones. Pero no está bien que pretendan hacernos creer lo que no es. Ellos han caído en idénticos errores y, como un bloque, se apoyan para intentar que no se sepa. Sin embargo, no para el aquelarre continuo que montan cada día, casi a cualquier hora, contra Cristina y Carlos.

Cristina Piaget desayuna en la cama de la suite

Carlos Lozano serpentea y se mueve entre dos aguas

No puedo negar que Carlos Lozano es un jugador de primera, tantas veces acertado como otras no tanto. En ocasiones parece un tahúr del Misisipi. Para tranquilidad de Mónica Hoyos, aparentemente preocupada por si escribo bien o no tanto de su expareja, advierto que lo de tahúr no es nada malo. En tiempos del Medievo era una profesión como otra cualquiera. Consistía en desplumar al rival jugando a las cartas, para lo cual utilizaban todo tipo de estrategias. Carlos a veces va de farol, como si estuviera jugando una partida de mus en la que cambia de pareja según le conviene. Al principio apoyó a Cristina frente a la mayoría, convirtiéndose en una especie de Pigmalión dispuesto aparentemente a inmolarse por una concursante inexperta. Su posición de superioridad respecto a su compañera de dúo no venía dada por una diferencia de edad o en virtud de autoridad alguna, sino simplemente por poder presumir de un experiencia en este juego que ella no tenía. Esto fue así hasta que vio que Cristina era ingobernable y apostó todo a Belén Rodríguez, con quien confío en poder hacer un concurso más tranquilo. Pero no acabaron ahí sus vaivenes.

Tras la expulsión de Belén decidía Carlos cumplir su deseo de apoyar a Sonia Madoc, pero poco después se olvidaba de su compromiso, seguramente al comprobar que es una concursante aburrida y un tanto peculiar. A él Sonia le da lo mismo, pero vio ahí una oportunidad para volver a jugar el rol de “todos contra yo” o “yo contra todos”, al tiempo que recogía bajo sus alas a otra víctima. Cambiaba a Cristina por Sonia, pero es evidente que salía perdiendo de manera escandalosa. Tal vez por eso debió considerar que era el momento de cambiar una vez más de pareja en la partida, acercándose de nuevo a quien duerme a su lado en la suite. No en vano, estaba convencido de que su compañera de dúo sería salvada anoche. Aun así, Carlos le decía por la tarde a Raquel que si fuera espectador preferiría que se salvase ella. Por si acaso sonaba la flauta, imagino. Y ¡voilà! los salvados anoche fueron ellos dos (Carlos y Raquel). No me extrañaría nada que se convirtiese ahora en su mejor amigo.

Noemí Salazar propina un tremendo susto a su madre como escarmiento por su comportamiento y acaba rota por completo: "¡Ay, mi hija!"
Noemí Salazar propina un tremendo susto a su madre como escarmiento por su comportamiento y acaba rota por completo: "¡Ay, mi hija!"

Por si queda alguna duda, todo esto que cuento de Carlos Lozano no es una crítica. Está jugando y eso es bien. Además, atendiendo a los resultados, le está saliendo bien el juego porque lleva desde el principio salvándose el primero de la expulsión. Solo que tanto giro de guion me hace algo complicado seguir su concurso. Y añoro cuando en lugar de estar atento al juego se movía respondiendo a sus impulsos. Imagino que al no ganar entonces se plantea ahora el juego de otra forma y no quiere volver a dejar escapar otra oportunidad. Por eso modifica el juego con tanta frecuencia, buscando tener la mejor mano. Personalmente, me desconcierta no saber a veces si está jugando al póquer o a la brisca. Otras dudo de quien es su compañía en la partida de mus. Y eso, insisto, es muy turbador.

Raquel Salazar salvada tras recibir indicaciones de su hija Noemí

No me extrañó nada cuando vi a Raquel Salazar llevarle a Carlos Lozano un desayuno en el que habían cambiado el azúcar por sal. Ella y su hija son tal para cual, no en vano en el GH VIP de esta última le puso vinagre al zumo de Hugo Castejón. Por eso anoche le costó decir a su madre que dejase de robar, que hasta aquí llegó la broma. En lo de las bromas tiene esta concursante la inspiración de Manuel González, experto en la materia. Ayer cambiaron por bolitas de las de la prueba los garbanzos que guardaba en la despensa Cristina para Carlos y para ella. Es que son unos bromistas, pero que no se las gasten a ellos porque entonces las bromas pasan a ser faenas. Lo son si el objetivo es molestar en lugar de reír y provocar la risa.

Raquel también está dando algunos bandazos, solo que se le nota menos que a Carlos porque está pasando más inadvertida. Igual empatiza con Cristina como se une al aquelarre continuo de la mayoría a esta concursante. Lo inexplicable es que sea quien más ha cocinado en esa casa y no considere justa la protesta por el hecho lamentable de que se esté tirando comida cada día. Dicen que están pasando hambre, pero he visto a Anita Williams cocer 3 kilos de espaguetis para 12 personas. Eso son 250 gramos por persona, cuando el estándar es entre 80 y 100. Con un kilo deberían haber tenido suficiente.

Antonio Canales en la prueba semanal

Una amable lectora me corrige algo que dije sobre Anita. Su intolerancia a la lactosa es la denominada primaria, por eso afecta solo a la leche consumida directamente y no a sus derivados. Por eso comía sin problema el helado de una famosa marca, para cuya elaboración utilizan leche con lactosa. Queda aclarado y pido disculpas a la concursante por sacar una conclusión errónea producto de mi ignorancia. Anita volvía anoche a la casa, exenta de hacer pruebas y juegos. Su regreso es polémico por eso y porque le puede otorgar cierta ventaja disponer de una información que los demás ignoran. Excluyo a Canales, que también pudo tener información extra en sus días fuera de la casa.

Para comprobar que la ventaja de Anita por haber estado tres días fuera de la casa no existe en realidad basta con observar cómo confundía anoche a sus compañeros tras la expulsión de Carlos diciendo que no era necesariamente el menos votado. Se equivoca con otras situaciones como la vivida el jueves pasado con concursantes que pasaban del infierno al cielo hasta quedarse solo Mario Jefferson. Ahí es cierto que los nombrados no respondían a un orden de prelación, pero cuando se paran los votos para salvar es obvio que sí se trata del menos votado. Ayer lo fue Carlos primero y luego Raquel. Anita seguirá sin saber por dónde le da el aire, viviendo de las rentas de sus anteriores programas y contando con el apoyo de Carmen Borrego y Belén Rodríguez, lo cual no sé si es tener buena o mala suerte. Personalmente le deseo que se recupere pronto, del mismo modo que me gustaría no tardar en verla salir por los votos de la audiencia.

Moleskine del gato

Los porcentajes ciegos estaban así anoche, antes de salvarse Carlos y Raquel: 39,0 %, 18,4 %, 14,7 %, 14,1 %, 7,0 % y 6,8 %. Una vez salvado Carlos veían de esta forma: 36,9 %, 19,2 %, 17,1 %, 15,7 % y 11,1 %. Es decir, Raquel sumó cuatro puntos, mientras que algunos a otros nominados les subían más levemente sus porcentajes o incluso bajaban, como es el caso del más votado.

Mario Jefferson no tuvo la suerte de poder despedirse de sus compañeros, como si lo hizo Belén Rodríguez. Está claro que su despedida no hubiera sido tan jugosa y divertida, pero habría de intentarlo. Seguro que lo hará ese jueves. Por el momento, estamos descubriendo un Mario diferente. Así respondía a una seguidora en X (antes Twitter): “Vete a tomar por c*** cerda”. Solo una cosa, le falta la coma del vocativo. Bueno, y algo más: si hubiera sacado ese carácter en la casa le hubiera ido mejor.

Toda la casa se posicionó contra Cristina, excepto Carlos, Sonia y ella misma que lo hicieron contra Antonio; y Raquel, que se ponía detrás de Sonia. Nadie detrás de Raquel y Sandra. Carlos había sido salvado previamente.

[Todas las imágenes de este texto han sido capturadas por el autor]