Belén Rodríguez consigue lo contrario de lo que persigue
Belén Rodríguez ha entrado en la casa con una misión clara, pero está consiguiendo justo lo contrario. Cuando las buenas intenciones chocan con dinámicas perversas, el resultado puede ser más daño que ayuda.
Belén Rodríguez está logrando un resultado opuesto a lo buscado. Sus actos en la casa están teniendo efectos perversos y consecuencias no intencionadas. Al igual que el Quijote pretendía hacer el bien y causaba caos, o buscaba justicia provocando injusticia, Belén entró para apoyar a Carlos Lozano y Cristina Piaget, enfrentados a un grupo organizado de expertos en la provocación. Sin embargo, Carlos y Cristina se han enfrentado por culpa de Belén, interrumpiendo el mejor momento de este dúo desde el comienzo del encierro. Además, el grupo mayoritario ha terminado arropado por la colaboradora, contribuyendo a lavar de algún modo su imagen. No se ha propuesto ninguna de las cosas que han pasado, pero esta es la cruda realidad.
Lo estudió Daniel Wegner en su ‘Ironic Process Theory’, que se resumiría así: “Cuando una persona intenta con mucha fuerza que algo no ocurra o que ocurra de una forma concreta, aumenta la probabilidad de que pase lo contrario”. No deja de ser una derivada de la ley de Murphy (“si algo puede salir mal, saldrá mal”), pero desde una visión menos catastrofista. El problema es que en la casa de Tres Cantos la tostada no es que caiga siempre del lado de la mantequilla, es que hay varias personas deseando que esto suceda y si pueden forzarlo lo forzarán. Belén puede intentar una cosa, pero choca con la fuerza de los ejes del mal.
No quiero decir que Carlos y Cristina lo hagan todo bien. Hay cosas intolerables en ambos, especialmente en Cristina. Les salva ser minoría y enfrentarse a un grupo con mucha más mala idea que ellos. Cuando anoche Raquel Salazar aprovecha un comentario de Cristina para intentar echarle encima a la comunidad gitana no puede tener peor intención. Que esta preguntase si era la sacerdotisa gitana o empleara la palabra “gipsy” no comporta nada negativo para esa etnia. ¿Acaso no trabaja Raquel en un programa llamado The Gipsy Kings? Lo más curioso del tema es que la propia Raquel afirmaba hace un par de años que se ha sentido discriminada en mucha ocasiones por la comunidad gitana, a la que pertenece su marido, Carlos Salazar. Raquel hablaba del racismo de los gitanos, porque mientras ignora lo que es el “machismo” parece conocer perfectamente lo que significa “racismo ”.
Es decir, que Raquel no es gitana, pero pretende convertirse en la gran defensora de ese colectivo para que su voto convierta a Cristina en la próxima expulsada. Lo expresó así: “Te van a coger los gitanos y te van a poner tiesa”. No si se es más grave que Cristina diga que fuera de la casa le habría dado un sopapo a Juanpi Vega o esto de Raquel, que acompañó de lindezas como “loca”, “so mierda”, “doña Tranxilium”, “hija de p***”, “me cago en tu p*** madre”. Lo pongo aquí para constatar que no solo dicen barbaridades unos, aunque las suyas tengan mayor eco porque hay un coro de voces poco melifluas dispuestas a servir de altavoz a todo lo inconveniente dicho por Carlos y Cristina.
Los rotondazos interruptus de Carlos Lozano
Volviendo a Belén Ro, su pretensión de ayudar a que Carlos y Cristina lo lleven mejor y se lleven bien ha chocado con su objetivo de tener un mayor acercamiento al presentador. Si ambas cosas le han salido mal no es por mala suerte, más bien se trata de un mecanismo cognitivo. Sus actos han provocado exactamente el resultado que temía o decía no querer. Ha visto truncadas sus aspiraciones con Carlos y, por un momento, parecía que Carlos volvería a renegar de Cristina. Los cambios de Carlos son rotondazos interruptus. Las cosas ahí dentro pasan tan deprisa que cuando se ha dirigido a una salida de la rotonda enseguida ha pasado algo que le ha disuadido de cogerla.
Este fin de semana llegó un momento que pensé algo expresado después por Cristina Piaget. Cuando al final de la gala del jueves Raquel Salazar y Antonio Canales entraban a la sala de confesiones para utilizar un poder desconocido para los demás, Carlos Lozano debió pensar que se habían salvado ambos de la nominación, con lo cual solo quedarían en la palestra él y su compañera de dúo. Eso pudo contribuir a que intentará tomar distancia de ella independientemente de lo que hiciera Belén Rodríguez. Pero que esta contase delante de todos lo de los besos entre Carlos y ella, uno de ellos con lengua, también debió ayudar. Y como efecto colateral, el grupo mayoritario burlándose de la situación (lo que mejor saben hacer) y sacando rédito de ella. Nada les gustaría más que ver a Carlos y Cristina separados. Por eso en cuanto pueden siembran cizaña entre los dos.
Bonitas palabras de Cristina Piaget a Carlos Lozano
Lo del beso con lengua fue una sorpresa para Cristina y sirvió para que Belén fuera consciente de sus pocas posibilidades de tener algo con Carlos. Ha vivido una bonita ensoñación y la ilusión de que pudiera convertirse en realidad le ha hecho llegar a creer en esa posibilidad. Por suerte, junto a momentos como ese hubo otros estos días como cuando pidieron a Cristina que hiciese la pelota a Carlos. Con buen criterio quiso hacerlo en privado y se fueron a la cabaña del jardín. Allí la modelo improvisó un elogioso emotivo discurso, que emocionó a su destinatario y, por ende, a los espectadores que lo estábamos presenciando.
"Siempre haces el bien y eso se nota”, le dijo Cristina a Carlos. Se venía momentazo lleno de palabras bonitas: “Se nota en tus acciones, cuando peor has estado has remontado como los titanes haciendo reír a los demás. Además, eres una persona sensible con los animales, que los cuida y les da lo mejor. Eres humano e impulsivo, muestras tus emociones, pero eres fuerte y masculino, aunque te puedes romper como un niño”. A estas alturas Carlos estaba pletórico y a punto de romperse. “Noto que tu espíritu es de competir desde el esfuerzo. Valoras el trabajo en equipo y siempre tiras hacia adelante. No te han regalado nada. Tu madre y tu hija pueden estar orgullosas de ti”, añadía Cristina.
Carlos reconoció haberse emocionado con las palabras de su compañera y antes de abalanzarse sobre ella para abrazarla respondía con estas agradecidas palabras: “Es increíble como lo has explicado todo, tan fluido. Cómo me conoces”. Para terminar devolviéndole la pelota: “Eres muy bondadosa, muy buena, improvisas de maravilla, eres muy divertida, si no estuvieras aquí esta casa sería una mierda, lo paso mal cuando te enfadas conmigo y cuando no estoy más de diez minutos contigo te extraño”. Coincidieron ambos en la idea de llegar juntos a la final como un objetivo común. Estoy seguro de que, pese a todo, también es objetivo de Belén. Como espectador, puedo decir que me parece un objetivo justo. Sería deprimente ver como finalistas a Juanpi, Sandra, Gloria, Anita o Manuel y no a quienes han levantado esto haciéndonos recuperar la ilusión por nuestro reality preferido. Destaco esos nombres porque la aportación al programa de la mayoría de ellos es pequeñísima.
Posicionamientos previsibles
Raquel y Canales han sido protagonistas más o menos esforzados de esta historia, lo cual les diferencia del resto de componentes de su grupo. Ahora bien, llegado el momento de cantar a coro, chinchar y ridiculizar al contrario se igualan todos y estos dos al resto. Anoche no coincidieron en los posicionamientos y no sé si pensar que fue pretendida la división entre Cristina y Carlos. Cristina fue quien más compañeros tuvo en contra (Antonio, Sandra, Juanpi y Raquel). Le siguen Carlos (Anita, Gloria y Manuel) y Raquel (Carlos y Cristina). A pesar de estar como invitada, Belén también se posicionó y lo hizo detrás de Raquel. Fue suyo el mejor discurso justificando su posicionamiento. Los demás repitieron lo mismo de siempre, como destacó Carlos. No deben caer en que “puedes engañar a algunos todo el tiempo, y a todos algunos días, pero no puedes engañar a todos todo el tiempo” (frase falsamente atribuida a Abraham Lincoln).
Como si estuvieran nominando, se repartían entre Cristina y Carlos para no posicionarse todos contra el mismo. La borregada disimulaba y por una vez no iban todos a una, dando sus votos a uno u otra para así hacer fuerza de cara a una expulsión que no está tan clara como presumí este viernes. Pensé que estando Raquel y no uno de los exconcursantes de La isla de las tentaciones el porcentaje podía dispararse hasta hacer máximo de la edición. O se ponen las pilas quienes quieran ver a la Salazar fuera o podemos llevarnos todos la sorpresa. No sé si estoy preparado para ver a esta celebrando la expulsión de uno de sus rivales. Y sigo sin entender como no abuchean y se burlan cuando tras pasar Cristina delante de Raquel decía esta: “Huele a cho*** cuando has pasado”. El nivel es de primaria.
Repitió ayer un par de veces Anita Williams que Cristina le había dicho “me cago en tus muertos” a Canales pocos días después de haber perdido a su hermano. Toda la razón, pero hubiera sido más equitativo que lo dijera solo una vez y hubiera aprovechado el tiempo para contar también que Raquel, tras haber contado Cristina que el padre de su hijo murió dos semanas antes de comenzar la edición decía esto: “Yo no me creo lo del padre de su hijo. Lo dice para dar pena. Tampoco es para tanto, le pasa a mucha gente, Y, si es verdad, ya ha descansado de ella”. Sería incapaz de determinar cuál de los comentarios del entrecomillado anterior me parece más ruin y detestable. E insisto en que lo cuento para hacer de contrapeso al potente megáfono imaginario del que disponen los enemigos de Carlos y Cristina en la casa (Belén tiene uno para ejercer de Belexa, pero no digo ese.
Moleskine del gato
Los porcentajes ciegos estaban así al comienzo de la gala: 43,4 %, 36,6 % y 20,0 %. Y hacia el final se observaba algún cambio: 42,9 %, 34,5 % y 22,6 %. Sube el menor a favor de las bajas de los otros dos porcentajes. Solo tengo claro que Carlos Lozano no va a salir. Por otro lado, la diferencia entre los dos porcentajes mayores es suficiente como para que sea complicado un sorpasso de aquí al jueves. Y no sé más.
Las palabras del ‘súper’ a toda la casa me parecieron tan necesarias como acertadas. Lástima que no servirá de mucho y una prueba la tuvimos anoche mismo. Al rato parecían haber olvidado la indicación sobre el respeto, escucharse entre ellos y escuchar al presentador o tratarse como contrincantes y no como enemigos. Coincido en que a veces “es vergonzoso” y añado que muy incómodo verlos.
Y un apunte más, el jueves se separan las parejas y el trío, comenzando el juego individual. Además, será gala de San Valentín y habrá visitas de familiares u otros seres queridos.
