Lourdes Montes llega a Zaragoza y confirma que ha podido hablar con el diestro
Tras el incidente de Fran Rivera en la plaza el pasado fin de semana, Lourdes Montes decidía no acudir a la corrida de su marido el pasado lunes 10 de agosto. Por ello, no estaba presente cuando el diestro sufrió la grave cornada por la que fue operado en la enfermería de la plaza.
Ante los planes de trasladar al diestro hasta Zaragoza, Lourdes Montes llegaba a la ciudad acompañada de su familia y de Cayetano Rivera. Permanecía en silencio, sonreía tímidamente y confirmaba que pudo hablar con su marido, que quiso llamarla para tranquilizarla.
Así lo contaba en ‘Sálvame’ también Enrique Crespo, cirujano que intervino a Francisco Rivera en la enfermería de la plaza. “La vida de Francisco Rivera no ha corrido peligro”, apuntaba y añadía que si la cornada hubiera desgarrado la arteria, hubiera sido mucho más grave.
“Se le solventó la herida en la enfermería en los siguientes tres o cuatro días hay que ser muy cautos”, decía Crespo que añadía que el diestro entró en la enfermería “consciente” pero “en estado de shock”.
Narraba que tras comprobar la lesión le sedaron y comenzaron la intervención. Explicaba que los órganos vitales han sido contundidos pero no desgarrados, hay que mantener la precaución por si hubiera otras complicaciones pero apuntaba que Rivera está muy preparado físicamente.
Canales Rivera: “Dentro de la gravedad, me consta que está estable”
'Sálvame' pedía a otros toreros que valoraran lo sucedido en la plaza. “Casi una tragedia”, decía Rafa Camino y Canales Rivera apuntaba que le consta que Francisco está estable dentro de la gravedad: “Que se recupere lo antes posible y que vuelva como antes, le deseo lo mejor. Siempre es muy duro, los toros no se equivocan nunca porque la obligación y el cometido de un toro es coger al torero”.
Alberto L. Simón, torero y testigo: “Me hizo recordar la del maestro Paquirri”
El torero y testigo de lo que sucedió a Francisco Rivera apuntaba que la cornada que sufrió el diestro le recordó a la que sufrió su padre. “Hay que ser muy cautos porque esas cornadas son muy graves, hasta que no pasen dos o tres días no se puede uno confiar”, decía.
