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Ángela Molina desvela cómo cambió su manera de preparar un papel con los años

Ángela Molina reflexiona sobre cómo la experiencia ha modificado su manera de estudiar los guiones. Telecinco
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En 'Pura sangre' la tensión se respira en cada silencio y en cada mirada. Dar vida a los personajes de este drama de pasiones y conflictos familiares no es tarea fácil. Requiere una densidad emocional que no se improvisa. Y si hay alguien que sabe de densidades y de llenar la pantalla es Ángela Molina. La gran dama del cine español encabeza este reparto aportando ese peso escénico que solo dan los años, pero, ¿cómo se llega a esa verdad interpretativa cuando se lleva toda una vida delante de los focos?

Con el estreno de las serie este último 28 de enero, hemos querido preguntar a la actriz, que se ha sincerado con nosotros, cómo el paso del tiempo ha transformado inevitablemente su herramienta de trabajo: su propia mente y su memoria.

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Del flash juvenil al oficio artesanal

La actriz confiesa con nostalgia y mucha honestidad que hubo un tiempo en el que todo era mucho más rápido. Recuerda su juventud como una época de memoria fotográfica, donde le bastaba con leer una escena un par de veces para tenerla grabada a fuego. Era la agilidad de los inicios, una frescura inmediata que le permitía devorar guiones sin apenas esfuerzo.

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Sin embargo, el tiempo impone sus propias reglas y reconoce que, a día de hoy, el proceso de "experimentar los textos" e interiorizarlos se ha convertido en una montaña mucho más empinada. Ya no vale con el vistazo rápido, ahora el guion exige horas, repetición y un esfuerzo consciente para que las palabras se asienten en la memoria.

La maestría de la transformación

Pero lo que se pierde en agilidad, se gana en profundidad. Aunque la fase de estudio se haya vuelto más complicada, Ángela destaca que la parte más mágica de su trabajo es la transformación y eso fluye mejor que nunca. Es ahí, en el momento de dejar de ser ella para ser otra, donde la experiencia brilla.

Para Molina, el reto actual está en esa "cocina lenta", es decir, dedicar el tiempo necesario -que es mucho- para que el personaje crezca dentro de ella. Un esfuerzo extra que disfruta más porque le permite construir interpretaciones y una verdad que, a lo mejor con la rapidez de la juventud, se escapaban y no lograba llegar.

Dale play al vídeo para escuchar a Ángela Molina explicar con su inconfundible voz y su humildad cómo se enfrenta a los guiones en esta etapa de su carrera.