El bebé de Violeta muere supuestamente por problemas respiratorios
Violeta llega embarazada a Madrid tras huir de su pueblo, busca un futuro para el bebé. En la estación de autobuses una monja la convence para que viva en la casa de acogida de la congregación religiosa. Allí conoce a Sor Eulalia, una monja despiadada, y a Sor Herminia, una religiosa dulce que se convertirá en su mayor apoyo. En esta residencia se refugian numerosas jóvenes embarazadas y dejarán en adopción a sus bebés en cuanto nazcan. En cambio, Violeta quiere tener a su bebé aunque Sor Eulalia intentará influir en su decisión. Tras dar a luz, la religiosa se lleva al bebé de Violeta, según Sor Eulalia tiene problemas respiratorios. Desesperada, pide que le enseñen a su hija, ella asegura que la ha escuchado llorar. Sin embargo, el doctor Mena le da una mala noticia que le marcará el resto de su vida, le anuncian que su hija ha muerto. Mientras en otra de las habitaciones del hospital, Elisa y Ricardo esperan ansiosos que le traigan a su nueva hija. El ginecólogo y la pareja han pactado esta adopción por la que le han pagado 200.000 pesetas. El destino volverá a unir a Violeta y a su hija al convertirse en su niñera. Pero lo que nunca sabrá es que Susana es la pequeña que le robaron.
