Es la imagen de la bondad absoluta, el instinto de protección de una niña muy pequeña afloraba cuando se dio cuenta de que un enrome montacargas se aproximaba y suponía una amenaza para ella y para sus hermanos. La niña tuvo la valentía de avisar al conductor. Lo hizo poniéndose delante de él, gritando y con los brazos en cruz. Le pedía así que parase mientras metía a los pequeños, apenas unos bebés, en el interior del lugar y los ponía a salvo.