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Subiendo la moral

Tras su ruptura sentimental, Aída y Chema atraviesan un duro y penoso momento. Al verlos tan deprimidos, los vecinos se ponen manos a la obra y preparan una fiesta para cada uno.
Mauricio y Luisma tratan que el tendero recobre la normalidad de su vida llevándolo de copas, mientras que Paz organiza una fiesta de solteros en su apartamento para animar a Aída.
De baja autoestima
Ambas iniciativas resultan ser un fracaso. Chema regresa solo a casa con su autoestima gravemente dañada al ver cómo sus dos amigos logran seducir a la dueña del local y Aída despunta en la fiesta de Paz como una experta en ahuyentar a los hombres de su lado.
La depresión de Aída
El desánimo de Aída se traslada irremediablemente al ámbito familiar y su hogar se convierte en un estercolero debido a su falta de vigilancia y a la desidia de los demás miembros del clan. Ante la gravedad de la situación, Fidel convence a Lorena para que tome cartas en el asunto. Gracias a sus dotes de mando y a una férrea disciplina, la joven logra erradicar la degradación de su casa.