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De casta le viene al galgo: '¡Viva l@s novi@s!'

Este capítulo versa sobre los matrimonios en ciernes. Una pareja de lesbianas, ambas jefas de personal (cómo no), miran alegremente vestidos de novia con la idea de consumar su matrimonio cuando todo se va al garete. En la redacción lo que bien empieza mal acaba y el que entra casado, sale divorciado como poco. Sandra y Carla lo viviránn en sus propias carnes.
El factor desequilibrante lo conforman tres piezas de cuidado: Willy, Diego y el pobre Freddy Fresneda, que pasaba por allí. El trío calavera se compincha parra que no despidan a Willy y emplearán métodos poco ortodoxos, por decirlo de alguna manera. El plan es que Freddy noquee a Willy para que, ya que le despiden, le indemnicen por daños y perjuicios, por ejemplo. El problema es que Freddy es disminuído psíquico y la caga desencadenando episodios de amnesia pasajera en Sandra, que no se acuerda ni  de su orientación sexual.
Confusión servida y nueva boda a la vista. Todo pinta bien para Willy, que conserva su trabajo y está enamorado hasta las tranccas de Sandra. Hasta que empieza la elección del color de los mmanteles, la lista de bodas y toda la pesca. Entonces Willy, Diego y Freddy intentan darle la vuelta a la tortilla ante la obcecación de Sandra por llegar sin mácula al matrimonio.
A todo esto Carla, la prometida real de Sandra, descubre el pastel y en definitiva todo se va a freir espárragos. El plan vuelve a salir mal pero hay alguien que se lleva el gato al agua y otro que paga el pato. Vamos, como en las mejores familias.