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Matías duda de la existencia de la barracuda

Menos mal que Escassi terminó viendo a la barracuda, porque Matías había empezado a dudar de su existencia. Se llegó a plantear lo que llevamos aquí diciendo desde hace bastantes días, que realmente se trate de un pez-cyborg comandado por 'la organización' del programa. Finalmente, Yolanda les alertó con un grito desgarrador de que estaba a la vista. No conviene asustar a la presa antes de pescarla, y con gritos como ese aún no entiendo como la barracuda no huyó ipso facto.
Lástima que el argentino no estuviera en ese momento, lo cual tampoco llego a entender porque la isla es casi tan pequeña como el piso en el que vivo. Para esconderse en Cayo Paloma hay que enterrarse a varios pies bajo tierra, o perderse en alta mar. El caso es que solo Escassi la avistó e intento pescarla, sin que ni siquiera llegara a morder su anzuelo.
Recordemos que otros años la muy espabilada se llevaba el cebo y en ocasiones hasta el anzuelo y medio metro de sedal, que aún siendo de especial grosor para resistir las embestidas de peces como este no resistía los arrebatos violentos de nuestra amiga. Yo creo que la barracuda es anti-realitys, o bien se trata de un crítico de televisión disfrazado que se divierte fastidiando a los concursantes de Supervivientes cada año. Aunque en este caso iría dejando el rastro sanguinolento de algún presentador, o un artículo inacabado en el que se hablara de la crisis de Telecinco.
A Escassi no le amedrentó la escurridiza barracuda, lo cual no pueden decir todos en Cayos Cochinos. Aún recuerdo como hace unos días tanto Santi como Olfo parecían aterrorizados por la presencia del pacífico animalito. El pijo-jinete no se arredra fácilmente, y ayer se fabricó una súper caña de pescar. Una caña que es la caña, sí señor. Al final tendré que rendirme ante lo versátil y perfecto que parece este concursante. Pero todavía no lo haré, me voy a ir resistiendo unos pocos meses todavía.
A mí más que darme miedo un pez me lo pueden dar otras cosas. Por ejemplo, me puede producir horribles pesadillas ver a Juanito 'Golosina' embadurnado de crema solar. Eso sí que da miedo. O si fuera Escassi me echaría a temblar ver a Olfo afilando una rama. Parece que sigue con la idea de matar a la barracuda como si fuera un san Sebastián, asaeteándola con su mortal sagita. Aunque hablando de miedo, nada como esa cabeza de pez separada de su cuerpo a manos de la killer-Cuca (ella siempre le pide educadamente perdón al pez finado en el momento preciso del ajusticiamiento), que conserva durante un rato ciertas trazas de vida, mordiendo el dedo a la muy mordible Daniela y hasta apresando con su boca la navaja multiuso de Juan (momento que recoge la imagen).
Daniela todavía está que muerde, mucho más que esa juguetona cabeza de pez muerto. La concursante catalana se muerde la propia lengua cada vez que piensa en las últimas nominaciones, cualquier cosa con tal de no poner a parir a sus compañeras, siguiendo su impulso vengativo. La secuencia en la que habla con Yolanda y Begoña es total. Mientras que la primera le aguanta la conversación vemos a la otra buscando desesperadamente con la mirada a alguien que la pueda salvar de esa situación. Por fin, encuentra a Escassi, a quien se dirige a gritos levantándose como un resorte para hablar con él. Esta muchacha parece un poco pusilánime, aparte de ser una de las concursantes que está pasando más inadvertida. O Begoña hace algo pronto o ni notaremos su presencia, lo cual vale igualmente para la propia Yolanda, y casi para Ivonne, cuyo presunto comienzo de romance con Olfo será abortado el próximo jueves, si los santos garífunas no lo impiden.
De momento el protagonismo se lo está llevando casi todo Daniela, y si acaso una Cuca confesora que aplica a cada momento esa filosofía de mercadillo (del mercadillo que atienden las pijas de la alta sociedad en navidades, me refiero), a menudo trufada de frases tan vacuas como poco meditadas. Ahora que hablo de los garífunas, Cuca sí que parece sincretista. El sincretismo es la religión que practican aquí, si bien es casi una no religión, o el megamix de las religiones. No en vano se trata de un intento por conciliar doctrinas distintas, con uniones que no guardan una coherencia sustancial. Lo dicho, la sincretista Cuca es religión y falta de coherencia a un tiempo.
A pesar de esto que digo, Cuca me está ganando día a día. Cierto que sus consejos parecen improvisados, además de serlo, y bastante poco meditados. Cansa que a cada rato adopte ese rol de madre-amiga-comprensiva-y-tolerante. Además de siempre divina. Pero veo útiles sus poco meditados consejos. En todo caso, mucho mejor esto que permanecer callado cuando alguien cuenta su problema. Cuca ha sido de las pocas, por ejemplo, que se ha interesado por la otitis de Daniela, ofreciéndose a echarle las gotas que le suministró el médico en su última visita a Cayo Paloma.
Donde reina la paz de los cementerios es en Cayo Cabeza de León, lugar en el que Santi sigue buscando bandejas para fabricar sus salinas. De momento solo lleva encontradas dos, y teniendo en cuenta que después tiene que llenarlas con una lámina de agua y esperar que el sol produzca el milagro de la evaporación y aparición de la sal, yo diría que no llegará a tiempo. No se está dando un mal rato este falso vasco (pasó parte de su carrera deportiva en el País Vasco pero es de origen catalán). Busca bandejas despacio, pesca despacio, come despacio, y hasta parece estarse deprimiendo poco a poco.
El momento estrella del resumen ofrecido ayer fue cuando Daniela se pone interesante preguntándole a Escassi si es cierto que se le susurra a los caballos. En la respuesta vemos que o no le apetece nada mantener una conversación algo profunda o simplemente no acostumbra a hacerlo. Aunque nada como esa estampa de Olfo intentando hacer fuego con un preservativo inflado y relleno con un poco de agua. Y alguna pensando en un mejor uso posible para la herramienta de Olfo. El condón, me refiero.