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Tensión en la prueba de recompensa

(Advertencia previa: Las siguientes líneas pueden herir la sensibilidad de los no adultos. Y de algunos adultos también).
Digo en el título de esta entrada que hubo tensión en la última prueba de recompensa, y sé lo que digo. Tensión, tensión y más tensión. Lo más tensionado era el pantalón de Escassi, esa víctima del concurso al que la organización y toda la humanidad en general tiene tirria, razón por la cual le discriminamos, castigamos y juzgamos con especial dureza. Dureza la suya, provocando la tensión de la que hablo. Lo que faltaba, ahora dirán que somos unos envidiosos.
Aunque lo realmente interesante de lo sucedido en las últimas horas en Cayos Cochinos es la ampolla en el pie de Cuca. Se echó encima agua hirviendo de la cacerola donde hace su sopa alucinógena. Eso debe doler un rato. El médico (otro distinto, con la cantidad de fans que tiene el titular) visitó Playa Uva y le reventó la ampolla, lo cual recogieron las cámaras en un hiperrealista primer plano.
Es la parte más bizarra de este programa, la que me hace mirar para otro lado a cada rato, ya sea porque la pantalla de mi televisión de repente se llena con una araña tipo tarántula, que vista tan de cerca parece tener un tamaño descomunal, o bien por el genial espectáculo de ver a un cangrejo comerse una cucaracha, como ya conté ayer. En este programa les gusta mucho el primer plano, como el que recoge la foto que ilustra esta anotación, ocasionalmente elegida entre las imágenes de la prueba de recompensa, donde se ve la furia concentrada en la zona media de Escassi.
Todos los realitys tienen sus más y sus menos, y en cualquiera de ellos hay elementos que nos hacen mirar hacia otro lado. Si en Supervivientes son las tarántulas o la ampolla en el pie de Cuca, en Operación Triunfo es un concursante llamado Maxi, que provoca mayor repulsión casi que los exóticos bichos de estas hondureñas islas. O sea, que en todas partes cuecen habas, y las mías están en estas islas y no en cierta academia de cantantes.
Decía antes que el pie de Cuca supera en interés a la prueba vista ayer, y pasa lo mismo con el momento en que un delicado Matías le dice a Zúñiga que apenas tiene pecho, sugiriéndole en una ocurrencia un tanto machista que le pida a Maldini unas tetitas de goma. El mencionado es uno de los tipos que más sabe de fútbol en el mundo, a la sazón marido de la ex atleta. Digo yo que con los beneficios proporcionados por este programa ya se lo podría pagar la propia concursante, a la que vi cortada ante el atrevido comentario del argentino, que de diplomático apenas tiene la raya de alguno de sus pantalones (supongo).
Comento todos estos detalles porque de ellos se nutre la información que me llega a este palafito, aunque yo muy bien estaría comentando la hinchazón de Escassi, ese concursante víctima de la organización y los voceros de este programa. Como le odiamos tanto, y deseamos con fervor su ruina, en lugar de hablar de sus veintitantos peces, pescados en comandita con Santi, pasamos el rato hablando del columpio de Matías. No me refiero a las veces que se columpia, como en su comentario a Zúñiga, sino del construido entre este y Daniela, a los que veo cada vez más cerca. Aunque no tanto como en la prueba de recompensa vista ayer, claro.
Resulta que a la bella Daniela se la antojó aprovechar una tabla de esa balsa a la que tanto provecho han sacado para hacer un columpio, faltando para ello solamente un par de cuerdas. Como también las tenían, le faltó tiempo para convencer al 'Tone' y ponerse manos a la obra. Fallarón en no unir las cuerdas para que el asiento colgase solamente de dos, ya que si está pendiendo de cuatro puntos el balanceo se convierte en un meneo hacia todos los lados, en lugar de moverse sobre un único eje. Aunque para meneos el que se dieron estos mismos dos en la prueba, así como Escassi e Ivonne. Pero eso es otra historia.
No sé si me va a quedar espacio para hablar de la dichosa prueba, porque antes querría comentar algo de Yolanda, dado que ayer ni siquiera la mencioné. Ya ha encontrado cuatro de las cabuyas (lo que en mi pueblo se llamarían ovillos de cuerda) con las cuales está trenzando la red empezada por Matías e Ivonne, trabajo que se la ve hacer de forma hacendosa y con bastante habilidad. Yolanda está encantada de estar sola, salvo cuando por las noches se da cuenta de que no es tanta la soledad como parece. Ayer también vimos como estaba pendiente de ella, o más bien al contrario, una especie de iguana. La concursante la miraba como diciendo: "Vamos a respetarnos, tú ahí y yo aquí, cada una en su sitio".
¿Qué más contar? A ver, Cuca está encantada de Playa Uva, considerando un privilegio todo aquello, despertar escuchando el arrullar de las olas, ese paisaje agreste y tal. Y... bueno, voy a tener que comentar lo de la prueba. Una lástima, porque esto significa hablar de Escassi y... ¿como decirlo? bueno, sin censuras absurdas... su paquete.
Todo el país se hace a estas horas una misma pregunta: ¿estaba empalmado Escassi durante la prueba? Es una duda metódica que tiene en vilo a una nación, la auténtica piedra de roseta de esta edición de Supervivientes. Cuando pensábamos que iba a pasar a la pequeña historia televisiva el robo del pan de molde, o superaría en popularidad el mechero de Antonio ("pone Antonio, no es nuestro", decía Escassi) al de la Sole, resulta que terminaremos recordando estas doce semanas (o las que sean) por el paquetón de Escassi cuando tenía a un pivón como Ivonne (disculpas por la rima) restregándose para arriba y para abajo, poniendo su entrepierna casi en la cara del otro. Menudo calentón de prueba, pardiez.
La recompensa era una red de pesca, ahora que le han cogido el truco y terminarán esquilmando el banco de pesca del caladero hondureño, y una tarta de chocolate. La tarta produjo en muchos semejante efecto excitante que el vivido por los cuatro grandes protagonistas de la prueba. Matías y Escassi se colgaban boca abajo, en una estructura montada en el mar, mientras Daniela e Ivonne, por ese orden, bajaban boca abajo por sus cuerpos, sujetándose de ellos hasta poder alcanzar con sus manos unas piezas que flotaban sobre el agua. Las piezas componían un puzzle con forma de círculo que terminó armando Cuca. El resto de concursantes esperaban en la parte superior de la estructura a que les pasasen las piezas para ponerlas a buen recaudo.
El momento en que ellas descendían por los cuerpos de los chicos, rozándose y acercándose tanto que casi vimos besarse a Dani y Matías, puso tensión y calentura a una prueba para recordar. Aunque nada comparable al momento 'paquetón'. Ahora que los de La Tribu (sin mi admirada Mercedes) se pasan a la madrugada del martes, espero con fruición ver a Boris comentar este momentazo, como en otros tiempos mejores (o no).
Particularmente, puestos a escoger entre el romanticismo de sor Cuca ("Prefiero mil veces el romanticismo de una mirada, una caricia, un roce, un te traigo unos langostinos...", Cuca dixit) y el de estos roces tan auténticos como reprimidos, me quedo con la versión hardcore. Yo soy más de magreo que de marisco. Quitando los momentos en que Daniela le ponía a Matías el pie o la rodilla en salva sea la parte (llegué a temer por la integridad de su escroto), en general fue todo muy del rollito lucha en el barro, pero colgados y colgando. Los cuatro estaban colgados, y la herramienta de Escassi estaba colgando.
Y lo dejo ya, que me pierdo. En definitiva no fue más que una supuesta erección. Y encima de Escassi, el perseguido. Ahora sí que le van a perseguir algunas/os cuando vuelva por estos pagos.