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De terremotos, finalistas y partes privadas

Tras el terromoto que agitó las tierras y las aguas en el caribe hondureño las cosas volvieron ayer a la normalidad. La gala se celebró como cualquier jueves, incluidos los traslados en barca motora, que era en la tarde de ayer lo más dudoso. Ivonne salió como finalista después de una prueba de liderazgo final dividida en tres fases y que ocupó todo el programa. La puertorriqueña y su parte privada estarán sin ninguna duda en la final.
Lo de la parte privada fue todo un descubrimiento. En medio de la crisis que le provocaron unas medusas microscópicas, llamadas jewel box (traducido sería algo así como joyero), las cuales hicieron que se revolviera desesperada con picores en todo el cuerpo, el formalismo a la hora de nombrar sus genitales me parece absolutamente adorable. Podría haberlo nombrado de otro modo, que sinónimos hay muchos para esa parte de la anatomía femenina, pero pocos con tanta gracia. Cuando el médico (ese hombre) le pregunta donde le pica, ella contesta que todo el cuerpo pero sobre todo las piernas, y añade: "también la parte privada".
Solo es comparable con lo de 'front-bottom' (culo delantero, diríamos) que usan los ingleses más finos y puritanos. Claro que, bien mirado, es un descubrimiento muy útil. A partir de ahora cuando quiera protestar contra un jefe diré que estoy hasta mi parte privada de él. O en esos momentos que alguien te saca de quicio en el trasporte público no repararé en decirle que no me toque más la parte privada. Y, ¿por qué no? cuando un amigo demuestre ser paciente, osado o imprudente, siempre le podré decir que menuda parte privada tiene.
Mejor no referirse a la parte privada de los guionistas y responsables del programa. Ayer les pusieron a los dos nominados a cocinar, igual que cuando salió Cuca, en el suelo y sin apenas medios. Santi hizo unas brochetas de pollo y Yolanda unos espaguetis. Sus compañeros eligieron el plato de Yolanda, lo cual iba a tener cierto paralelismo con lo que ocurriría minutos más tarde. La bailarina era la elegida para quedarse en la isla, lo cual supone el fin de esta aventura para Santi. Las últimas semanas serán inolvidables para el largo, primero por el atasco provocado por su amigo interior, al que tuvo que echar fuera con la ayuda de laxantes y lavativas; después por la crisis nerviosa que vino acompañada de dudas sobre la verdadera mejora de su inflamación de hígado, igualmente por culpa de su nuevo y fugaz amigo.
La baja durante una semana, con visita al médico en Madrid incluida, le pasó factura a este ex jugador de basket que todos conocimos con el nombre de Santi Abad y ahora recordaremos como el largo malhumorado y poco diplomático que pasó por Supervivientes la presente temporada. Volvió a demostrar su humanidad al emocionarse con la noticia del nacimiento de un sobrino, y también la afabilidad que no siempre dejó ver entre sus compañeros despidiéndose de ellos con palabras cariñosas para todos.
Siempre consideré injusto que se entendiese como ventaja el pasar una enfermedad, sobreponerse a ella y volver a incorporarse al juego. Creo que ni los más estrictos jugadores de póquer le niegan un receso a un rival. También me parece que la tensión nerviosa provocada por la espera de los resultados a unas pruebas que pueden revelar una lesión importante en un órgano vital desgasta más que una semana soportando condiciones adversas. A pesar de esto, el estado de salud de Santi es delicado y aún requerirá de vigilancia médica durante un tiempo, por lo cual creo que su expulsión le beneficia más que perjudicarle, aunque le haya privado de la posibilidad de optar al premio final de este programa.
La larga prueba de liderazgo que hizo finalista a Ivonne y dejo a los demás como candidatos a la expulsión, tuvo una primera fase de tipo físico, una segunda de habilidad y la tercera de sopesar (por así decirlo). Las tres fueron pasadas por Ivonne con ventaja sobre los demás, a pesar de sus problemas para convertir las libras en kilos. En las dos primeras acabó Zúñiga por delante de Matías, aunque este remontó gracias a la tercera, quedando finalmente como segundo clasificado. La parte física era muy parecida a la recompensa de la semana pasada, en la segunda debían componer un puzzle de ocho o nueve piezas (complejidad total, o sea no) con el logotipo del programa, y en la tercera debían calcular el peso de un barreño lleno de agua, procedente de la ducha con agua dulce y jabón que se acababan de dar.
Por tanto, los otros dos finalistas serán quienes se salven de la última expulsión, en cuya decisión están comprometidos Yolanda, Matías y Zúñiga. Solo dos de ellos estarán en Madrid el próximo día 11 de junio, esperando conocer la decisión de la audiencia votante sobre el ganador de esta edición, que habrán de disputar con la 'lideresa' Ivonne. Es curioso que faltando Escassi haya sido la puertorriqueña y no Matías quien heredase el impulso competitivo demostrado sobradamente estas últimas semanas. También me parece igualmente curioso que los tres aspirantes a finalistas sean precisamente quienes no han pasado una sola vez por la enfermería, evitando incrementar la carga de trabajo del médico más sensual de la historia televisiva (exagerando solamente un poco).
Del terremoto vimos poco, tirando a nada. Apenas unas imágenes nocturnas en las que decían haber sentido como si pasase el metro por debajo del suelo isleño. De acuerdo que en Madrid han tenido una obsesión por ampliar la red metropolitana de transporte subterráneo, pero hasta los Cayos Cochinos no ha llegado aún el túnel de la línea 5, que es la de mi infancia. No se vieron escenas de pánico, aunque según contó Christian Gálvez no perdieron la picaresca de aprovechar la coyuntura para intentar arramplar con cuanta comida encontraran a su paso. Parece que mientras eran trasladados al bungalow donde pasaron el resto de esa noche no dejaron ni la muestra. Y es que el hambre es muy mala.
La gala de anoche tuvo sus notas de humor notables. Sin volver a insistir en el acierto del autor de los subtítulos, gracias al cual reparamos en la parte privada de Ivonne, tanto Gálvez como Picazo tuvieron sus momentos gloriosos. El primero se despidió emplazando a la audiencia al resumen de mañana (por hoy) tras el informativo de Hilario Pino. Menuda broma. Y el bueno de Mario, que ayer fue omnipresente y tuvo sobrecarga de trabajo para informar de los temblores de tierra, avisó en su despedida que el lunes, 1 de junio, comienza oficialmente la temporada de huracanes en el caribe. ¡Lo que nos faltaba! ¡Cuerpo a tierra! ¡Vive el cielo!