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Una boda de papel couché

Así es como tituló ayer el periódico La tribuna de Ciudad real el enlace entre el participante ciudadrealeño (Porzuna) de Gran Hermano 10 Javier Palomares y su novia Beatriz Amores. La boda se celebró a las 18:00 horas del pasado sábado día 29 en la iglesia de la Merced y el novio estuvo acompañado de casi todos los compañeros de su edición de concurso menos Carlos Che, que al parecer estaba celebrando las bodas de plata de sus abuelos, Almudena, que está preparando la inauguración de su nuevo pub en Murcia, Carlos Fernández y Raquel Gómez, ambos por motivos de trabajo.
Lo que más me llamó la atención cuando vi a Javier Palomares, por primera vez y dos horas antes de que se produjera la unión matrimonial, fue su radical cambio de aspecto, sustituyendo sus rizos largos por pelo corto y las gafas por unas lentillas de color verde fosforito.
Tanto la familia como el novio estaban nerviosos y en su piso en pleno centro de Ciudad Real reinaba el caos más absoluto. Zapatos, maquillaje, trajes... y muchos familiares que se agolpaban según se iba aproximando la hora en un piso de unos 90 m2 propiedad de los padres de Javier. Eso sí, la cocina, que es donde pasé la mayor parte del tiempo, estaba llena de platos de jamón ibérico recién cortado y numerosos platos de ensaladilla rusa y tortilla de patatas, que habían cocinado la madre y una amiga del novio la noche anterior, para hacer más amena la espera, mientras Javier se hacía su álbum fotográfico.
Por fin llegamos a la iglesia, donde muchos vecinos y amigos de la localidad se arremolinaban en la puerta para ver llegar a los que se iban a convertir en pocos minutos en marido y mujer y a los compañeros de encierro de Javier en la casa más famosa de la televisión.
Los primeros en llegar fueron Orlando, Gisela, Nani y Ana Toro. Esta última llegaría acompañada de su nuevo novio de nacionalidad sueca, el cual no hablaba ni una sola palabra en español, y con el que lleva saliendo más de tres meses.
Minutos después llegaba Javier Palomares con un traje negro, corbata morada y pantalones grises de la firma Félix Ramiro -obsequiado meses antes por Iván Madrazo, ganador de Gh10-, acompañado de su madre Eulalia Pérez, los cuales demostraron ser todo un manojo de nervios mientras esperaban a la novia en el altar.
Después llegaron Li , Gema, Mirentxu, acompañada de su nieta Berta, Loli junto a su novio Sergio, el cual, recordemos, dejó a la joven plantada dos semanas antes de que se casaran a través de un mensaje telefónico y con el que ha vuelto a mantener una relación sentimental. Por cierto que también Li dejó a su novio Omar hace más de cuatro meses y actualmente vive con Alejandro, su nuevo novio.
Y por fin llegó Beatriz Amores, vestida por la firma Aire (Rosa Clará) y cuyo traje y alianzas fueron regalados también por la gran hermana Marta López. La novia llegó del brazo de su tío Faustino, debido a que su padre falleció aproximadamente hace 10 años. Estaba muy nerviosa y con unas ganas tremendas de ver a su futuro marido, ya que tenía datos y pistas de amigos de que Javier se había realizado un cambio de look, pero no sabía cuál sería el resultado de ese cambio.
Iván Madrazo, Liz y Julito, que llegó acompañado de su hermano Yeray, el mismo con el que tiempo atrás se le relacionó a Palomares debido a unos mensajes de teléfono móvil, según la declaración de Fernando su ex novio, llegaron más tarde incluso que la novia.
Llegó el momento de la entrega de las alianzas de oro blanco -cuyo valor sería de unos 2.500 ó 3.000 €- y la misa concluyó sin el topicazo de “puedes besar a la novia”, o “podéis besaros”… Os reconozco que es la primera boda en la que los novios no se besan en la iglesia tras ser declarados marido y mujer, dado que el párroco tampoco les dio pie a ello.
A la salida, numerosos pétalos de rosas y arroz que la multitud les lanzó en la puerta mientras no paraban de realizarse fotos y firmar autógrafos a los allí presentes.
Después se trasladaron a una ermita del siglo XIII en la cima de una montaña, a unos 8 km de Ciudad Real, donde pronunciaron sus primeras palabras como marido y mujer en una exclusiva que verá la luz hoy a partir de las 16:00 h. en el programa Sálvame diario y donde hablan de su viaje de novios, sus deseos de ser padres, y mucho más que podréis ver junto a los protagonistas que visitan hoy el plató.
Y por fin el banquete, que se celebró en el Hotel El Paraíso, donde reinaba el calor ante todas las cosas y no hacía falta que calentaran la comida, porque se tostaba sola encima de las mesas.
El cóctel de bienvenida estaba compuesto por jamón ibérico, banderillas de queso y fruta, canapés de ahumados, mini volt au vent de mouse de ventresca, croquetas de marisco, tomatada de anchoas y brocheta de gambas orlyz, todo ello regado con cóctel de cava, jerez dulce-seco, vinos de la tierra, cerveza y refrescos.
Y ya sentado en la mesa 19, de nombre Chueca, donde compartí plato cuchara y tenedor con Iván Madrazo, Liz, Fanny, Nacho, Germán, Orlando, Eva, José María y mi cámara Hugo, he de reconocer que fue una de las más divertidas y donde, aparte de cenar, no paramos de reírnos. El menú tenía como primeros mariscada fría y mariscada caliente, de segundo bacalao confitado al chef y sorbete de limón y mandarina y de tercero solomillo en crema de hongos. El postre como era de esperar, tarta tres chocolates y helado de turrón con piñones, mientras que la bodega estaba compuesta por un buen vino Añil blanco del 2008 y Torregazate tinto reserva 2000. El coste por comensal calculo que sería aproximadamente de unos 70 €.
La cena empezó a las 22:00 h. y concluyó a las 02:00 h. Entre plato y plato habías hecho la digestión cuatro veces, pero lógicamente la culpa no fue ni de la organización ni del esmero de los novios, sino de la parsimonia de algunos sitios donde creen que la cena debería de juntarse con el desayuno.
Después se abrió la discoteca del hotel. Yo ya me retiré, pero me cuentan que Javier y Bea salieron a cantar al escenario para agradecer a todos los presentes su asistencia al enlace, y que Liz y Orlando se liaron con un par de besos furtivos sentados en las escaleras de la discoteca que no llegaron a más, dado que Liz está tremendamente enamorada como ya anuncié en Sálvame del jugador de fútbol Miguel Torres, el cual últimamente ya no la coge el teléfono.
Y como ya sucediera en la casa de Gran Hermano 10, a eso de las cinco de la mañana algunos de los invitados que se hospedaban en el mismo hotel donde se celebraba el evento, encabezados por Iván Madrazo y Germán y acompañados por Orlando, Liz y Eva, tuvieron en la planta tercera jornada de puerta abiertas y cachondeos varios, con la consiguiente reprimenda de los responsables del hotel ante las quejas de muchos clientes.
Los últimos en abandonar la celebración fueron Javier Palomares, su ya mujer e Iván Madrazo, quien se volvió a reunir con los novios para quemar los últimos cartuchos alrededor de las 8 de la mañana del domingo.
En fin, una celebración por todo lo alto, donde cabe destacar la amabilidad de los novios, el trato de la familia de ambos y el cariño que tanto Javier como Bea se profesan, dejando atrás todas las habladurías sobre la presunta homosexualidad del novio.
Acompañando a este relato os regalo un álbum de fotos que pude realizar entre las muchas entrevistas que hice para el programa de hoy empezando esta 2ª temporada del confesionario con buen pie y con buena exclusiva.
Gracias Javier y Bea, sed muy felices.
http://es-la.facebook.com/ElConfesionariodeKiko