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¿Podría morir el Pasillero?

Hoy mis compañeros estaban aterrados cuando llegué a la redacción, que por ahora no ha sido aún cubierta por plásticos, aislada por la policía e invadida por zombies entre las que se encuentra la pobre reportera de un programa de televisión y su desafortunado camera man.
-¿Es carnaval? -pregunté sin pasar del quicio de la puerta, recordando cuando llegué en navidad un día y me los encontré a todos luciendo unas cuquitas orejas de reno.
Mi jefa me vio y empezó a chillar con la voz amortiguada por una mascarilla.
-AHÍ ESTÁ, ¡¡MALDITO!! -me señaló con su dedo acusador-. ¡Has sido tú! ¿Verdad?
-TÚ, PASILLERO, ¡¡¡NOS HAS CONTAGIADO LA FIEBRE PORCINA!!! -chilló una de las coordinadoras.
-No lo creo...
-¡TÚ HAS ESTADO EN MÉXICO! -chilló mi jefa.
-Nos decía que había estado enfermo, pero en realidad había estado en México. Ahora todo encaja -interrumpió la coordinadora.
-O peor -concluyó mi jefa-: estuvo ENFERMO EN MÉXICO.
-Y luego VOLVIÓ PARA CONTAGIARNOS.
-¡Os equivocáis! -me defendí dando un paso atrás.
-¿Te has acostado con gente de méxico? -preguntó un doctor que apareció metiendo la cabeza por la ventana.
-A ver que piense... -respondí.
-O CON CERDOS. ¿TE HAS ACOSTADO CON CERDOS? -chilló mi jefa.
-Podría decirse que sí -susurré avergonzado.
-¡¡AJÁ!! ¿TE HAS ACOSTADO CON CERDOS QUE SEAN A SU VEZ MEXICANOS?
-Cerdos mexicanos que tengan síntomas de fiebre -apuntó la coordinadora.
-Que tosan, que estornuden, que hagan así con el hocico: ñiñiñí -señaló el doctor frunciendo el ceño.
No, en realidad la cosa empezó como un rumor durante la comida, durante la cual en realidad se hizo poco caso del mismo para hablar más bien de Operación Triunfo: la teoría por aquí es que Ángel debe ganar porque "es muy guapo" y "canta parecido a Bisbal". ¿Se puede ser más operaciontriunfesco que esto? Pero claro, al volver y ver que la noticia ya estaba en El Mundo, en el Informativo y alguna gente llamaba al 112 para preguntar qué tendríamos que hacer, algunos dijeron: "ay, ni jiji ni jaja. Vamos a morir". Incluso a alguna compañera le llegó un sms de gente de ¡¡La Sexta!! preocupándose por la situación y deseándonos una pronta recuperación y una no-muerte. Si es que en el fondo son buenas personas y una fiebre porcina saca lo mejor de la gente.
Todo se vuelve aún peor cuando pensamos que esta mañana estuvo aquí Pedro respondiendo a las preguntas los internautas y dando titulares de tanto peso para la actualidad como "todas las concursantes son guapísimas". Imaginémonos lo que podría suponer para el mundo de la música y la cultura española una posible cuarentena de Pedro: la muerte del flamenco, la ruina de la SGAE. Alaska además también ha visitado hoy Sálvame y mirad, tampoco necesita una cuarentena en época de promoción. Hasta mi madre me llamó para ordenarme que saliese inmediatamente de mi lugar de trabajo y tuve que explicarle que la labor de Pasillero es arriesgada, dolorosa y roza a veces el peligro, pero todo esto ya lo sabía yo cuando acepté el trabajo. En cualquier caso cogí doble ración de plátanos en el comedor para que una posible invasión de cerdos zombies me pillase con suficiente hierro en el cuerpo.
El encuentro entre Alaska y Belén Esteban en Sálvame podía haber sido uno de esos momentos televisivos que uno guarda en su memoria como el nacimiento de un hijo o la aceptación de un Goya, pero cuando me presenté en el plató para presenciarlo en persona nos tuvimos que conformar todos con un intercambio de halagos telefónicos. Resulta que Alaska no es sólo fan de Belén Esteban sino que, una vez que tuvo que entrevistar a John Waters, le llevó una serie de recortes de la prensa española, gran parte de los cuales estaban dedicados a Belén. Al parecer la figura de la muchacha fascinó al director, que además escuchó encantado la descripción que Alaska le hizo del programa Tómbola. Según la cantante, Waters le respondió:
-¿Quieres decir que hay un programa en España con cuatro periodistas a un lado y cuatro famosos al otro? ¡Debe de ser que he muerto y estoy en el cielo!
Pues mirad, John Waters no se quedaría menos sorprendido con Sálvame, del que ya he soltado suficientes alabanzas como para ponerme más pesado. En todo caso diré que no debemos olvidar que los creadores de La Caja y Sálvame son los mismos. Televisión de nuevo siglo, psicológica, revolucionaria, tensa, chachi piruli.
Y bueno, que si me muero entre horribles temblores mientras torno peludito y rosa, que sepáis que os quiero a todos, incluso a los que me insultáis en los comentarios. Pandemias no, gracias: hay que dejarlas crecer.