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30 días después: HOLA, AMIGUITOS

¿Qué hizo el pasillero durante su mes de vacaciones?
Pues me fui a un retiro espiritual para blogueros. Allí estábamos todos, discutiendo apasionantes temas como la dirección hacia la que avanzan los blogs, si llegarán a sustituir al periodismo traicional y si es mejor Wordpress o Blogspot.
He aquí una instantánea de uno de nuestros debates, para que se vea que no me invento nada:
pasillerovacaciones.jpg
Pero el verano también tuvo su ración de dramas. Descubrí que no sé cómo demonios se utilizan los cepillos dentales eléctricos. Me corté con una hoja de la Supertele (me lo tengo merecido por acercarme a esa cosa). Y palidecí cuando los Príncipes de Asturias salieron del hospital de visitar a los heridos en el accidente de Barajas y los medios no sólo lamentaron el dolor de los príncipes mientras se pasaban por el forro el de los familiares, sino que utilizaron las imágenes de esa breve comparecencia a la salida del hospital para hacer hincapié en algo mucho más relevante para el país: la septorrinoplastia de Letizia Ortiz.
Para los que creían haberlo visto todo.
Pero al tema: cuando llegué a Telecinco esta mañana estaba todo plagado de policías. Los agentes de seguridad que comprobaban el maletero de los coches que entraban en las instalaciones y miraban con recelo a toda persona con pinta rara me hizo recuperar mi fe en las fuerzas de seguridad del estado. Seguramente, alertados por mis últimos y amenazantes encuentros con los triunfitos 2008 (¿os acordáis de ellos? Yo apenas), decidieron efectuar un despliegue en condiciones el día de mi regreso.
Como de bien nacido es ser agradecido, levanté la mano y saludé a los guardias para que viesen que aprecio su protección.
Y mira por donde que a Telecinco les salió económico el despliegue de polis, porque el mismo día que volvía yo a la cadena nos hacía una visita el presidente del gobierno, que también necesita protección. Se llama José Luis Rodríguez Zapatero. Dos pájaros de un tiro.
Zapatero vino a dar un estreno por todo la alto a La mirada crítica, en su nueva etapa conducido por María Teresa Campos. Para la ocasión, y como el ojo de cualquier espectador avezado habrá notado, han cambiado de plató para adaptar el decorado a su nueva presentadora.  Y es lo menos que podían hacer, porque como conté en su día, el plató anterior de La mirada crítica era un cuchitril. Eso sí, la pena es que ese plató estaba puerta con puerta con el de Ana Rosa.
Hemos ganado un plató, pero hemos perdido un momento histórico.
En el ex plató de La Mirada Crítica, que como ya sabemos todos sigue siendo el de Informativos Telecinco, hay un cartel en la puerta que dice: ESTO ES UN PLATÓ, NO UN ATAJO. Los trabajadores de la cadena están bien enterados de que con un saltito por encima de la mesa del telediario se ahorran una vuelta enorme para llegar al comedor, pero se ve que hay alguien que se ha hartado.
Zapatero y Paolo Vasile caminaban por los pasillos de Telecinco -precisamente por delante del comedor-perseguidos por un ejército de cámaras antes de que el presidente entrase al plató. Cuando desaparecieron tras una puerta me dediqué a buscar dicho plató. Pero no hubo manera. Pregunté y pregunté. Y nadie tenía ni puñetera idea de dónde estaba. Cuando María Teresa dice en su videoblog de hoy que todo se ha preparado muy rápido, tiene más razón que un santo.
Mientras tanto, Paco, el camarero que sirve en ocasiones especiales y fiestas de guardar, ponía pinchitos a Zapatero y a Vasile en una de las estancias del edificio bonito de los jefes antes del comienzo de la entrevista. Cada vez que pasa algo importante, es Paco quien está allí. En realidad, ni María Teresa, ni Ana Rosa, ni Vasile: el camarero Paco es la persona que verdaderamente dirige Telecinco.
El olor de pinchitos hizo que me entrase hambre y me planté en la cafetería a comerme una pulga. Allí, en el monitor, la gente observaba con curiosidad el primer día de María Teresa en las mañanas de la cadena después de cuatro años.  Entre todo el mundo creí distinguir a Carmen Borrego, hija de la señora que atraía la atención de todos en la tele y ex-directora de su programa en Antena 3, Cada día.
Y después, tras unas cuantas vueltas, logré encontrar el plató. Está precisamente encima del comedor, qué cosas. Al principio me sentí un poco tonto, pero empecé a sentirme mejor cuando apareció Pedro Piqueras, director de informativos de Telecinco, y preguntó:
-¿La Mirada Crítica es aquí?
-Sí, ahí al fondo -le dijo un caballero.
Al fondo del pasillo, la puerta se abrió y apareció Ella. Pedro y María Teresa intercambiaron un ratito de conversación, hasta que la pausa publicitaria llegó a su fin y se terminó la charla. ¿De qué hablaron? Ni idea. Sólo me atrevo a acercarme a cotillear en las conversaciones de personas que no respeto.
El edificio bonito de los jefes seguía lleno de seguridad y policías cuando salió Zapatero, otra vez acompañado de Vasile y, esta vez, también de Piqueras. El presidente se despidió de todo el mundo, incluidas dos señoritas que parecían espontáneas admiradoras, y se alejó.
Alguien le preguntó a Piqueras qué le había parecido aquel primer programa y respondió él que muy bien. Un ratito después, una de las estilistas del programa salió del plató canturreando. Tarareaba Ella elle l'a, ese politono tan molesto que arrasó este verano. Me pareció que era la prueba irrefutable de que sí, de que la primera Mirada Crítica de la Campos debió de ir sobre ruedas.

Mañana, en el Pasillero...
¡El lavado de cara del plató de Ana Rosa! A modo de avance: comparte más de seis cosas con la séptima edición de Gran Hermano.
¡El juego de tu vida vuelve al estudio que nunca debió abandonar!