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Esencia de Gran Hermano

Comentaban en la casa el tiempo de estancia de cada uno de ellos en sus correspondientes ediciones. Silvia estuvo 24 días (ahora no pasará de los 14, si no sucede nada). Jorge estuvo 28 días antes de marcharse voluntariamente, de madrugada y muy de tapadillo. Eran dos de los tres primeros concursantes en abandonar la casa por su propia iniciativa, ya que dos días antes de irse Jorge lo hacía Nacho, en este caso con una justificación de índole personal. Curiosamente, Jorge estará ahora también 28 días. No es el primer caso en que esta segunda estancia es temporalmente idéntica a la anterior, también pasó con Noemí, por ejemplo.
Entre los dos concursantes de GH sin número apenas suman 52 días de estancia en aquella primigenia edición. En el ranking les sigue Nico, que estuvo 88 días. Luego está Raquel, con 98 días. Pepe permaneció 108 días, y 109 Ainhoa, siendo esta última precisamente quien más tiempo estuvo entonces, igual que ahora. La pareja concursante de la quinta edición son los únicos que habrán pasado allí del primer día al último. Era un juego inocente el planteado por ellos y me parecía curioso recogerlo. Por cierto, que la mayoría cuenta los días de permanencia considerando el día que se marcharon, con lo cual le están sumando un día. Es decir, quien salió el día 99 de convivencia en la casa (Raquel Lo) no estuvo realmente ese número de días sino uno menos.
Me sirve este recuento para ahondar en una reflexión que se ha cuestionado estos días y dejé un poco en el aire la ocasión anterior que la hice. También para volver a señalar una circunstancia mencionada unas líneas más arriba y que me parece contradictoria con algunas cosas que se están diciendo. Cuando cuestiono que merezca ganar la pareja de Silvia y Jorge porque ella habrá pasado dos semanas dentro de la casa el próximo martes (momento que Mercedes comunique los nombres de la pareja ganadora) estoy poniendo una alerta sobre un hecho inaudito y bastante extraño. Una cosa es que gane un reserva, como así ha sucedido, o tenga posibilidad de hacerlo un repescado. Está clara mi postura al respecto, explicada en ocasiones anteriores y absolutamente favorable a que esto suceda. Entre otras cosas porque no tendría sentido que se hiciera entrar a alguien en la casa negándole la oportunidad de ganar el concurso.
Igualmente, por tanto, en este formato especial, distinto del original de Gran Hermano, puede ganar cualquiera, con independencia de si entraron antes o después. La mecánica planteada consistía en que cada semana se produjera el relevo entre la pareja expulsada y una nueva pareja a ingresar en la casa. Si a esto le sumamos los diversos abandonos y dos expulsiones, tenemos esa lista grafiada en las puertas del frigorífico por Pepe, donde aparecen 22 nombres. Eso sin contar a los seis concursantes finalistas. Ninguna objeción a ello, por tanto, pues así nos lo han planteado desde el principio. Ahora bien, por simple y elemental sentido común, digo que me resulta raro ver ganar a alguien apenas dos semanas después de entrar en la casa. Derecho tiene, pero se me hace raro, qué le voy a hacer.
Por otro lado, en esta serie de reencuentros hemos tenido dos casos de concursantes que fueron repescadas en su momento, siendo esta su tercera oportunidad, lo cual me pareció un lujo y un privilegio cuestionable. También se ha llamado a una concursante expulsada disciplinariamente, y a más de uno que abandonó voluntariamente la casa. En este caso se encuentran tanto Silvia como Jorge. No me gustaría ver mis palabras tergiversadas. Ni digo, ni pienso, ni pretendo que prenda la idea de que no merecen ganar por eso. Todos merecen ganar, independientemente de lo que hicieran en su edición. La generosidad del poderoso se muestra llamando por igual a concursantes con muy distintas trayectorias y destinos en el programa, desde un Pepe ganador y, de algún modo, odiado por la organización; hasta un Dani 'Sucio' provocador y suicida, hasta el punto de que muchos piensan que él y sus amigos en la octava edición hicieron peligrar el formato definitivamente.
No voy a ser hipócrita a estas alturas, mi reparo no es porque Jorge y Silvia se marcharan voluntariamente en su día y ahora disfruten de una segunda posibilidad de triunfo. Lo que me parece indignante es leer la identificación entre estos concursantes y la supuesta "esencia de Gran Hermano". Aparte de no alcanzar a comprender bien qué es eso de la esencia (para mí se trata de un perfume muy concentrado), tampoco comparto que un título tan simbólico, a la vez que amable, le pueda corresponder a estos dos, por el simple hecho de que concursaran en la primera de las ediciones. No me parece suficiente, sinceramente. ¿Esencia de un programa que plantea el duro reto de resistir el mayor tiempo posible conviviendo con el resto de integrantes del grupo? Pues estos dos se marcharon bien pronto, como he contado al principio de este escrito. Menuda esencia podrida es esa. Si pueden presumir de algo debe ser el haber alcanzado considerable notoriedad tras poco más de tres semanas de estancia en aquella casa.
También podemos analizar cómo fueron esos días de estancia. Me he resistido a ser condicionado por la trayectoria anterior de quienes han participado de este reencuentro, pero no es equitativo hablar de la renta que proporcionaría a Pepe una cierta ventaja (lo de la herencia y la inercia) y no decir nada de cómo se ganaron la fama estos dos personajes. Por otra parte, un amable lector me señala con el dedo acusador por mi mala memoria porque he afirmado que entre Jorge y Silvia no hay ningún nudo que resolver, recordándome aquel episodio del loro 'Pedro' en que Jorge se puso un puntín violento y Silvia le paró en seco. No lo recordaba como un episodio tan importante, además de que su recuerdo no invalida mi afirmación. Ambos han tenido diez años para superar aquello, reírse y hasta olvidarlo. Está claro que cuando Silvia entró su compañero lo consideró la mejor opción posible, la más deseada por él. Y la relación entre ambos es inmejorable en la actualidad.
Lo del loro 'Pedro' fue una anécdota sin más. Silvia no destacó precisamente por un enfrentamiento como ese, sino por arrogarse en defensora de la supuestamente débil Ania, poniendo esa excusa para romper un pacto por el que se significaría esa primera edición. El pacto por el que todos quedaban nominados era roto por Israel y Silvia, procurando a esta concursante ese marchamo (inexplicable para este gato) de "ganadora moral". No lo entendí nunca ni lo entenderé. No porque su postura fuera una traición para el grupo, sino porque las razones aducidas no eran reales. Nunca tuve duda ninguna de que la segunda pareja que había surgido en la casa (la primera era, precisamente, la formada por Jorge y la Galera) tenía miedo a quedar nominada y por eso rompieron el pacto.
Tras la expulsión de María José pensaron que las parejas en la casa podían ser castigadas por la audiencia, razón por la cual empezaron a verse peligrar. Su maniobra hizo que se concentraran las nominaciones de sus compañeros en ellos y no en Ania. Luego, la audiencia votante decidió expulsar a Israel, y Silvia salió detrás de él. Antes de salir, Silvia se enfrenta a todos sus compañeros, llamándolos "rastreros", y anuncia que dejará la casa si expulsan a Israel. Cuando esto sucede Milá le da la palabra a Silvia y esta vende la moto de que sus compañeros (los rastreros) iban contra Ania y por eso ellos habían roto el pacto. Pero ella había dado muchas pistas para saber que no era así, afirmando de forma repetida que rompía el pacto porque le parecía que la audiencia estaba dispuesta a separar a las parejas. Por eso temía estar nominada.
No sé si les suena todo esto. No tanto por el recuerdo de algo sucedido en el mes de mayo de 2000, hace prácticamente diez años, sino porque personalmente puedo reconocer actitudes y establecer paralelismos con la situación actual en esa casa. Por ejemplo, lo de despreciar a todos sus compañeros, a excepción de su pareja, es equivalente a lo que llevan días haciendo Nico y Ainhoa. En este caso la ofensa elegida es "ratas" en lugar de "rastreros", pero para el caso da lo mismo. De otra parte, me parece familiar la cobardía empleada entonces por esta concursante, la misma con que tras la última gala le decía a Jorge mientras se acostaban que habían logrado "dar la vuelta a la tortilla". Creen que la maniobra les ha salido perfecta.
Perfecta no es, pero no estuvo nada mal. Por eso la única forma que tiene Pepe de convencer a tantos conversos molestos por su apoyo a Ainhoa y Nico es mostrarse como es, sin las dobleces que están demostrando Silvia y Jorge. Esta madrugada lo ha hecho, y de nuevo nos ha conquistado a muchos, durante una larga conversación con Ainhoa. El realizador ha sido bueno esta vez y nos ha mostrado casi todo, lo cual debería ser normal. Sobre esto ha escrito AlterStar algo preciso y precioso un poco más tarde. No me resisto a copiarlo aquí, algo que no suelo hacer con mucha frecuencia:

"Llevo hora y media escuchando a Pepe. En esta madrugada le ha abierto su sentir a Ainhoa, le ha confesado su cansancio, su drama, su decepción. No ha atacado a nadie, ha hablado de él, a veces con un hilo de voz, en otros momentos daba la sensación de que se iba a derrumbar, hasta que llegó a un punto que en su rostro volvió la ironía. Nuevamente era Pepe.

Le ha dado las gracias a Ainhoa por hablar con ella ya que le ha servido de desahogo. He visto a un José Antonio Herrero, tremendamente enamorado del formato de Gran Hermano. He visto a la persona que más disfruta y ha disfrutado de Gran Hermano de todos los que han pasado por esa casa en todas las ediciones. He visto a un concursante que, ante todo y sobre todo, tiene como Leitmotiv en esa casa hacernos disfrutar del formato. Precisamente para que lo amemos tanto como lo ama él. He visto a una persona enamorada de todos los personajes que salen en esa 'película' que para él es Gran Hermano. Enamorada de todos sus compañeros.

Me he dado cuenta de que entre la pareja Ainhoa-Nico quien realmente le ha cautivado el corazón es Nico. Pepe no ve malicia en Nico, no le ve maldad, como tampoco se la vio a Dayron. Pepe se ha enamorado de Nico, porque a él como buen cinéfilo, le gustan los personajes imperfectos, los perdedores. Con sus sombras, pero sabe que si precisamente tienen sombras, es porque dentro también tienen su puntito de luz.

He visto a un gran observador de GH. He visto a una excelente persona, incapaz de pisar a nadie. He visto a una persona comprensiva y tolerante. Pepe es la esencia de Gran Hermano. Nadie como él lo interpreta y nadie como él lo ama. En esta edición está muy confuso, porque quiere que disfrutemos, pero no tiene muy claro cómo nos lo pasamos bien, porque no sabe muy bien como van las votaciones, ya que no expulsa el público. Pepe adora este programa. Me parecería muy injusto que no le regalásemos el puesto de ganador, cuando él nos ha hecho pasar los mejores momentos de este reencuentro".

Otra vez la "esencia de Gran Hermano". Pero ahora sí, en este caso nos podemos poner de acuerdo.
[Dejo cartelera, con el 'pierna encima' en el papel del niño de UP].
UP